Vivencia de un artillero en Malvinas


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Malvinas Historias de Coraje

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𝐕𝐈𝐕𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐔𝐍 𝐀𝐑𝐓𝐈𝐋𝐋𝐄𝐑𝐎 𝐄𝐍 𝐌𝐀𝐋𝐕𝐈𝐍𝐀𝐒- 𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐚 𝐌𝐚𝐥𝐯𝐢𝐧𝐚𝐬- (𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞𝟐)

𝘌𝘯𝘵𝘳𝘦𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘢 𝘊𝘰𝘴𝘮𝘦 𝘓𝘶𝘯𝘢- 𝘙𝘦𝘭𝘢𝘵𝘰 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢í𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘵𝘵𝘱://𝘸𝘦𝘣.𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘴𝘪𝘰𝘯.𝘶𝘯𝘪𝘤𝘦𝘯.𝘦𝘥𝘶.𝘢𝘳/𝘮𝘢𝘭𝘷𝘪𝘯𝘢𝘴/2

Antes de subir al avión -Primero se prepara todo,… porque los aviones tienen determinada capacidad. Ese es otro tema. Independientemente de la capacidad, todo depende del tipo de carga que llevás. El personal de embarque te dice: “esto sí, esto no, esto sí, esto, no.” Te dice dónde cargar las cosas, y entramos a cargar los cañones, lo primero que cargamos. Y lo bueno que tenían estos materiales de artillería -que había comprado el país -, es que eran para crear unidades de montaña. Eran aptos para la operación en montaña, por la versatilidad que tienen, la facilidad para armarlos, desarmarlos y armarlos, cargarlos en helicóptero, en camión, en lomo de burro, en lo que se te ocurra. Lo podés desarmar totalmente, transportarlo, y volverlo a armar, en poquitos minutos, en tres minutos, o siete minutos estás tirando. Luego de transportarlo determinada distancia, determinado tiempo… -Y ese cañón tiene un mecanismo de armado de una determinada forma para remolcarlo con camión, otra forma para remolcarlo con mula y otra forma para helitransportarlo. Y de acuerdo a los modos de transporte que vos usaras, el cañón se armaba más grande o más chico. Para nosotros resultó bastante cómodo movernos, además nosotros llevábamos semejante cantidad de pertrechos además de los cañones, de herramientas, de municiones, en un solo jeep. Un jeep tiene capacidad de llevar 250 kilos de carga y llevamos uno solo y con ese jeep nos movilizamos todo el tiempo, con un sacrificio humano enorme.

-Cuando por fin viajamos y aterrizamos, el salir del avión fue duro, porque el primero golpe que uno siente es el frio y el viento… -Es decir, el primer impacto es ese. Bajamos en el aeropuerto, fuimos haciendo 500 metros, nos dijeron: “acá vamos a hacer carpas”. Y nadie pudo levantar una carpa del viento que había. Esa noche dormimos a la intemperie, ahí. Primero porque estábamos esperando órdenes, y cuando se esperan órdenes generalmente no se arman carpas… y porque además, el poco tiempo que tenés lo empleás para descansar. O para alimentarte. Entonces, lo primero que bajamos fue el cocinero,  Herrera de apellido. Era un tipo muy nervioso, por ahí se enojaba… le faltaban las primeras falanges, pero nunca dejó sin comida a nadie. Y bueno, estuvimos esperando órdenes hasta que a las 4 de la mañana nos dijeron que siguiéramos adelante, 10 kilómetros, 12,. El jeep llevaba bolsos, llevaba las partes más pesadas, las municiones (y esos materiales tienen un calibre de 105 mm. Son de 10, 5 cm. de diámetro). En cada casco  vienen dos proyectiles y son de un sistema semidesacelerado que vienen todos de seis partes, el proyectil por un lado, la pólvora, que es la propulsora, por el otro, y la vaina que es donde se encaja el proyectil, para poder meterlo después dentro del tubo de cañón, para poder disparar. Todas esas cosas vienen en un cajón que pesa 43 kilos. Y solamente son dos proyectiles. Nosotros llevábamos 9000 cajones. Después había un camión que debe haber sido de la Armada, un Mercedes Benz y hacíamos algunos viajes y estábamos con ese camión día y noche, día y noche, imaginate transportar 9000 cajones de  105mm.

