Malvinas 1982: Un Veterano de Malvinas, y un kelper de 7 años

 
La historia detrás de una chapa de identificación militar:

        Un niño isleño encuentra una placa con una inscripción, su padre decide buscar al dueño para devolvérsela. Así el argentino Enrique Riis y el malvinense Eddie Grimmer se conocen a través de la guerra años después.

        Enrique Riis fue piloto en la guerra de Malvinas. El 21 de mayo de 1982 perdió todas sus pertenencias tras un ataque aéreo y volvió de las islas sin nada de lo que había llevado. Años después un kelper lo buscó por internet y le dijo que tenía algo suyo para devolverle.

        Lo primero que hizo Enrique cuando le llegó el mensaje fue desconfiar. Hacía años que ya no tenía en la cabeza eso que le estaban mostrando y no creía posible que hubiera sobrevivido. 

        Muchas veces habló de Malvinas, buscó las islas en su cabeza, procuró contar lo incontable, pero nunca había sido Malvinas quien lo buscara a él, entonces no confiaba.

        Sin embargo, un número clave lo hizo creer. “Solo nosotros sabíamos ese número, el de instituto. Yo me lo acordaba, no me lo había olvidado nunca: 740 756, entonces supe que era verdad, que no había nadie tratando de engañarme”.

        Lo que le había llegado era un mensaje de un amigo de la compañía de helicópteros en la que trabajó durante años diciendo que un tal Eddie Grimmer, un kelper de 35 años, lo estaba buscando para entregarle algo que había quedado en la isla y era suyo. Y adjuntaba una foto.

        La guerra: “El 23 de mayo amanecimos en Darwin. Teníamos que ir a llevar municiones a Puerto Howard. Puse en marcha mi helicóptero, un Agusta, y vi en la vertical, es decir, arriba, una estela de condensación de Harrier. 

        La puta, dije, era peligroso que hubiera aviones de caza dando vueltas., Despegamos igual y comenzamos a volar. Íbamos mi Augusta y dos Puma. Cruzamos un estrecho y comenzamos a hacer el famoso vuelo táctico, saltando las piedras, metiéndonos por las quebraditas, raspando la panza digamos.

        De repente veo algo….a dos Harrier haciendo patrulla….

        Les aviso a los Puma que aterricen porque nos habían visto y comienzo a hacer mi maniobra.

        Desciendo, tren abajo, todo, mientras salimos del helicóptero ya escuchaba la turbina del Harrier que venía en picada. 

        Lo que los tipos tardaron en dar la vuelta y tirarnos fue lo que yo tardé en aterrizar, abrir la puerta y salir corriendo. Éramos dos nomás porque entre las municiones y el combustible el helicóptero estaba ya en el peso máximo de despegue. Por eso yo no llevaba el bolso con mis pertenencias conmigo, lo había dejado en un helicóptero Chinook, que era más grande.

        Entonces pasa el Harrier y nos ametralla el helicóptero. Nosotros nos tiramos cuerpo a tierra y los dos aviones comenzaron a hacer como una danza: 

        Pasaba uno y ametrallaba, pasaba el otro y ametrallaba, volvía el primero, todo así. Y en una de esas tiran un misil. Se escucha un ruido tremendo, una explosión. 

        Chau, perdí el Augusta pensé,…

        Pero todavía se escuchaba el rotor, como si le hubieran chingado, finalmente agotan la munición y se van. Volvemos al helicóptero a recuperar algunas cosas. Necesitábamos la campera de abrigo, y algo de munición o un misil. Alguna cosa para no irnos sin nada. Metimos todo en la bolsa cama y salimos caminando. Cuando nos vamos aparece otro pack de Harriers y le vuelven a tirar. Y ahí sí, lo dejaron destruido.

        Empezamos a caminar., Tuvimos que cruzar dos arroyos. Ahí te tenés que poner en bolas, porque no te podés mojar la ropa. ¿Entendés? Te desnudas totalmente, todo, pones las cosas en la cabeza y caminas despacito por el agua tratando de no tropezarte. Cuando te empieza a subir a la cintura el agua de deshielo...uf. Chiflá finito y aguantas. No sabes lo que es…”. 

        Se retiró de una empresa de helicópteros en la que trabajó durante años. Antes del ejército, lo suyo ya era el vuelo: Fue campeón de aeromodelismo (aviones manejados por radio control). De hecho, el día que lo acuartelaron en Campo de Mayo para ir a Malvinas, el 5 de abril de 1982, estaba por irse a Villa General Belgrano, Córdoba, para participar de un campeonato nacional. Pero en cambio, voló en su Augusta hasta el Buque Bahía Paraíso, pasó la noche navegando en Mar Argentino, y voló una vez más hasta llegar a las islas. Estuvo en Malvinas 49 días, pero el 23 de mayo fue la última vez que vio a su Augusta.

        *Después de una larga caminata tras el ataque de los Harrier encontraron a un Soldado argentino parado en una loma …..

        Con él estaba toda la compañía que viajaba en los Puma, los helicópteros habían caído….¡PERO LOS HOMBRES NO!

        Sus cosas, aunque Enrique no lo sabía, habían corrido una suerte parecida dos días antes, el 21 de mayo de 1982, al costado del Monte Kent. Fue una situación similar: 

        Aparecieron los Harrier en una zona de reserva de las fuerzas argentinas y comenzaron a atacar. Los objetivos eran un helicóptero UH1H que había tomado vuelo, y un Puma y un Chinook que estaban en tierra.

        Un misil dejó en llamas a ese Chinook, reduciéndolo a cenizas y pedazos de chapa. Escombros de los que Troy, que nació en el 2011, no tenía idea alguna de su historia cuando encontró la placa de Enrique.

        El llamado desde las islas: Nombre, Número de Instituto. Grupo sanguíneo. Toda la información que llevaban colgada en el cuello los soldados en Malvinas. Salvo que …….

        Enrique Riis no había llevado nunca puesta su chapa.

        “Me acuerdo que la cadena me pellizcaba los pelos del pecho y era muy molesto. Capaz por eso me la saqué, pero la verdad es que no me acuerdo”, dice.

        Apenas recibió el mensaje de su amigo y se convenció de que efectivamente era su chapa, buscó a Eddie en Facebook y le mandó un mensaje. Al rato, Eddie lo llamó. Hablaron cerca de 20 minutos por videoconferencia. Le contó que fue su hijo Troy, de 7 años, quien encontró la chapa identificatoria en las cenizas de un Chinook en algún lugar desolado de la isla.

        “Mi hijo había ido a visitar a su abuela y en el camino pasó por un lugar donde están los restos del helicóptero y vio la chapa clavada y la tomó. La trajo a casa, la limpiamos y leímos el nombre de Enrique. Entonces comencé a buscarlo en internet y di con una compañía en la que trabajaba. Me contacté con ellos y finalmente llegué a él”., cuenta Eddie. Acaso por delicadeza, cada vez que se refiere al lugar en el que vive dice “las islas” en lugar de Falklands. Cuenta que es habitual encontrar restos de la guerra tirados por ahí, pero que por respeto nadie toma nada. “Aunque en este caso era distinto”, explica.

        Llegó a las islas en 1984, con apenas un año, acompañando a su padre que consiguió un trabajo como constructor de casas. Su mujer sí nació en las islas y vivió los días de la guerra. 

        Su gesto con Enrique no terminó ahí, se empezaron a mandar mails contándose sobre sus vidas. “Para mí, tanto los argentinos como los ingleses eran hombres haciendo su trabajo”, le dijo Eddie en alguna de sus conversaciones.

        Además de invitarlo a quedarse en su casa si alguna vez va a las islas, le pidió su dirección en Buenos Aires y le dijo que le quería enviar (la chapita). Y lo hizo. Por intermedio de un amigo argentino que trabaja en el cementerio de Darwin, se puso en contacto con otro argentino que estaba viajando a Buenos Aires y a solo 10 días de haber encontrado a Enrique, pudo devolverle lo que era suyo e hizo posible.

