¿Tienes suficiente para dar?

 


(en preparación)


Los Senderos del Chaman


El mundo moderno te enseñó a acumular. Tus ancestros te enseñaron a compartir. ¿A cuál de los dos estás escuchando?

Hubo un tiempo en que la riqueza no se contaba con monedas ni se guardaba en cofres. Se medía de otra manera, con una pregunta sencilla y poderosa: ¿tienes suficiente para dar?

Los pueblos que caminaron esta tierra antes que nosotros comprendían algo que el mundo moderno ha olvidado: nadie es verdaderamente rico mientras su hermano tenga hambre. Nadie es verdaderamente poderoso mientras su vecino tiemble de frío. El búfalo no era propiedad de quien lo cazaba,  era un regalo del Gran Espíritu para toda la tribu.

Observa al río, hermano. Nunca acumula el agua. La recibe de la montaña y la entrega al mar. Y por eso siempre está lleno. Por eso siempre fluye. El río que detiene su corriente se convierte en pantano. Así también el corazón que solo acumula: se estanca, se cierra, pierde su medicina.

El árbol que da sombra no se queda sin sombra. El fuego que enciende otra antorcha no pierde su llama. Esta es la ley sagrada que los ancianos conocían bien: dar no te vacía, te expande.

La Pachamama nos enseña esto cada primavera. La tierra no guarda sus semillas para sí. Las entrega. Las siembra. Y en ese acto de entrega aparece la abundancia verdadera.

Hermana, hermano,  pregúntate hoy: ¿estás acumulando o estás fluyendo? ¿Estás construyendo muros alrededor de lo que tienes, o estás construyendo puentes hacia quienes lo necesitan?

La verdadera riqueza no es lo que posees. Es lo que eres capaz de compartir sin miedo. Porque quien da desde el corazón sabe algo que el avaro nunca entenderá: la abundancia no se agota cuando se reparte. Se multiplica.

Aho 🦅

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