-Cuando nos informan que la flota inglesa se venía ahí supimos que íbamos a pelear. Y la flota inglesa zarpó ahí nomás. El 8 de abril creo. Les fue muy fácil a los ingleses porque ellos estaban en ejercicio, con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) cerca de no sé que Puerto de Gibraltar. La flota inglesa estaba desparramada en ejercicio como en dos o tres partes. Lo único que hicieron es virar para acá y venirse… fue todo lo que hicieron. Confiscaron algunos barcos como el Canberra, el Norland creo que era el otro…-Nunca pensé que iba a ser fácil… el que más o menos está preparado en algo se tiene confianza. Una guerra está basada primero en la estrategia. Y segundo en la táctica que es el combate ya. Y tenés que tener con qué.  -El 1 de mayo… -Estábamos en nuestras –En nuestros Pozos, se arman tres pozos. Un pozo grande, con un diámetro de 7 metros, que es donde está el cañón. Después se arma otro pocito regularmente grande de unos 3 mts por 3 mts que es donde está la munición y para el otro lado se arma otro pozo donde está el personal: o sea, está el pozo de abrigo del personal y el pozo de abrigo de las municiones. Y se hacen los techos, se cruzan palos y se techa, porque los enemigos te cañonean… y si no está bien hecho eso, pasa el tiro y mata a todos. Y con la tierra que se saca se hace un parapeto en el frente para que las esquirlas que pegan afuera no pasen.. -La artillería de campaña, cuando está recibiendo cañoneos navales, no puede hacer nada. Tiene que cubrirse en los pozos porque un cañón, desde tierra, no puede disparar al mar. Primero porque el cañón del barco tiene largo alcance, tiene 17 a 24 km. Nosotros teníamos apenas 10, 10,5 km. Y por más que le tiráramos y le pegáramos no le hacía nada. Así que era resistir. -Era resistir, aguantar. Lo que sí, los aviones argentinos no podían actuar (a los barcos se los atacaba con aviones). No podían atacar con aviones porque no tenían visión nocturna, entonces había que aguantar. -Fue tremenda. Porque ahí no terminó la cosa. Cuando termina el cañoneo naval, vino el aéreo. Y eso fue tremendo. Ese fue uno de los momentos… no me da prurito contarlo… donde en un momento sentí  mucho miedo… porque uno ve cosas que ni siquiera se imagina. Cuando los aviones largan bombas, tiembla todo, todo explota, todo revienta. Hay fuego por todos lados. Y hay otras cosas más. El primer ataque fue en el aeropuerto, del que estábamos a 10 km.  El segundo ataque fue a los regimientos. El tercer ataque fue en el cerro Sapper Hill donde estaba posicionada y evidentemente había sido detectado, un ECA, que es una Estación de Control Aéreo. Es un sistema por el que van controlando y manejando todo el movimiento de los propios aviones y de los enemigos. Desde ahí se detecta cuál es el avión enemigo y cuál es amigo. Cuando aparecieron los aviones ingleses. La infantería y la artillería de campaña, no pudimos hacer nada nada. Pero ahí entró a operar la artillería de la Fuerza Aérea. Ahí entraron a operar los cañones y los misiles. Y ahí derribaron aviones, creo que cayeron cuatro aviones ingleses ese día. Uno se vio clarito cómo nos venía atacando y de frente le tiraron. Se ve que le pegaron al piloto, porque así como venía pasó de largo., atacaron doce aviones, cayeron cuatro y dos se fueron averiados. 11 de junio de 1982. Había terminado uno de los tantos bombardeos diarios a Puerto Argentino .Esta vez fue blanco la posición del GA 3, El enemigo uso bombas de racimo tipo beluga, Afortunadamente dos de esta bombas cayeron a 800 metros desplazadas al oeste, no obstante sembraron granadas de fragmentación, la zona comprendida entre la posición principal del GA 3 y el emplazamiento de los 155 mm. El bombardeo afecto toda comunicación alámbrica impidiendo que el centro de dirección de fuego pudiera hacer llegar las voces de mando con datos de tiro de las piezas pesadas, Como medio alternativos se disponía de equipo radioeléctricos, Pero el enemigo los bloqueaba (Los kelpers). Nuestras tropas requerían fuego a una distancia de 20 Km y el único medio estaba impedido de hacerlo. En el puesto de comando el nerviosismo es evidente , se pide Fuego y no se pude ,De pronto el Sargento Primero Rubio ,y el soldado Mango exclaman !! El Cabo Luna y el Dragoneante Gonzalez se dirigen a Sapper Hill, Estan reparando las líneas telefónicas en medio de la zona infectada de granadas beluguitas, se van a hacer Mierdaa!!

Es Imposible hacerlos regresar , rapidamente se internan en la zona afectada , Pasan dos horas ,... y uno de los teléfonos suena en el puesto comando Y del otro extremo de la linea se oye la voz del Cabo Luna que dice !.....¿ Me escuchan bien ?? Estoy en la posiciones de los cañones!! .... Boludos!!!! ..¡Felicitaciones !Vuelvan por el camino ! Los esperamos con algo caliente , Fue la respuesta !! De inmediato el Tte 1ro Daffuncchio y sus muchachos , Continuaron haciendo escupir a los 155 MM , todo gracias a la desobediencia del Cabo Luna Y al Dragoneante González .