        Le preguntaron si esto de algún modo es un cierre para él, un saldo de cuentas con la isla. Su respuesta fue un contundente “No”. Esto no se va a cerrar nunca uno habla, cuenta cosas, pero solo los que estuvieron ahí pueden realmente entender lo que es vivir algo así., Lo que se vivía en un solo día eran como lo que se vive en seis meses, o en más. 

        Yo no creo que vaya a cerrar nunca esto, pero es algo lindo lo que pasó, es algo que era de uno y es lindo recuperarlo.

Historias que navegan por la red, créditos a quien corresponda.

W/65-

Fuente: Del sitio de facebook "Promocion XXIII FAA ESFAE".

Una generación en crisis: cuando el dolor emocional se vuelve visible en la piel

La Sección Sociedad/Dolor del sitio informativo Mdzol de la provincia de Mendoza, República Argentina, compartió una nota de Verónica Dobronich del pasado 20 de mayo de 2026. "La presión social, la soledad y la falta de herramientas emocionales empujan a muchos jóvenes a dañar su cuerpo para aliviar lo que no pueden decir" nos dice la publicación sobre las lesiones autoinfligidas de los más jóvenes, que tanto están sufriendo su situación actual. Soledad, aislamiento, falta de diálogo, falta de caminos, en un mundo que ni los escucha ni los entiende, mientras ellos carecen de herramientas para abrirse paso con puertas absolutamente cerradas. Estemos atentos: luego puede ser demasiado tarde. 

        "Hay heridas que no se ven y hay otras que sí. Cada vez más adolescentes y jóvenes recurren a las autolesiones como una forma de intentar gestionar un dolor emocional que no saben cómo nombrar, expresar o regular. Cortes, quemaduras, golpes o conductas de daño físico aparecen muchas veces no como un deseo de morir, sino como un intento desesperado de aliviar algo que internamente resulta insoportable.

        Distintas investigaciones internacionales advierten que aproximadamente 1 de cada 5 adolescentes se autolesionó alguna vez en su vida, una cifra alarmante que expone una generación emocionalmente sobreexigida y profundamente sola. Durante décadas se enseñaron matemáticas, historia, idiomas y tecnología, pero casi nadie enseñó cómo atravesar la frustración, cómo pedir ayuda, cómo gestionar la angustia o cómo regular emociones intensas. La educación emocional sigue siendo una deuda enorme en gran parte del mundo. Y cuando las emociones no encuentran palabras, muchas veces encuentran síntomas. El cuerpo termina hablando lo que la mente no logra elaborar.

Hay adolescentes que recurren a las autolesiones

        La adolescencia siempre fue una etapa sensible, pero hoy está atravesada por un contexto mucho más complejo. Las redes sociales modificaron la forma de vincularse, de percibirse y hasta de construir identidad. Los jóvenes crecieron mirando vidas editadas, cuerpos perfectos, felicidad permanente y éxito inmediato. Compararse dejó de ser algo ocasional para convertirse en una actividad cotidiana y constante. La validación emocional empezó a medirse en likes, visualizaciones y comentarios. Y detrás de esa exposición permanente, muchos adolescentes sienten que nunca son suficientes. UNICEF alertó que una gran cantidad de adolescentes reconoce sentir la necesidad de mostrar una vida perfecta en redes sociales aunque no sea real. Esa presión psicológica sostenida impacta directamente sobre la autoestima, la ansiedad y la percepción de valor personal.

La adolescencia siempre fue una etapa sensible, pero hoy está atravesada
por un contexto mucho más complejo.

        La Organización Mundial de la Salud estima que 1 de cada 7 adolescentes entre 10 y 19 años vive con algún trastorno mental, aunque gran parte de esos casos no recibe tratamiento ni acompañamiento adecuado. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento ya se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en jóvenes. El suicidio, además, se convirtió en una de las principales causas de muerte en esta etapa de la vida. Sin embargo, muchas autolesiones no tienen intención suicida. Lo que existe detrás suele ser una necesidad urgente de regular emociones intensas. Algunos adolescentes describen que el dolor físico les permite “dejar de pensar”, “sentir algo” o “liberar tensión emocional”. Otros explican que lastimarse les da una sensación momentánea de control frente a una vida que sienten caótica. El problema es que, sin herramientas emocionales, el alivio dura poco y el sufrimiento vuelve con más fuerza.

La pandemia profundizó aún más este escenario

        Millones de jóvenes atravesaron aislamiento, incertidumbre, miedo, exceso de pantallas y pérdida de espacios de socialización reales. Muchos adolescentes volvieron al mundo presencial con enormes dificultades para tolerar frustraciones, sostener vínculos o gestionar emociones complejas. Pero reducir esta problemática únicamente a “fragilidad adolescente” sería un error enorme. Lo que estamos viendo es también el reflejo de una sociedad agotada emocionalmente. Adultos hiperconectados, familias sobreexigidas, vínculos cada vez más superficiales y culturas donde mostrar vulnerabilidad todavía incomoda. Muchos jóvenes crecieron escuchando frases como “no exageres”, “ponete bien”, “tenés todo para ser feliz” o “hay gente peor”. El resultado es una generación que siente mucho, pero que muchas veces no encuentra espacios seguros para hablar de lo que le pasa sin ser juzgada.

Muchos adolescentes volvieron al mundo presencial con enormes dificultades para tolerar

Es una generación que siente mucho

        La salud mental adolescente no puede seguir abordándose únicamente cuando aparece una crisis. Necesitamos prevención, alfabetización emocional y conversaciones reales. Es prioritario contar con programas en las escuelas que enseñen regulación emocional además de contenidos académicos. Además de contar con adultos disponibles emocionalmente, no solamente presentes físicamente. Debemos dejar de romantizar el rendimiento constante y empezar a preguntarnos cuánto dolor silencioso hay detrás de algunos comportamientos.

        Porque un adolescente que se autolesiona no necesariamente quiere morir. Muchas veces quiere dejar de sufrir. Y entre esas dos cosas existe una diferencia enorme que como sociedad no podemos seguir ignorando".

* Verónica Dobronich, autora de “Desconéctame por favor”. Cómo escapar de la presión de las redes sociales y la hiperconectividad.

Fuente: Del sitio informativo de Mdzol de la República Argentina. 

https://www.mdzol.com/sociedad/una-generacion-crisis-cuando-el-dolor-emocional-se-vuelve-visible-la-piel-n1523718 

La imagen de portada pertenece a Mdzol y lleva el siguiente epígrafe: "Cada vez más adolescentes y jóvenes recurren a las autolesiones como una forma de intentar gestionar un dolor emocional". 

Una carta inédita de 1833 relata la ilegal ocupación británica de las Malvinas

        Una carta inédita fechada el 26 de enero de 1833 y hallada en Tucumán reconstruye la ocupación británica de las Islas Malvinas ocurrida semanas antes. El documento, firmado por Juan Ramón Balcarce y Manuel Maza y dirigido al gobernador tucumano Alejandro Heredia, relata los hechos a partir del parte del comandante José María Pinedo, jefe de la goleta Sarandí, que se encontraba en las islas al llegar la corbeta británica HMS Clio.

La intimación británica

        Según el escrito, el comandante británico John Onslow llegó a Puerto Soledad con la corbeta HMS Clio, comunicó que tomaría posesión de las islas y exigió retirar la bandera argentina. Pinedo protestó ante la intimación y responsabilizó a Gran Bretaña por el uso de la fuerza y la vulneración de los derechos que reclamaba la Argentina.

El reclamo argentino

        La carta refleja además la reacción del gobierno de Buenos Aires, que calificó lo ocurrido como un acto de “violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas” y manifestó su decisión de reclamar ante el gobierno británico. El documento quedó incorporado al patrimonio histórico conservado en Tucumán.