Durante el conflicto Tuvimos 28 heridos. Y había que sacarlos de la posición y llevarlos… Cuando las piezas están dispuestas y se producen acá los heridos, vos tenés que sacarlos y entregarlos a no más de 80 o 100 metros que están los elementos de auxilio. El 14 de junio Nuestro jefe nos ordenó cesar el fuego, no disparar más y meterse a resguardo. Pero para esto ya veíamos que los ingleses ya estaban aguerridos, ya habían pasado 3, 4 o 5 noches que eran atroces en cuanto al tiroteo en primera línea. Y nosotros hemos llegado a tirar en puntería directa también, que eso es cuando vos ves a la persona y le tirás derecho. En la indirecta vos nunca ves a la persona y tampoco ves los efectos. Y bueno, derribaron a las tropas de primera línea, que nos sobrepasaban. Y ya no había nada más para hacer. Y ahí fue cuando se produce la rendición. El 15 antes del mediodía cayó una patrulla inglesa ahí y nosotros estábamos con todo el armamento. Sin armas venían. Y vino un sargento inglés, justo había un soldado que sabía inglés y le dijo que no hiciéramos ninguna locura, que nos quedáramos donde estábamos, con las órdenes que nos habían dado nuestros jefes, que ya la guerra había terminado. Y que después íbamos a ir recibiendo órdenes… -Estuvimos dos días ahí, después nos llevaron al campo de concentración y de ahí nos llevaron a una Bahía que había, donde nos subían en unas barcazas. De esas barcazas íbamos al Canberra, un barco transatlántico que los ingleses habían tomado como Buque-Hospital que operó como transporte de materiales, de munición y esas cosas, aunque estaba prohibido. Todo barco hospital tiene la Cruz Roja, y los aviones argentinos cuando la vieron, no lo bombardearon y bombardearon uno, que lo hundieron aunque tenía la cruz pero estaba cargado con helicópteros, con tanques y con aviones. Esa fue una de las enormes pérdidas que tuvieron los ingleses. Venían con combustible y todo, que no pudieron bajar… bajaron apenas cinco tanques, no pudieron bajar más porque no tenían combustible. En el Canberra estuvimos como dos o tres días. Y después nos trajeron a Puerto Madryn y ahí me junté de vuelta con mi hermano.

En Malvinas estuve en  contacto con el - El veintipico de abril. Viene un sargento conocido mío y me pregunta: “Usted tiene un hermano acá?” “No, que yo sepa…”. “pero hay allá un Luna”,  “yo tengo un hermano…” “está ahí al lado!” y al rato llega Balza y me dice: “mañana se va a almorzar con su hermano”. Y al otro día fui a almorzar con él. Y fui con otro soldado, almorzamos, y a partir de ahí siempre estuvimos en contacto. Si bien él desembarcó el 2 de abril, estaba en un lugar donde estaba más cerca de donde llegaban las provisiones. Y siempre me mandaba un poquito de Whisky, me mandaba mantecol, chocolate, o yo por ahí pasaba cerca y le mangueaba algo… porque él no estaba en primera línea. Y ese lugar donde él estaba era el lugar donde tenían el cuartel los Royal Marine, los soldados ingleses. Cuando lo tomaron, se ubicaron ahí. Con mi hermano tuve contacto hasta el 13 él estaba ahí, porque habíamos hablado por teléfono… él es de comunicaciones. Ellos manejan todas las comunicaciones de la isla con todas las unidades, es decir que cada vez que quería comunicarse conmigo, no tenía problema. Él conmigo, yo no podía. Y bueno, terminamos de hablar… y al rato uno me dice: “che, mirá, ¿allá no es donde está tu hermano? Mirá cómo está ardiendo…” Habían pasado unos aviones ingleses y bombardearon todo. No quedó nada. Había quedado todo quemado y eso ardió toda la noche. Al otro día me voy hasta ahí. Mientras iba caminando me daba cuenta que no había quedado nada. Y veníamos caminando por el centro y me grita un soldado que por ahí estaba Felipe. Se habían salvado, antes del bombardeo habían salido corriendo. No había quedado nadie ahí. De mi familia tenía noticias permanentemente porque a partir del momento en que me junté con mi hermano, él todos los días le hacía un telegrama a la mañana. Antes me llamaba a mí y después le decía “estamos bien”. No sé cuántas cartas les habré hecho. Creo que tiene como 5 o 6 cartas por ahí. Incluso a la abuela de ella (señala a su esposa) también le hice una carta… porque en esa época no éramos novios. Pero la conocí a la abuela de ella. La conocía porque cuando entré al ejército no tenía familiares en Buenos Aires, la abuela de ella vivía en Buenos Aires y era suegra de un pariente mío. De Buenos Aires me voy a Corrientes, a Paso de los Libres, y después de la guerra vengo a Buenos Aires y ahí nos conocimos… Una vez prisioneros nos embarcaron y nos llevaron hasta Puerto Madryn. En puerto madryn se nos subió un poco la moral-Cuando uno viene así, emocionalmente destruido, y de repente bajás y la gente te recibe bien y te grita cosas, te hace sentir bien. Incluso nosotros bajamos en el aeropuerto, subimos a los camiones y durante kilómetros hubo gente de ambos lados de la ruta vivando y gritando cosas lindas y eso te hace levantar un poco el ánimo. Porque por ahí uno sabe que no cumplió. -De ahí, de puerto Madryn, nos tomamos el avión, nos fuimos a Buenos Aires. Estuvimos 5 días, 2 días de viaje de vuelta a paso de los Libres. Habremos estado 10 días… recién el 12 de agosto vi a mis padres. Y ahí estuve más de un mes. En Campo de Mayo estuvimos 5 días más o menos porque nos hicieron un montón de estudios médicos, psicológicos, nos dieron equipos nuevos. Ahí se tardó mucho, imaginate que habíamos ido a parar a La escuela sargento Cabral, y ahí había como cinco mil tipos.  Había que darles de comer, había que vestirlos, un chequeo médico para todos… -En esos primeros años no se hablaba del tema… una vez… habrían pasado, no sé, sería en noviembre, o diciembre, ahí en paso de los Libres, en Corrientes, salimos a cenar una noche. Estábamos cenando, charlando así, despacito, estábamos hablando de la guerra. Y en un momento, cuando terminamos de cenar, viene el mozo a cobrarnos, se para uno de la mesa de al lado que había estado escuchando todo, agarró la boleta y dijo: “yo pago todo esto a los Héroes de Malvinas”. Ahí escuché por primera vez la palabra Héroes. La pagó.  Y después escuché hablar de Malvinas muchos años después. Y lo mío fue muy particular en este sentido de poco hablar y charlar del tema porque después cuando me voy de Paso de los Libres, me voy a unidades que nunca estuvieron en la guerra. La caballería no fue a la guerra. Y me tocó ahí, en caballería. ¿cómo iban a hablar de la guerra si no estuvieron ni cerca? De Paso de los Libres no vine para acá, para Tandil. Estuve casi un año en Jujuy y de ahí me mandan de instructor a la Cabral. Por la experiencia en la guerra. De ahí me dan el pase a Tandil. Pero incluso en esa época no se hablaba de la guerra. -Desde que me retiré nunca lo pensé ni lo evalué porque ya estoy afuera… y no creo posible que me llamen de la institución, lo que sí, hemos dado hace algunos años encuentros para contar algunas cuestiones, pero lo hacemos muy jocoso, graciosos. Mezclamos el tema de contar la guerra y hacerla medio con algunos chistes para evitar ponerse sentimental y largar alguna lágrima. Para no llegar a eso, hacemos algunos chistes, porque por ejemplo, Larroza estaba con el tema de la comida, y si no teníamos comida no hubiéramos durado ni cinco días, porque en la guerra tenés tres cosas: sueño, hambre y miedo. Y la comida, por ahí en el caso nuestro no es que faltaba si bien hemos pasado algunos momentos de hambre, pero no porque no hubiera para cocinar: un jefe, a la cocina, te la trata de separar lo máximo posible del lugar donde probablemente te van a atacar y fundamentalmente de la artillería, porque  si se funde eso, te funde todo el sector. A veces nos pasaba por ejemplo que estaba el guiso a las diez de la noche, suponte, y eran las doce, o una de la mañana y vos no te podes retirar para ir a comer. Ver menos

La verdad estaqueada

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Roberto Tito Lopez

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____  LA VERDAD ESTAQUEADA  ____

Un grupo de ex combatientes de Malvinas denunció a militares por torturar soldados durante la guerra. Pidieron que fueran sentenciados por crímenes de lesa humanidad. Hace unos días, la Corte Suprema rechazó el pedido en un fallo de sólo nueve líneas. El cronista y ex combatiente Roberto Herrscher analiza las implicancias de esa decisión, el estatus de los conscriptos y dice que esos delitos no deberían prescribir.

Por: Roberto Herrscher

*Fotos pertenecientes al libro de María Laura Guembe y Federico Lorenz, Cruces. Idas y vueltas de Malvinas,  Buenos Aires, Edhasa, 2007.

Sí, soy un ex combatiente de la guerra de las Malvinas. Pero no, no es esa la razón por la que estoy indignado.

La Corte Suprema de nuestro país le da la espalda al grito de justicia de los veteranos de La Plata. Y en este pedido de justicia por las torturas cometidas contra soldados por sus jefes en Malvinas, aun los que no habían nacido en 1982 deberían sentir como propia la causa de esos chicos de los pozos de zorro en los montes alrededor de Puerto Argentino que, cuando llegaron las tropas británicas, ya estaban quebrados.