La carta completa

Oficio oficial de Buenos Aires dirigido a la Provincia de Tucumán sobre los sucesos de las Islas Malvinas (26 de enero de 1833):

​Buenos Aires, enero 26 de 1833

Año 24 de la Libertad y 18 de la Independencia.

​Al Señor Gobernador y Capitán General de la Provincia de Tucumán

        ​Si grande ha sido por el Gobierno de Buenos Aires el disgusto que ha tenido con la noticia de la violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas, ejecutado por un buque de guerra de S. M. B. (Su Majestad Británica), en deshonor del Pabellón Argentino, en ofensa de la integridad del territorio de la República, y con agravio de sus derechos, de su justicia, y de la fe debida a las relaciones de amistad y buena inteligencia cultivadas sin interrupción con el Gabinete de San James (Londres), no es menos el que tiene al hacer partícipe de él al Señor Gobernador de Tucumán, poniendo en su conocimiento la nueva escandalosa agresión que ha cometido sobre las Islas Malvinas un Comandante de la Marina inglesa, más notable aún por las recíprocas relaciones y tratados de amistad y comercio entre ambos Estados, que la que en el año anterior cometió otro Comandante de marina de una Nación amiga, la de Estados Unidos de la América del Norte.

        El 15 del corriente día fondearon en estas balizas exteriores la goleta de guerra Sarandí, de regreso del Puerto de San Luis de la Soledad en las Malvinas; en seguida su comandante Don José María Pinedo ha dado parte de haber regresado antes de recibir órdenes por ello, a causa de que el 2 del corriente, habiéndose presentado en la Isla de la Soledad la corbeta de guerra de S. M. B. Clio en circunstancias que por la insubordinación de unos pocos de la guarnición había desaparecido el jefe del establecimiento y trastornado allí el orden, a cuya reparación se ocupaba el comandante de mar cuando, al recibir toda Clio (el buque británico), dispuso que pasando a su borde dos de sus oficiales, le hiciesen los correspondientes ofrecimientos de atención y amistad; y habiendo regresado estos, diciéndole que Mr. Onslow, comandante de la corbeta de S. M. B., disponía a pasar a bordo de la goleta Sarandí, en efecto lo verificó como a las 3 de la tarde del mismo día, acompañado de dos de sus oficiales, y entrando en conversación con el comandante de la Sarandí, manifestó a este que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas, y fijando en S. M. B. y sus órdenes terminantes, le imponía en arriar en ellas el Pabellón inglés dentro de 24 horas, conforme lo había practicado en otros puntos de las propias colonias, y dar pasaje en un buque a la tropa y oficiales que allí se hallan, lo mismo que a los demás habitantes que hubiesen, haciendo su carga con lo pertinente a Buenos Aires; en cuya virtud añadió Onslow al siguiente día el Pabellón argentino, que flameaba en tierra, y que debía dejar cumpliendo las dos órdenes que se le habían comunicado.

​        La sorpresa del comandante Pinedo en aquel acto fue tan natural como inesperada la agresión y violento despacho que la motivó, al considerar que un torpe atentado sea cometido por una Nación amiga, y proastra que ha hecho siempre alarde de su fidelidad y moderación, y que no ha podido oportunidad de manifestarnos la cordialidad de sus sentimientos amistosos de la República Argentina. Sin embargo, después de hechas las debate al comandante Onslow los protestos correspondientes al caso, y de esperarse que ambos Estados se hallaban en perfecta amistad, esa soberanía estimando tal padecimiento, le manifestó que su deber no le permitía consentir en tan injusta partición, sin recibir para ello expresas órdenes de su gobierno. Entonces Capitan Onslow se despidió diciendo al comandante Pinedo la contestación por escrito.

        En efecto, como a las 4 de la tarde del día 2 recibió el referido comandante la nota, cuyo contenido se acompaña en copia. En vista de la intimación y continente, queriendo resistir a todo trance, encontró con dificultades que consideró insuperables y resolvió mandar una comisión que a nombre del gobierno reprodujese a Mr. Onslow las protestas anteriores, y le manifestase que si la fuerza tentaba llevar adelante su proyecto, se vería precisado a resistirle, y que por lo mismo esperaba se quisiese diferir hasta que el gobierno le demarcase la línea de conducta que debía observar. Eran pasadas a la sazón las diez de la noche, y la comisión regresó a bordo de la Sarandí, sin haber obtenido hablar con el Comandante Onslow.

        En este estado, después de haber el Comandante Pinedo propuesto con superiores dificultades, y haciendo su concepto eficaz la más denodada resistencia, a satisfacer de nuevo en ella, y en la mañana del día 3 a las 6 se fue personalmente a bordo de la corbeta Clio, y protestó por última vez a su Comandante contra la violencia que intentaba cometer; este le contestó en el mismo sentido de la nota en copia, preguntándole si no podía diferir la ejecución de las órdenes que había recibido para apoderarse de las Malvinas, y que sus fuerzas eran las que veía, y que además esperaba otras por momentos, y que en esta inteligencia podía obrar como le pareciera. Inmediatamente se separó el Comandante Pinedo, haciendo responsable a la Gran Bretaña del insulto y de la violación de los respetos debidos a la República y a sus derechos, que a la fuerza eran atropellados tan sin consecuencia y misimiento (miramiento), y iba por todo a retirarse porque el pabellón de tierra no lo arriaba.

​        En efecto, vuelto el Comandante Pinedo a su buque, entre las medidas que tomó antes de hacerse a la vela fue una la de prohibir en la Isla que se arriara el Pabellón Argentino, encargando el comando de ella por escrito al capataz del establecimiento Don Juan Simon, que iba a quedarse con algunos más.

​        A las 9 de la mañana del 3 se desembarcó por la punta del Puerto de San Luis gente de mar y de tierra en tres botes de la corbeta inglesa, y colocando un misterio en la casa de un inglés distante de la de la comandancia como cuatro cuadras, izaron allí el Pabellón Británico y pasaron a arriar el argentino que flameaba en tierra, viniendo en seguida a la Sarandí un oficial con él de entregusto de entrega. En el día estuvo listo el Comandante Pinedo para defenderse del sitio del insulto, mas tuvo que permanecer todo el tiempo permitido el tiempo salía hasta el 5 a las 4 de la tarde, en que se hizo a la vela.

​        Los hechos según los transmite el Gobierno de Buenos Aires al de Tucumán, conforme al parte oficial dado por el Comandante de la goleta Sarandí, auditan el agravio más chocante de la fuerza; y desmienten las protestas amistosas que estaba acostumbrado a recibir de una Nación con la cual se ha esmerado en mantener la mejor inteligencia, cumpliendo religiosamente por su parte los deberes que le imponían los tratados existentes y prestándose a generosas indulgencias en obsequio de la amistad más sincera. Las copias número 2, 3 y 4 se pondrán al Señor Gobernador de Tucumán al cabo de los pasos que ya ha dado el Gobierno de Buenos Aires en este íntegro y delicado asunto; y también de la firme resolución en que se halla de sostener los derechos de la República Argentina, y de no transcender con mengua de la razón y del honor nacional, promoviendo cuanto la justicia y la prudencia aconsejan en estos casos, para obtener del Gobierno Británico una digna reparación, el reconocimiento del derecho sobre las Malvinas, y el uso del dominio en aquel territorio; y cuando esto no bastase, poniendo entonces en acción los medios oportunos para que la opinión pública pronuncie un fallo, que no es indiferente al crédito de un Gobierno como el de la Inglaterra y tiende hoy a alinearse entre los más liberales y cultos de la Europa.

​Dios guarde al Señor Gobernador de Tucumán muchos años.

Juan Ramon Balcarce - Manuel Maza

Fuente: Del sitio informativo del Diario Clarín de la República Argentina. 