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El caso que presentan, décadas después de la guerra, los integrantes de la más consecuente e independiente asociación de veteranos, el CECIM de La Plata, debe hacernos reflexionar sobre muchas cosas: es un caso que nos apela y nos pinta como sociedad.

Primero, los hechos. En abril de 1982, unos 10.000 soldados de las tres armas fuimos enviados a las Malvinas en una operación pésimamente preparada, en la que no teníamos ninguna chance contra un ejército del Primer Mundo.

Los británicos venían ejercitándose contra las inclemencias del frío en campos de entrenamiento en el norte de Noruega, y de pelear en sus guerras coloniales en los cinco continentes. Venían armados y vestidos para ganar la guerra.

Nosotros dábamos pena. En su excelente documental sobre Los héroes de Miramar, el cineasta Laureano Clavero da voz a hombres todavía aturdidos y avergonzados por haber ido a pelear sin tener la más mínima idea de qué hacer en combate. Uno de sus testimonios dice que muchos de sus compañeros jamás pisaron el cuartel: como eran clase 63, una o dos semanas después de entrar a “la colimba”, fueron enviados a Malvinas.

Los testimonios de sobrevivientes de la guerra, desde el pionero Los chicos de la guerra de Daniel Kon hasta Iluminados por el fuego de Edgardo Esteban abundan en historias de este tipo. Salvo honrosas excepciones, nuestros jefes trataban a su tropa como carne de cañón.

Yo nunca había tenido en mis manos un FAL. Cuando me dieron uno en Malvinas, me dijeron que no podía gastar munición en prácticas. Si hubiera tenido que enfrentar a un enemigo, lo hubiera hecho con un fusil con el que no había disparado nunca. Pero ni siquiera hubiera llegado a eso: mi FAL se encasquetó con el agua de mar y no funcionaba. Nunca nos enseñaron a cuidarlo para que pudiera salvarnos la vida.

Cuando doy conferencias y charlas sobre Malvinas, pongo un ejemplo que, creo, sirve para explicar ese combate tan desigual: en el monte Longdon, en plena noche, los marines británicos venían con anteojos de visión nocturna, con fusiles con miras infrarrojas. Los chicos de Corrientes y de Salta, además de la falta de preparación, además del hambre y el agotamiento por pasarse tres meses en un pozo inundado, no veían un carajo.

Era como pelear con una venda en los ojos. Así nos mandaron a Malvinas.

Pero la causa que la Corte Suprema despacha en nueve líneas no es sobre la terrible falta de preparación, de medios o de buena dirección de la guerra. Es otra cosa: son torturas, tratos humillantes y degradantes.

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Por eso el CECIM pedía que un grupo de oficiales y suboficiales fueran sentenciados por crímenes de lesa humanidad. Los oficiales y suboficiales acusados no se defendieron diciendo que las acusaciones no son ciertas. Dijeron, en cambio, que el delito había prescrito.

Los abogados del CECIM respondieron que no podían prescribir porque eran hechos de lesa humanidad, en la misma categoría y con la misma gravedad de las violaciones a los derechos humanos cometidos durante la dictadura.

Eso es lo que se jugaba en este juicio: si lo que se hizo con los conscriptos en Malvinas podía ser considerado como los crímenes de lesa humanidad de la dictadura.

Y otro elemento a tener en cuenta es a qué jurisdicción corresponden los hechos. Los desaparecidos, torturados y asesinados eran civiles. Aunque el crimen lo cometieran militares, esas acciones no entraban en el terreno de la jurisdicción militar. ¿Pero qué es un conscripto? ¿Es un civil obligado a pasar unos meses de uniforme, o es un militar como los de carrera?

Por eso, lo que también se discute aquí es qué éramos, qué queríamos y aceptábamos ser los colimbas que fuimos a Malvinas. Por esto también me parece que este caso habla de mucho más que de si unos viejos militares deben ir o no presos por la forma en que trataron a su tropa en las islas.

En su presentación ante la Corte, el procurador Luis Santiago González Warcalde defiende la posición de que son crímenes de lesa humanidad, y por lo tanto no deben prescribir.

“Las conductas imputadas en este proceso, a su vez, caen sin inconveniente en el concepto de tortura”, dice González Warcalde en su escrito a la Corte.

“Para limitarse solo al caso más frecuente: atar de pies y manos a un muchacho debilitado por el hambre y el frío, sujetando sus ataduras a estacas clavadas en el piso, dejarlo así acostado sobre el fango helado durante horas, inmovilizado y sin ninguna protección contra el clima inhóspito del Atlántico Sur, hasta que estuviera al borde de la muerte por enfriamiento, para así, con el pretexto de castigarlo, intimidar a él y al resto de la tropa es en sí una forma de maltrato incuestionablemente cruel, brutalmente inhumano e intencionadamente degradante; una de las formas de maltrato, en fin, para las que reservamos el término ‘tortura’”.

De estos hechos estamos hablando. Estas son las cosas que pasaban en Argentina durante la dictadura, y estas son las conductas que desde la época del Martín Fierro sucedían en el ejército, una institución poderosa, cerrada, impune.

Lo conté en mi libro Los viajes del Penélope y lo repito: yo tuve la suerte de que me tocaran unos oficiales y suboficiales de la Marina que me trataron con humanidad, con respeto. Como muchos otros, cuento entre mis riquezas no materiales (las únicas que tengo) la amistad y el cariño de los compañeros que tuve en esa pequeña goleta de madera, el

Penélope, donde viví lo más duro y dramático de la guerra.

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Pero caer en manos de una institución a la que nuestro país otorga la defensa de la soberanía y el uso de las armas no puede ser una lotería. Todos los soldados de las tres armas en Malvinas debían haber sido tratados como fui tratado yo. Y no fue así.

En 2006, cuando fui a La Plata a conmemorar con los compañeros del CECIM el 25 aniversario de la guerra, me contaban ya que estaban pensando en presentar esta denuncia. Tenían dudas, sobre todo por si la ciudadanía entendería su lucha, su agravio. Ellos estaban denunciando a algunos oficiales que habían mostrado ante el enemigo una conducta deshonrosa pero también a otros que habían luchado con coraje, poniéndose a sí mismos en peligro. Algunos de los que cometieron torturas contra sus conscriptos después murieron en combate. ¿Se puede acusar a un héroe de la patria?

Sí, por supuesto. Nada justifica conductas como las que describe González Warcalde, como las que sufrieron y presenciaron muchos de los colimbas a quienes sus jefes obligaron a callar. No se defiende un país desde el desprecio por la vida, por la humanidad y la dignidad de sus habitantes. El hecho de que en una circunstancia bélica se usen civiles en una guerra no significa que estos hayan perdido sus derechos fundamentales.

Es terrible lo que denuncian los del regimiento de La Plata, y lo que callan muchos otros, porque siguen viviendo con el miedo a la autoridad en el cuerpo. El estaqueo, como ejemplo y como símbolo de las torturas en Malvinas, no solo afectaba a cada joven que lo sufría.

No solo daba la lección cruel de que había que soportar cualquier cosa que mandara el jefe, que es la peor lección para un país que quiere construir una democracia. También iba en contra del esfuerzo de guerra: ¿cómo podían pelear contra el enemigo los soldados que habían pasado por semejante calvario a manos de sus jefes?

Pasaron treinta y tres años de estos hechos. Los chicos del CECIM, como yo mismo, tenemos todos más de 50 años. Vivimos más del doble de lo que teníamos de vida cuando nos mandaron a Malvinas. Y todavía nos duele, todavía nos subleva y todavía no encontramos respuesta para estos crímenes.

¿Por qué? Tal vez Malvinas siempre fue lo que se vio en el momento de la transición a la democracia: el último, el peor, el más significativo crimen de una dictadura atroz. Nosotros vimos cómo trataban a su propia tropa. Después nos enteramos de cómo habían tratado a sus enemigos de la guerrilla, a sus adversarios políticos, a los jóvenes combatientes o idealistas que cayeron en sus manos en los campos de concentración. Pero todo estaba en esos desolados montes malvineros: ¿cómo iban a tratar a sus enemigos si así trataban a su propia tropa?

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Era lógico que un ejército en busca de una guerra por una causa nacional para redimirse y salir de su crisis política y económica, llegara a esto: a repetir con sus propios soldados las torturas que infringía en sus víctimas en la guerra sucia.

El alegato que el gran ensayista León Rozitchner publicó en pleno combate, Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia, denunciaba la mentira de que los militares habían abrazado la causa nacional. Pero Rozitchner fue demasiado suave incluso en su denuncia. ¿Guerra limpia? Ahora sabemos que tampoco Malvinas fue una guerra limpia.

Y ahora viene el mazazo de la lacónica patada que la Corte Suprema da al pedido de justicia de unos ex combatientes que quieren que el Estado, en democracia, les diga que lo que sufrieron no era parte del sufrimiento común de una guerra, ni siquiera de lo que un soldado está obligado a sufrir en una guerra. Que lo que algunos jefes hicieron con algunos de sus subordinados es una canallada, un crimen cuyas consecuencias todavía sufren sus víctimas, y que por lo tanto no debe prescribir.

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Ahora sabemos mucho más sobre qué pasó en Malvinas. Ahora tenemos más razones para considerarla una vergüenza nacional, porque la enorme mayoría de los ciudadanos (con la valiente protesta de unos poquísimos luchadores por los derechos humanos, como las Madres de Plaza de Mayo, y unos pocos intelectuales, como Rozitcher) aplaudieron a la misma Junta asesina el día que tomaron las islas.