Un correntino frente a un Harrier británico en Malvinas

        Pueblo Libertador es un municipio muy pequeño, esta al sur de la provincia, cerca de la ciudad de Esquina, en ese pequeño y humilde pueblo con calles de tierra nació el héroe de este relato.

        El combate aeronaval del 22 de mayo de 1982 quedó registrado como una de las muestras más brutales de coraje improvisado de la guerra de Malvinas. Lo que comenzó como una rutinaria y peligrosa misión logística, terminó en un duelo a muerte a orillas de la isla León Marino.

EMBOSCADA EN EL MAR

        El guardacostas PNA Río Iguazú (GC-83) navegaba por el seno Choiseul con rumbo a Puerto Darwin. 

        Su misión era vital: trasladaba a 20 soldados del Ejército y dos cañones pesados OTO Melara de 105 mm para reforzar la guarnición ante el inminente avance terrestre británico.

        A las 08:25 de la mañana, navegando bajo malas condiciones climáticas, el comandante Eduardo Olmedo divisó dos cazas Sea Harrier de la Royal Air Force que patrullaban el área. De inmediato, se dio la alarma de zafarrancho de combate.

PRIMER ATAQUE DE LOS HARRIER

        Los aviones se lanzaron en picada sobre el pequeño buque, abriendo fuego cerrado con sus cañones Aden de 30 mm. Las consecuencias de esa primera pasada fueron catastróficas:

        Los proyectiles perforaron el casco, rompiendo tuberías y provocando que la sala de máquinas se inundara de agua y combustible a gran velocidad.

        La artillería argentina de popa intentó defenderse. El cabo segundo Julio Omar Benítez operaba una de las ametralladoras Browning 12,7 mm. Resistió disparando hasta que ráfagas directas del avión impactaron en su posición, provocándole la muerte instantánea.

        El resto de los artilleros en cubierta (los cabos Bengochea y Baccaro, junto al oficial González Gabino) sufrieron heridas de gravedad que los dejaron fuera de combate. 

EL CORRENTINO, DEL MOTOR A LA AMETRALLADORA.

        José Raúl Ibáñez se encontraba en el corazón del buque, en la sala de máquinas. Tras la primera explosión, entre el humo, la oscuridad y el agua que le llegaba a las rodillas, recibió la orden de subir a cubierta para evaluar los daños.

        Al salir a la intemperie se topó con un escenario dramático: sus compañeros sangrando en el suelo, las alarmas sonando y su amigo Benítez inerte sobre el arma. En ese instante, los gritos de sus superiores le advirtieron que los Harrier ya daban la vuelta para una segunda pasada de remate

        Ibáñez tomó una serie de decisiones en segundos que cambiaron la historia del combate:

        Cuerpo a cuerpo contra el Jet: Sin dudarlo, corrió hacia la pieza de popa, corrió el cuerpo de su compañero caído y tomó los mandos de la ametralladora pesada Browning 12,7 mm

        Disparar sin saber: Ibáñez era maquinista. Nunca había realizado un curso de artillería ni había disparado esa arma en su vida (solo sabía cargarla visualmente por haber observado a sus compañeros)

EL DUELO

         Cuando el primer Sea Harrier se alineó de frente al guardacostas disparando sus cañones, Ibáñez plantó los pies en la cubierta movediza, apuntó al centro de la silueta del jet y apretó el gatillo a fondo, sosteniendo una ráfaga continua e interminable.

EL DERRIBO

        Los proyectiles perforantes de 12,7 mm de Ibáñez dieron de lleno en el avión británico. La tripulación observó cómo los impactos sacudieron al caza, que comenzó a emanar un denso humo negro, perdió altura drásticamente y abortó el ataque, alejándose rozando las colinas hasta desaparecer (investigaciones e informes posteriores indican que el Harrier quedó inutilizado y se estrelló en el mar). El segundo avión, al ver la feroz respuesta y los daños de su compañero, decidió romper el ataque y retirarse de la zona.

SU TESTIMONIO AÑOS DESPUES

        "Sentí que el avión se me venía encima. No pensé en nada, solo en que si no tiraba yo, nos mataba a todos. Sentí la vibración del arma y vi cómo mis balas entraban en la panza del avión. Empezó a tirar humo y se fue cayendo".

SALVAR A LA TRIPULACIÓN

        Con el Río Iguazú gravemente dañado, escorado y hundiéndose por la popa, el comandante Olmedo tomó la decisión de encallar el buque intencionalmente en Bahía Button para evitar que se fuera a pique en aguas profundas. 

        Gracias a la acción de Ibáñez, que frenó el ataque letal, se pudo evacuar de forma segura a todos los soldados del Ejército y a los tripulantes heridos. Días después, en otra hazaña de la guarnición argentina, efectivos del Ejército regresaron al guardacostas encallado y lograron rescatar intactos los dos cañones de 105 mm, los cuales fueron llevados a Darwin y combatieron activamente en la batalla terrestre. Otra batalla donde correría sangre correntina.

Por: Paulo Arrúa.

Fuente: Del sitio de facebook de Atilio Ruben Calbucura.

Háblame, Gran Osa

 

Hay cosas que el corazón guarda

que la lengua está demasiado cansada para nombrar.


Así que acércate, Gran Osa

siéntate conmigo 

bajo las viejas montañas,

donde el viento recuerda

lo que hemos olvidado.


Háblame de los inviernos

que intentaron hacernos pequeños,

de los ríos que siguieron fluyendo

incluso cuando las piedras 

se interponían en su camino.


Dime por qué la luna

sigue saliendo para los que lloran,

por qué las estrellas permanecen

cuando un ser querido se ha ido 

más allá del camino.


He cargado el silencio

como un pesado bulto 

sobre mi espalda.


He caminado a través 

de las estaciones

con oraciones guardadas 

bajo mis costillas.

Pero tú conoces este lenguaje

el lenguaje del bosque,

el lenguaje de las huellas en la nieve,

el lenguaje de un fuego

que susurra en la noche.


No me pides que sea fuerte.

Simplemente siéntate a mi lado.


Y de alguna manera,

eso es suficiente.


Tus grandes patas descansan 

sobre la tierra

como si le recordaran al suelo

que aún estoy aquí.


Que mi sangre todavía recuerda

las canciones de quienes 

me precedieron.


Que la tristeza no es el final 

de la historia.


Incluso el árbol más viejo

debe perder sus hojas

antes de aprender a dar la bienvenida a la primavera.


Así que, si hay algo

que aún no puedo decir,

déjame dejártelo aquí contigo


entre las agujas de pino,

bajo la luna vigilante,

donde nuestros ancestros

pueden oírnos.


Háblame, Gran Oso.


No con palabras.


Dime con tu silencio

que no camino solo.


Y cuando llegue la mañana,

camina conmigo un poco más lejos.


Porque he aprendido

que a veces la sanación

no llega como un trueno.


A veces,

es simplemente

un gran oso a tu lado,

respirando lentamente al amanecer,

recordándole a tu corazón cansado

que aún eres parte de la tierra,

y la tierra no te ha olvidado.

🎨 Arte de Serín Alar  

🖊️Poema: Piahn

Indigenous Rhythm Circle

Fuente: Del sitio de facebook Ciencia de la MENTE Argentina - Centro argentino de Ciencia de la Mente.

El suicidio ya es la principal causa de muerte entre adolescentes y jóvenes adultos en Argentina


La Sección Centro de Datos del sitio informativo Chequeados de la República Argentina publicó compartió una información preocupante: el suicidio ya es la principal causa de muerte entre adolescentes en la Argentina. La nota es de los periodistas Florencia Ballarino e Ignacio Ferreiro, y es del 12 de julio de 2026, sobre un tema al que al que prestar mucha atención, sobre todo a los síntomas. Porque el suicidio no se produce de un día para el otro, el algo que se va gestando día a día y se va mostrando de a poco. Hay que saber mirar, y hay que saber escuchar. Detrás del intento de suicidio, hay una persona que sufre enormenente. Depende de nosotros saber contener a tiempo! 