¿Quién se preocupó realmente por nosotros, los chicos de la guerra, además de nuestras familias heroicas?

La guerra no terminó. Para los veteranos las guerras nunca terminan.

¿Quiénes somos los que estuvimos en Malvinas? ¿Qué nos merecíamos allá y qué nos merecemos hoy? ¿Por qué se suicidaron en estos años casi tantos veteranos como los 649 que murieron durante la guerra? ¿Por qué el 58 por ciento de los ex soldados sufre de depresión y que tres de cada 10 reconoce haber tenido pensamientos suicidas, como indicó en 2012 un estudio oficial? ¿Por qué Malvinas sigue siendo una herida abierta en este país?

Treinta y tres años de preguntas sin respuesta. Hoy nuestros hijos tienen la edad que teníamos nosotros cuando fuimos a la guerra. Por ellos, por todos los jóvenes argentinos que ojalá nunca conozcan lo que era ser joven en la dictadura, es que tenemos que seguir peleando, preguntado, exigiendo como los compañeros del CECIM La Plata.

El dolor nunca prescribe. Ver menos

Eugenio Leiva, excombatiente Qom que denunció las torturas en Malvinas

 (en preparación) 


Revista Litigio

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💬  “Nuestros propios jefes nos estaqueaban”, relató en un documental del año 2012. También lo hizo como testigo en una de las causas contra los exjefes militares que aún espera una respuesta de la justicia argentina.

💬 “Yo a Malvinas la viví mal, en principio por nuestros jefes; nosotros teníamos enemigos enfrente y a la vez teníamos enemigos dentro de nuestro grupo. Porque nuestros propios jefes nos estaqueaban, nos azotaban con cintos, nos sacaban la ropa y nos pegaban. Yo vi a camaradas míos que les sacaban la ropa en plena nevada y le azotaban con cinto. ¿Por qué? Por robar un pedacito de pan, un pedacito de carne”, revela el excombatiente Qom que falleció el 20 de mayo de 2020 a causa del Covid-19. Tenía 56 años.

📖 En su libro “Los Qom de Chaco en la guerra de Malvinas”, el historiador, escritor y poeta Qom, Juan Chico, rescató la voz de Leiva y las de otros excombatientes indígenas para documentar la doble discriminación que sufrieron post Malvinas por ser exveteranos y por pertenecer a los pueblos originarios.

🖱️ Link a la nota en el primer comentario

https://litigio.com.ar/2021/08/26/la-guerra-es-una-herida-que-nunca-cierra-eugenio-leiva-excombatiente-qom-que-revelo-torturas-en-malvinas/?fbclid=IwY2xjawTIqNNleHRuA2FlbQIxMABicmlkETE2SUVwcWZXZG9yU3U1Nk1wc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHpk4bFUtSCTA_iw84zVdLW0RHhxp3x83lhVveTnNpMx_XwB_TSXpi7Tk8-Pg_aem_bLVuHdZhO-kGbrHcZgYwNg


Mortero, héroe de Malvinas, que son argentinas

(en preparación)

 



José Reyes

Contenido generado con IA

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Mortero fue un perro mestizo del Regimiento de Infantería Mecanizada N.º 8 de Comodoro Rivadavia, adoptado por los soldados argentinos antes de la Guerra de Malvinas. En 1982, cuando el regimiento fue enviado a las islas, Mortero se subió al transporte militar y acompañó a sus compañeros sin que nadie lo notara hasta el despegue.

Durante los 74 días de combate, compartió el frío, el hambre y el miedo con los soldados. Se convirtió en su guardián y compañero, alertando ante ataques y esperando en silencio el regreso de las patrullas. Su presencia fue un símbolo de esperanza en medio del conflicto.

Tras la rendición, Mortero fue capturado por las tropas británicas y trasladado como prisionero en el buque Norland. Finalmente regresó a Argentina, donde fue recibido como un héroe. Su historia trascendió el tiempo y hoy se lo recuerda como el perro que fue a la guerra y volvió, ejemplo eterno de lealtad y amor incondicional. 

Sentado sobre los muertos

(en preparación) 

 


(en preparación)


Sociedad Poética

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"Sentado sobre los muertos

que se han callado en dos meses,

beso zapatos vacíos

y empuño rabiosamente

la mano del corazón

y el alma que lo mantiene


Que mi voz suba a los montes

y baje a la tierra y truene,

eso pide mi garganta

desde ahora y desde siempre.


Acércate a mi clamor,

pueblo de mi misma leche,

árbol que con tus raíces

encarcelado me tienes,

que aquí estoy yo para amarte

y estoy para defenderte

con la sangre y con la boca

como dos fusiles fieles.


Si yo salí de la tierra,

si yo he nacido de un vientre

desdichado y con pobreza,

no fue sino para hacerme

ruiseñor de las desdichas,

eco de la mala suerte,

y cantar y repetir

a quien escucharme debe

cuanto a penas, cuanto a pobres,

cuanto a tierra se refiere.


Ayer amaneció el pueblo

desnudo y sin qué ponerse,

hambriento y sin qué comer,

y el día de hoy amanece

justamente aborrascado

y sangriento justamente.

En su mano los fusiles

leones quieren volverse

para acabar con las fieras

que lo han sido tantas veces.


Aunque te falten las armas,

pueblo de cien mil poderes,

no desfallezcan tus huesos,

castiga a quien te malhiere

mientras que te queden puños,

uñas, saliva, y te queden

corazón, entrañas, tripas,

cosas de varón y dientes.

Bravo como el viento bravo,

leve como el aire leve,

asesina al que asesina,

aborrece al que aborrece

la paz de tu corazón

y el vientre de tus mujeres.

No te hieran por la espalda,

vive cara a cara y muere

con el pecho ante las balas,

ancho como las paredes.


Canto con la voz de luto,

pueblo de mí, por tus héroes:

tus ansias como las mías,

tus desventuras que tienen

del mismo metal el llanto,

las penas del mismo temple,

y de la misma madera

tu pensamiento y mi frente,

tu corazón y mi sangre,

tu dolor y mis laureles.

Antemuro de la nada

esta vida me parece.


Aquí estoy para vivir

mientras el alma me suene,

y aquí estoy para morir,

cuando la hora me llegue,

en los veneros del pueblo

desde ahora y desde siempre.

Varios tragos es la vida

y un solo trago la muerte".

Miguel Hernández | Sentado sobre los muertos

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.

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Miguel Hernández ocupa un lugar fundamental en la literatura española del siglo XX por la intensidad de una obra que convirtió la experiencia personal y el compromiso con su tiempo en materia poética. Nacido en Orihuela en 1910, creció en un entorno humilde que no impidió el desarrollo de una sólida formación autodidacta, alimentada por la lectura de los grandes clásicos de la poesía española. Esa combinación entre tradición e innovación dio forma a una voz profundamente original.

Su trayectoria literaria evolucionó desde el lenguaje culto de Perito en lunas hasta la emoción contenida de El rayo que no cesa, considerado uno de los grandes libros de la poesía amorosa en español. Durante la Guerra Civil, su escritura adquirió un marcado compromiso social, reflejado en obras como Viento del pueblo y El hombre acecha, donde la esperanza y el sufrimiento colectivo ocupan un lugar central.

Los últimos años de su vida transcurrieron en prisión, etapa en la que escribió Cancionero y romancero de ausencias, una obra de profunda humanidad en la que el dolor, la pérdida y el amor alcanzan una extraordinaria fuerza expresiva.

Minería en Jáchal: Falta de oxígeno o metales pesados?





 EcoNews en Español 

🐟 PECES MUERTOS EN JÁCHAL: ¿FALTA DE OXÍGENO O METALES PESADOS?
➡️ El 3 de noviembre de 2025 miles de peces aparecieron muertos en el Dique Cuesta del Viento, en la cuenca del río Jáchal. Recibe las aguas de Mina Veladero.
🚫 La UFI Norte desestimó la causa 4 meses después. El fiscal Alfredo Aballay concluyó que no se logró constatar la existencia de un delito penal ambiental.
📌 Un nuevo informe de 4 biólogos concluyó que la “hipótesis más consistente para explicar el escenario observado es de un estrés fisiológico severo derivado de la exposición a mezcla multimetálica y de cloro disponible”.
🐟 Es decir, la causa de la muerte de esos peces sería por esa exposición a concentraciones elevadas de aluminio y cloro.
📢 Esta investigación también descartó la versión oficial que decía que los peces murieron por “hipoxia”, o sea falta de oxígeno por causas naturales.
💧 No es el primer informe que lo alerta. Anteriormente análisis encargados por la misma Municipalidad de Jáchal a UnCuyo y SGS ya mostraban datos que siguen generando incógnitas.
📌 Descartaron la falta de oxígeno y encontraron arsénico y aluminio en concentraciones más altas que los valores de referencia.
⛰️ Además, detectaron cloro que no es natural en un río cordillerano. En minería se utiliza hipoclorito de sodio para neutralizar cianuro tras una fuga.
📌 Aun así, para el fiscal Aballay estos hallazgos no alcanzaron para configurar un delito penal ambiental vinculado directamente con la mortandad de peces y cerró la causa en febrero de este año.
⚖️ En 2015, el mayor derrame minero de la Argentina terminó sin condenas. En 2026, otra ambiental relevante queda sin delito.
💬 ¿Y vos, ¿qué pensás de este caso?
Datos que importan. Contexto que no encontrás en otro lado.
Si lo que hacemos te parece necesario, bancanos 👉 www.econews.club (link en bio).
📸 Asamblea Jáchal No Se Toca, Unidiversidad