        "Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:

        Desde 2022 lidera las causas de muerte en personas de 15 a 24 años y, en 2024, volvió a ocupar el primer lugar entre quienes tienen entre 25 y 34 años, desplazando a los accidentes de tránsito, según datos del Ministerio de Salud analizados por Chequeado.

        No es un fenómeno exclusivo de Argentina. Según la OPS, las Américas son la única región del mundo donde la mortalidad por suicidio sigue aumentando. Entre los jóvenes de 10 a 24 años pasó de 5,7 a 7,8 muertes cada 100 mil habitantes entre 2000 y 2021.

        Se trata de un fenómeno multicausal en el que interactúan factores del orden individual, familiar, social y comunitario y que, destacan los especialistas, puede prevenirse.

        Durante décadas, los accidentes de tránsito fueron la principal causa de muerte entre adolescentes y jóvenes adultos en Argentina. Sin embargo, esa situación cambió después de la pandemia.

        Desde 2022, el suicidio es la principal causa de muerte entre las personas de 15 a 24 años y, en 2024, volvió a ocupar también el primer lugar entre quienes tienen entre 25 y 34 años, algo que no ocurría desde hacía casi 20 años, de acuerdo a un análisis del Centro de Datos Chequeado en base a estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.

        Se trata de un fenómeno multicausal en el que interactúan factores del orden individual, familiar, social y comunitario, y que -destacan los especialistas- puede prevenirse en la mayoría de los casos.

Qué dicen los datos sobre Argentina y la región

        Según el último informe de Estadísticas Vitales de la cartera sanitaria, en 2024 se registraron 3.614 suicidios (787 en adolescentes y 957 en jóvenes adultos), lo que equivale a 7,8 muertes cada 100 mil habitantes. La cifra muestra un aumento respecto de 2021, cuando la tasa había descendido a 6,3 cada 100 mil habitantes, el valor más bajo desde el inicio de la serie estadística en 2005.

        El fenómeno presenta, además, importantes diferencias según el sexo. En 2024 se registraron 2.892 suicidios de varones y 720 de mujeres. En otras palabras, 4 de cada 5 personas que murieron por suicidio fueron varones. 

        Aunque los registros oficiales muestran diferencias según la fuente utilizada -el Ministerio de Seguridad de la Nación informó 4.249 casos en 2024 y 5.209 en 2025 a partir de los registros policiales-, los especialistas coinciden en que ambas series reflejan una misma tendencia: los casos de suicidio vienen creciendo en Argentina y también en la región.

        Según un estudio publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en The Lancet Regional Health, la mortalidad por suicidio entre personas de 10 a 24 años en las Américas aumentó de 5,7 a 7,8 muertes cada 100 mil habitantes entre 2000 y 2021. Desde 2000, la tasa de mortalidad por suicidio en la población general aumentó en más de un 17%, lo que convierte a las Américas en la única región del mundo donde esta tendencia sigue en alza.

No existe una única causa

        “El suicidio es un fenómeno multicausal y en ese sentido es un problema tanto de salud como un problema social”, explicó a Chequeado Matías Irarrázaval, asesor regional de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la OPS.

        Entre los factores con mayor evidencia científica que inciden en este fenómeno se encuentra la amplia brecha en el acceso a la atención en salud mental. “En la región, de 10 personas que sufren un problema de salud mental solo 2 están recibiendo un tratamiento. Eso evidentemente hace que muchas veces se vayan empeorando los problemas de salud mental y sabemos que el suicidio se asocia a depresión, consumo de sustancias, trastorno de personalidad, trastorno del ánimo en general y otro problemas”, sostuvo.

        Además, influye el impacto tardío de la pandemia de COVID-19 -que produjo un aumento de un 30% en los trastornos depresivos y los trastornos por ansiedad- el aislamiento social, y también algunos determinantes sociales, como la precariedad económica y la falta de acceso a servicios de salud mental para jóvenes.

La prevención va mucho más allá del sistema de salud

        Los especialistas sostienen que, precisamente porque el suicidio tiene múltiples causas, requiere de un abordaje interdisciplinario. La evidencia muestra que las estrategias más efectivas combinan políticas sanitarias a largo plazo con intervenciones educativas, comunitarias y de comunicación responsable.

        “Prevenir el suicidio exige una respuesta multisectorial, no solamente del sector salud”, señaló Irarrázaval. Y agregó: “Hay una dimensión clínica innegable, porque muchos casos se asocian con trastornos mentales que requieren identificación temprana y tratamiento. Pero también influyen la pobreza, el aislamiento, la discriminación, el acceso a medios letales y la forma en que la sociedad habla sobre este tema”.

        La estrategia “Vivir la Vida”, impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OPS, identifica 4 grandes líneas de acción con evidencia científica para reducir las muertes por suicidio: restringir el acceso a medios letales cuando corresponda; fortalecer la atención de la salud mental -especialmente en el primer nivel de atención-; promover una cobertura responsable en los medios de comunicación; y desarrollar sistemas de vigilancia que permitan identificar poblaciones y territorios con mayor riesgo.

        La prevención no depende únicamente de los profesionales en salud mental. “Muchas veces la sociedad salva más vidas que el profesional en el consultorio”, explicó a este medio el psiquiatra Demián Rodante, vicepresidente del Capítulo de Suicidología de Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA). Y agregó: “Tenemos que enseñarles a una mamá, a un compañero de escuela, a un primo o a un docente cómo mantener una conversación con alguien que está atravesando un momento de mucho sufrimiento”.

        En ese sentido, el especialista señalo la importancia de incorporar programas de prevención del suicidio y manejo de crisis emocionales a la curricula escolar. “Las escuelas deberían enseñar habilidades de regulación emocional y cómo acompañar a alguien que está atravesando una crisis. No es solamente un problema de salud; es una herramienta para la vida”, afirmó.

Experiencias que muestran que el suicidio puede prevenirse

        En los últimos años distintos países implementaron estrategias nacionales de prevención que lograron reducir significativamente las tasas de suicidio.

        Chile, por ejemplo, consiguió disminuir hasta un 30% la tasa de suicidios en hombres durante 8 años de seguimiento mediante programas en escuelas, fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y mejoras en el acceso a la atención de salud mental.

        Según la OPS, los países que desarrollan estrategias sostenidas e integrales pueden reducir las tasas de suicidio en alrededor de un 20%. “A pesar de que el suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial y que hay que intervenir de forma multidisiciplinaria, se puede prevenir a nivel poblacional. La evidencia demuestra que cuando los países sostienen políticas integrales en el tiempo logran reducir las muertes”.

        A nivel individual y familiar, el especialista subrayó la necesidad de hablar abiertamente sobre salud mental y no minimizar las señales de angustia. “Tenemos que tratar de acompañar, también revisar si es que es necesario la búsqueda de ayuda profesional sin estigmatizar y, ante una crisis, contactar las líneas de ayuda”, explicó.

        Rodante agregó un mensaje dirigido a quienes atraviesan un momento de sufrimiento: “Existen intervenciones y tratamientos que han demostrado funcionar. Las personas pueden mejorar y construir una vida valiosa. Lo importante es que reciban la ayuda adecuada a tiempo”.

Líneas de acompañamiento, apoyo y orientación en salud mental

Nación

Hospital Nacional en Red “Laura Bonaparte” (especializado en salud mental y adicciones)

Teléfono: 0800-999-0091, las 24 horas del día los 365 días del año.


Centro de atención al suicida

Desde todo el país: (011) 5275-1135.

Línea gratuita desde CABA y GBA: 135.


Ciudad de Buenos Aires

Salud Mental Responde. Todos los dìas, las 24 horas

Teléfono: 0800-333-1665.


Provincia de Buenos Aires

Subsecretaría de Salud Mental, consumos problemáticos y violencias en el ámbito de la salud: 0800-222-5462.

Signos de alerta

        Algunas de las “señales de alarma” entre los y las adolescentes a las que estar atentos y pedir ayuda:

        💔Tristeza persistente y constante.

        💔Falta de concentración y/o dificultades graves en la escolarización.

        💔Dificultades en el sueño y/o alimentación, como insomnio o hipersomnia (cuando la persona está excesivamente somnolienta), inapetencia o voracidad alimentaria.

        💔Aislamiento y retracción continua. Escasa o nula comunicación con convivientes.

        💔Desconexión del grupo de pares.

        💔Pérdida de interés en actividades que antes le resultaban placenteras.

        💔Autoagresión".

Fuente: Del sitio informativo de Chequeado. 

https://chequeado.com/el-explicador/el-suicidio-ya-es-la-principal-causa-de-muerte-entre-adolescentes-y-jovenes-adultos-en-argentina/

Hugo Fernández, adiestrador canino: “Pensar que un perro con 20 minutos de paseo tiene las necesidades cubiertas es criminal”

La Sección Sociedad del sitio informativo de TN ("Todo Noticias") de la República Argentina compartió, el pasado 14 de julio de 2026, una nota sobre el bienestar de nuestras mascotas y lo que ellos necesitan. "El experto apuntó contra las rutinas urbanas y la humanización de las mascotas. También alertó que la falta de estímulos y ejercicio puede derivar en problemas de salud y conducta" dice el experto. Veamos cómo podemos ayudarlo a estar mejor, y más que nada, tomemos en cuenta sus necesidades. Porque ellos lo merecen! 

        "Tener un perro como mascota implica mucho más que alimentarlo o sacarlo a la calle un par de veces al día. En este marco, el adiestrador canino Hugo Fernández advirtió que la mayoría de las rutinas urbanas no alcanzan para cubrir las necesidades reales de los animales y pueden terminar perjudicando su bienestar.

        En una entrevista en el pódcast “Seres Mortales”, Fernández fue tajante: “Pensar que un perro con 20 minutos de paseo dando vueltas a la manzana puede estar satisfecho o que pueda tener las necesidades cubiertas, es criminal”. Para el especialista, el ritmo de las ciudades y la falta de tiempo llevan a que los dueños adapten al perro a su agenda, en vez de entender qué necesita realmente el animal.

El impacto de la vida urbana en la salud de los perros

        Según Fernández, el principal error es forzar a los perros a una rutina urbana acelerada, con paseos cortos y poca estimulación. “El error más grande que cometen los dueños con sus perros es embutirlos en un entorno urbano con ritmos frenéticos”, sostuvo.

El adiestrador canino aseguró que el principal error es forzar a los perros a una rutina urbana acelerada. (Video: Instagram/@seresmortalesoficial- Foto: AdobeStock)

        El educador explicó que la falta de ejercicio y estímulos no desaparece, sino que se acumula y puede explotar en cualquier momento. “Es una bomba de relojería que tarde o temprano sale en el comportamiento o en problemas físicos. Muchos perros se enferman por estar mal a nivel emocional”, advirtió.

La humanización y la importancia de respetar la naturaleza del perro

        Fernández también criticó la tendencia creciente a humanizar a los perros, ya sea vestirlos, hablarles como a niños o tratarlos como personas. “Respetar su naturaleza y su función es clave para su bienestar”, remarcó. El educador insistió en que el lenguaje canino es mucho más complejo de lo que solemos asumir y que entenderlo requiere dejar de proyectar en el animal cosas que no le corresponden.

        Además, recordó que no todos los perros son iguales. Por lo que, la raza, la genética y el entorno familiar influyen en el nivel de actividad y las necesidades de cada animal. “Hay razas que no son cinéticas y prefieren quedarse en casa, y otras como galgos, bracos o perros de caza que necesitan explorar y moverse. Tenerlos atados en una terraza es matarlos en vida”, ejemplificó.

        Para Fernández, elegir un perro no puede ser un impulso ni una moda pasajera. La decisión debe estar basada en el estilo de vida de quien lo adopta y en la responsabilidad de dedicarle tiempo y recursos durante años, no solo en la etapa de cachorro". 

Fuente: Del sitio informativo de TN ("Todo Noticias") de la República Argentina.

https://tn.com.ar/sociedad/2026/07/14/hugo-fernandez-adiestrador-canino-pensar-que-un-perro-con-20-minutos-de-paseo-tiene-las-necesidades-cubiertas-es-criminal/

La imagen de portada pertenece a TN y lleva el siguiente epígrafe: "Hugo Fernández, adiestrador canino: “Pensar que un perro con 20 minutos de paseo tiene las necesidades cubiertas es criminal”. (Foto: AdobeStock)". 

La raíz olvidada de la Patria: los afroargentinos que forjaron la Argentina

 

        Durante generaciones se repitió que la Argentina había nacido casi exclusivamente de los barcos europeos llegados entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, mucho antes de aquella inmigración masiva, miles de africanos y afrodescendientes ya trabajaban, formaban familias, defendían las ciudades y combatían por la libertad de estas tierras. Su presencia comenzó durante el período colonial, marcada por uno de los capítulos más crueles de la historia: la trata transatlántica de personas esclavizadas. 

        Arrancados por la fuerza de África, hombres, mujeres y niños fueron vendidos y obligados a trabajar en tareas domésticas, talleres, comercios, chacras, estancias y espacios públicos. Fueron herreros, albañiles, carpinteros, panaderos, lavanderas, cocineras, marineros, músicos, vendedores y peones rurales. Su esfuerzo sostuvo una parte fundamental de la economía rioplatense, aunque pocas veces apareciera en los relatos tradicionales. 

        También empuñaron las armas. Los cuerpos de pardos y morenos participaron en la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. Después de la Revolución de Mayo, miles de afrodescendientes —libres y esclavizados— fueron incorporados a los ejércitos patriotas, muchas veces bajo la promesa de alcanzar una libertad que no siempre llegaba inmediatamente. Su participación fue decisiva en el Ejército del Norte y en el Ejército de los Andes. Los batallones Nº 7 y Nº 8, integrados mayoritariamente por soldados negros libertos, se adiestraron en El Plumerillo, cruzaron la cordillera y formaron parte de la fuerza principal que atacó en Chacabuco. 

        Aquellos hombres también combatieron en Cancha Rayada, Maipú y en las campañas libertadoras de Chile y Perú. Una proporción cercana a la mitad de las tropas organizadas por San Martín era de origen africano o afrodescendiente. Entre sus figuras más extraordinarias aparece María Remedios del Valle, mujer afroargentina que acompañó al Ejército del Norte, asistió a los heridos y combatió en las campañas del Alto Perú. Manuel Belgrano, conmovido por su valentía, le otorgó el grado de capitana. Perdió a su marido y a sus hijos en la guerra y, pese a sus servicios, terminó viviendo en la pobreza hasta que recibió un tardío reconocimiento. Actualmente es recordada como la “Madre de la Patria”. 

        La libertad tampoco llegó de una sola vez. En 1813, la Asamblea del Año XIII estableció la Libertad de Vientres, por la cual serían libres los hijos nacidos de mujeres esclavizadas. Sin embargo, la esclavitud continuó existiendo durante varias décadas. 

        Recién la Constitución Nacional de 1853 declaró que en la Argentina no había esclavos y que toda persona esclavizada que ingresara al territorio quedaría libre. Con el paso del tiempo se instaló el mito de que los afroargentinos habían desaparecido como consecuencia de las guerras y las epidemias. Aquellos acontecimientos provocaron pérdidas enormes, pero no cuentan toda la historia. Hubo mestizaje, cambios en las clasificaciones de los censos, migraciones internas y un prolongado proceso de invisibilización que presentó a la Argentina como una nación exclusivamente blanca y europea. 

        Los afroargentinos no desaparecieron: continuaron formando familias, fundaron asociaciones, periódicos y sociedades de ayuda mutua, participaron en la política, las artes y la vida popular. Su herencia permanece en el candombe, las comparsas, la música, el lenguaje, la religiosidad, la gastronomía y numerosas expresiones de nuestra cultura. 

        Desde 2013, cada 8 de noviembre se conmemora oficialmente el Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, en homenaje a María Remedios del Valle. Además, el Censo Nacional de 2022 registró 302.936 personas que se reconocieron afrodescendientes o con antepasados negros o africanos. 

        La Argentina no fue construida por una sola comunidad. La levantaron pueblos originarios, africanos y afrodescendientes, criollos, mestizos y las distintas corrientes inmigratorias que llegaron posteriormente. Reconocer la raíz africana no divide nuestra historia: la completa, devuelve nombres a quienes fueron silenciados y demuestra que la Independencia y la Nación fueron obras colectivas. 

        Bajo la misma bandera también marcharon aquellos soldados negros que cruzaron los Andes, entregaron su vida por la libertad y ayudaron a fundar la Argentina. Recordarlos no es solamente un acto de justicia histórica: es recuperar una parte esencial de nuestra propia identidad.

Fuente: Del sitio de facebook de  Mendozantigua. Fotos antiguas de Mendoza, Otras Provincias y Paises. 

https://mendozantigua.blogspot.com/.../la-raiz-olvidada...

Rachel Carson, la que salió a decir la verdad


        Sabía perfectamente que se estaba muriendo. Sabía que la tildarían de loca, de histérica y de ignorante. Le dio igual. Se sentó a escribir el libro de todos modos.

        Su nombre era Rachel Carson. En 1962 cometió el peor pecado para la industria estadounidense de la posguerra: salir a decir la verdad en voz alta.

        Hacía tiempo que venía atando cabos en silencio. Le inquietaba que los pájaros aparecieran tiesos en los jardines de las afueras, que las aguas de los arroyos bajaran llenas de peces flotando y que los granjeros rociaran toneladas de químicos sobre los campos sin que nadie se molestara en preguntar qué mierda le hacía todo eso a la tierra, a los animales y a la gente que se comía esas cosechas.

        Tiró de la piola y lo que encontró fue de terror.

        Los pesticidas que se vendían como la solución mágica para todo —con el famoso DDT a la cabeza— no se quedaban tranquilos en el pasto. Se metían en la tierra, contaminaban las napas de agua, se acumulaban en la grasa de las aves y terminaban en el cuerpo de los seres humanos. Nadie estaba estudiando el impacto real a largo plazo.

        Ella lo documentó todo. Con una paciencia infinita, con datos duros, con referencias científicas inapelables y con una frialdad que asustaba. Tituló el libro "Primavera silenciosa", una metáfora demoledora sobre un futuro no muy lejano donde marzo llegara sin el canto de los pájaros.

        Sabía la que se le venía encima. Y no se equivocó.

        La industria química desembolsó millones para despedazar su reputación. La llamaron de todo: histérica, fanática, emocional, una solterona senil que prefería a las alimañas antes que al progreso humano. Un ejecutivo llegó a decir en televisión que lo que ella quería era devolverle el planeta a los insectos. Intentaron ningunearla como si fuera una aficionada que no entendía de química, ignorando a propósito que Carson tenía un posgrado en zoología, años de trabajo en el servicio de pesca y una carrera intachable como divulgadora.

        Pero lo que la prensa y los magnates no sabían era que Rachel estaba librando otra batalla en secreto. Tenía un cáncer de mama brutal que ya le había hecho metástasis.

        Se lo guardó bajo siete llaves. Tenía pánico de que la industria usara su enfermedad para desacreditarla, argumentando que sus denuncias eran el delirio de una mujer resentida por el dolor. Así que se bancó la quimioterapia en silencio, disimuló el deterioro físico y en 1963, cuando el Senado la citó a declarar, se plantó en esa sala demacrada pero impecable, a responder preguntas durante horas.

        No fue a dar lástima. Fue a decirles en la cara que los ciudadanos tenían derecho a saber con qué estaban envenenando su comida. Les dijo que el gobierno estaba mirando para otro lado y que quedarse callados ya era un crimen.

        El presidente John F. Kennedy terminó ordenando una investigación oficial a su equipo de científicos. El dictamen final le dio la razón en casi todo.

        Rachel Carson murió en abril de 1964, apenas dieciocho meses después de lanzar el libro. Tenía 56 años. No llegó a ver la prohibición del DDT en Estados Unidos, ni la fundación de la Agencia de Protección Ambiental en 1970, ni el primer Día de la Tierra, ni la avalancha de leyes ecológicas que desencadenó su trabajo. No estuvo viva cuando el mundo por fin tuvo que agachar la cabeza y admitir que la mujer tenía razón.

        Pero terminaron admitiéndolo.

        Las águilas calvas volvieron a los cielos de Norteamérica. Los halcones peregrinos salieron del peligro de extinción. Y una generación entera de científicos aprendió que el deber de la ciencia no es solo descubrir cosas, sino también dar la alarma cuando estamos metiendo la pata.

        Carson no escribió ese libro buscando aplausos ni dinero. Lo escribió porque vio la catástrofe que se venía y entendió que la neutralidad era una cobardía mortal.

        A veces, la mayor muestra de coraje consiste en sentarte a la mesa, mientras el cuerpo se te cae a pedazos, a redactar la advertencia que nadie en el mundo quiere escuchar.

        Ella la redactó. Y si hoy las primaveras siguen teniendo música, es en gran parte gracias a ella. 

Fuente: Del sitio de facebook de Braindedd.

Malvinas: Carta de un marino inglés

  

RECORDANDO MALVINAS “CARTA DE UN MARINO INGLES”

        La carta fue escrita a su esposa, por el Marino y Oficial Británico David Tinker antes de morir en el HMS Glamorgan, el 12 de junio de 1982, atacado por un misil Exocet MM-38 argentino (MM-38 / Mar Mar-38) lanzado desde tierra con el sistema ITB. (Instalación de Tiro Berreta)

Querida Christine:

        Es muy fácil comprender cómo se ha desatado la guerra: nuestra Primera Ministra se imaginó que era Churchill desafiando a Hitler, y la Marina la apoyó para obtener publicidad y popularidad rápidamente. Estoy seguro de que de esta destrucción sólo se beneficiarán Mrs. Tacher y los fabricantes de armas.

        Lo que más me apena es que no hay causa para esta guerra, y si somos honestos, los argentinos son mucho más patriotas con respecto a las Malvinas que nosotros con las Falklands. Y lo que la primera ministra no comprende, es que los argentinos creen firmemente que las Malvinas son de ellos.

        Han enviado contra nosotros pilotos en misiones suicidas, en viajes sin regreso, porque estamos fuera de su alcance, y eso que ellos no tienen helicópteros de rescate en el mar para recuperar después a los pilotos.

        Los pilotos argentinos enfrentan cada día misiles antiaéreos de aplastante superioridad.

        Realmente, la valentía de esos hombres demuestra que tienen mucho más que un tibio interés en estas islas.

        Considerando la tragedia, la angustia, y el horror de las vidas perdidas, que han sido sacrificadas de buena gana por los políticos para tapar la ineptitud y necedad de su gobierno, considerando además los resultados en dolor, pérdidas económicas y pérdidas de buques para Gran Bretaña, me parece a mí que esta es la guerra más inútil que Gran Bretaña ha hecho en toda su historia.

        Espero que todo esto termine pronto... Creo que los argentinos ya han demostrado honorablemente su valentía.

David"


Fuente: Periodista y analista político Ric Sar Ricardo Sarmiento.

Libro: Malvinas. Cartas de un marino inglés. “David Tinker”. Compilada por Hugh Tinker.

Editorial EMECE. – 1984 -

Foto: Orden Héroes de Malvinas a lo Servicios Distinguidos en Malvinas. Fuerza Aérea Argentina.

Colección Miguel Ángel Martinez

Fuente: Del sitio de facebook de "Historias Perdidas y Encontradas de Bs.As y Argentina" por Diego Weinstein.

Malvinas: el apogeo de la impunidad

 

MALVINAS, ESCUCHEMOS AL ESTAQUEADO

EL APOGEO DE LA IMPUNIDAD

        Damas y caballeros, somos unos hijos de los eufemismos. Transitamos la Era del eufemismo. Nuestra historia se puede relatar desmenusándolos.

        Antes de desembocar en la herida de Malvinas, un muestrario de eufemismos naturalizados. Por empezar, el alevoso de Hiroshima y Nagasaki. El anuncio de esos “exitosos” estallidos dijo que se “soltaron” dos bombas. ¿Se soltaron o se arrojaron? Se soltaron “para conseguir la paz más rápido” ¡Flor de coartada! Más acá se perpetraron otros eufemismos; a los genocidios se los elogia, se los llama “guerras preventivas”. La madrequelosparió, y el padre.

        Así vamos, meta eufemismos: al degüello laboral se le dice “racionalización”; a los desgajados se los nombra sujetos en “situación de calle”; los femicidios se justifican como “crímenes pasionales”; al hambre de millones se lo minimiza como “insuficiencia alimentaria”; las invasiones con sed de petróleo se rotulan “intervenciones para restaurar democracias”. Despabilémonos, salgamos de la indiferencia activa. Tanto cinismo es auspiciado por los elefantes medios de (des)comunicación que, campantes, naturalizan la voladura y cremación de escuelas, maternidades, aldeas. Entonces dicen “efectos colaterales” de “misiles inteligentes” ¿Errar es humano? Otra vez: la madre que los parió. Y el padre.

        La costumbre del eufemismo lleva al apogeo de la impunidad. Los muchachos del Pentágono, ¿cómo nombran a la inocultable tortura? El colmo: le dicen “interrogatorios exigentes”. Por tercera vez: la madre que los parió. Y el padre. Y, ya que estamos, les abueles.

        A propósito de torturas: en el nombre de patria aquí se torturó a rajacincha. En el año 1982 después de Cristo, en esta patria idolatrada, se desnucó la condición humana con la torturación de soldados malvinenses. Esa herida sangra ¿La censura silenció? La excusa destiñe: la censura fue cierta; la obsecuencia mediática ¿fue menos cierta?

        Memoremos: la de Malvinas, fue una (des)guerra. Bravuconada etílica. Consagración de la absurdidad ¿Cuándo nos interrogaremos como sociedad: hasta qué punto nos estafaron y hasta qué punto nos dejamos estafar? También la (des)guerra sucedió al compás de entusiastas pulpos medios descomunicadores. Con el desembarco, pasamos de la euforia patética a la depresión vergonzante. Muchos argentinos –demasiados– vivieron la (des)guerra con la adrenalina de un Mundial. A décadas de aquella suicidante bravuconada, para la reconquista real tendremos que aprender modos de coraje menos sonoros; aprender que paciencia es lo contrario de resignación. Esto nos enseñan, sin el barullo de las palabras, las Madres Abuelas de Plaza de Mayo. Tan insomnes, tan porfiadas parteras de la memoria, ellas.

        Por estos días el expediente referido a las torturas en Malvinas llegó a la Corte Suprema. Por fin revisará un fallo propio y definirá si las torturas a soldados son o no delitos de lesa humanidad, que no prescriben (aclaración: en el año 2015 la Corte Suprema falló en contra de la presentación del CECIM LA PLATA y de los Combatientes).  Ahí tenemos la deuda externa (en dólares), y la deuda interna (traducida en pobreza, analfabetismo y analfabetización), y la deuda interior (la que consuma la desmemoria). Así es: hay asuntos de lesa humanidad que nos siguen pendientes. En la invasión cometida por nuestros corajudos de oficina hubo improvisación, cobardía, necedad. Y hubo torturadores de soldados propios. Flagelaron a jóvenes ateridos y aterrados. No usaron picanas persuasivas, estaquearon, horas enteras, a cuerpos de soldados hambreados. O los enterraron, de cuerpo entero, sólo con la cabeza libre. El reclamo de las víctimas, no es un yogur, no tiene vencimiento.

        Aquella torturación continúa. Hay atrocidades que no prescribirán mientras el sol esté vivo.

        Sucedió. Entre varios, más de un soldado, atravesado por el hambre, “robó una lata de dulce”; alguno salió desesperado por comida, “cazó una avutarda y la cocinó”. Se recuerda por la fecha al soldado estaqueado en la interminable noche del 25 de mayo de 1982… Hay un momento en el que las palabras enmudecen, pierden el pulso. Es ahí entonces cuando acudimos al leve movimiento de la crónica quieta, hacia la leve ficción. Uno necesita que el grito alaride, y pide ayuda a la poesía.

        Salgamos de la conciencia digestiva y vayamos con aquel soldado estaqueado. Noche, frío, plena intemperie, el soldado gime, llama a su madre. La suya no es pesadilla de almohada: sucede en carne viva. Ahí está él, arrojado a la absurdidad. Escuchemos al desguarnecido, ahora busca a su madre, tan lejana…

CRUZ DEL SUR, CRUZ EN EL SUR

–De espalda, solo, / de cara a todo el cielo, aquí estoy: / me han crucificado en la tierra, mamá. Y tengo frío. / Sol ¿hubo alguna vez?

Sin semblante y sin saliva, / el pavor anegó mi corazón. / Me duele tanto el aire, ¿cómo era respirar, mamá? / Y esta noche, qué oscura se ha vuelto la noche / sin una estrella sin el lucero sin un pedacito de luna.

Ay, si mañana va ser como hoy, no me despiertes, mamá.

(La noche y la intemperie, continúan implacables).

–¿Estás ahí? ¿Dónde estás? / Nadie. Nada. / Te estoy llamando, alarido, no me responde tu aliento.

Pobrecita mamá, pronto te dirán madre.

Ay, madre madre, ¿por qué me has abandonado?

–Hijo, hijito, ya vuelvo. He salido a buscar a la patria.

–No vayas, madre, detente: a la patria la han saqueado.

–Los saqueadores, hijo, ¿quiénes son?

–Son ellos: los que inflando el pecho y alzando el mentón miran los desfiles desde el palco. Los bien comidos los bien abrigados los mal paridos, / los que nunca rozaron el honor, / los que eructan el grito sagrado. / Son ellos, mamá: los siempre ilesos.

(Al estaqueado, contra la tierra tan crucificado, ahora el cielo lo mira desde muy arriba. Pero no se baja el cielo. Se queda en el cielo, el cielo. ¿Indiferente o estupefacto? ¿Aterrado o acielado?)

¿Y Dios? Dios no puede no ver lo que ve / y entonces se tapa la mirada, se tapa el horror. / Dios mío, gime Dios.

Silencio y sur. Y cruz del sur. Y cruz en el sur.

La escandalosa impunidad de la nieve.

Damas y caballeros, aquí no ha pasado nada. / Como siempre.

Pero a las palabras que se lleva el viento, / el mismo viento las devuelve. / Por favor, sigamos escuchando:

–Madre, madre, ¿por qué me has abandonado?

–Hijo, hijito, he salido a buscar a la patria.

–Madre, para qué, / si a la patria no le quedan ni los mástiles.

–Encontraré, hijito, encontraré a la patria…

–¿Dónde?

–Debe estar escondida, guardándose…

–¿Dónde dónde?

–Se me hace que vientre adentro de la Mapatria Grande.

–Vuelve pronto, madre.

–Seguro que volveré.

–Pero si mañana es como este 25 de mayo de 1982, / por piedad, no intentes despertarme. / No, no quiero día de mañana. / Y sé buena, rápido coseme los párpados. (Rodolfo Braceli, Página 12, 20/10/2021)

Fuente: Del sitio de facebook de Pensamiento Discepoleano.