Háblame, Gran Osa
Hay cosas que el corazón guarda
que la lengua está demasiado cansada para nombrar.
Así que acércate, Gran Osa
siéntate conmigo
bajo las viejas montañas,
donde el viento recuerda
lo que hemos olvidado.
Háblame de los inviernos
que intentaron hacernos pequeños,
de los ríos que siguieron fluyendo
incluso cuando las piedras
se interponían en su camino.
Dime por qué la luna
sigue saliendo para los que lloran,
por qué las estrellas permanecen
cuando un ser querido se ha ido
más allá del camino.
He cargado el silencio
como un pesado bulto
sobre mi espalda.
He caminado a través
de las estaciones
con oraciones guardadas
bajo mis costillas.
Pero tú conoces este lenguaje
el lenguaje del bosque,
el lenguaje de las huellas en la nieve,
el lenguaje de un fuego
que susurra en la noche.
No me pides que sea fuerte.
Simplemente siéntate a mi lado.
Y de alguna manera,
eso es suficiente.
Tus grandes patas descansan
sobre la tierra
como si le recordaran al suelo
que aún estoy aquí.
Que mi sangre todavía recuerda
las canciones de quienes
me precedieron.
Que la tristeza no es el final
de la historia.
Incluso el árbol más viejo
debe perder sus hojas
antes de aprender a dar la bienvenida a la primavera.
Así que, si hay algo
que aún no puedo decir,
déjame dejártelo aquí contigo
entre las agujas de pino,
bajo la luna vigilante,
donde nuestros ancestros
pueden oírnos.
Háblame, Gran Oso.
No con palabras.
Dime con tu silencio
que no camino solo.
Y cuando llegue la mañana,
camina conmigo un poco más lejos.
Porque he aprendido
que a veces la sanación
no llega como un trueno.
A veces,
es simplemente
un gran oso a tu lado,
respirando lentamente al amanecer,
recordándole a tu corazón cansado
que aún eres parte de la tierra,
y la tierra no te ha olvidado.
🎨 Arte de Serín Alar
🖊️Poema: Piahn
Indigenous Rhythm Circle
Fuente: Del sitio de facebook Ciencia de la MENTE Argentina - Centro argentino de Ciencia de la Mente.
Utopía de un hombre que está cansado
"Llamóla Utopía, voz griega cuyo significado es no hay tal lugar. Quevedo.
(...)
El camino era desparejo. Empezó a caer la lluvia. A unos doscientos o trescientos metros vi la luz de una casa. Era baja y rectangular y cercada de árboles. Me abrió la puerta un hombre tan alto que casi me dio miedo. Estaba vestido de gris. Sentí que esperaba a alguien. No había cerradura en la puerta.
Entramos en una larga habitación con las paredes de madera. Pendía del cielorraso una luz amarillenta. La mesa, por alguna razón, me extrañó. En la mesa había una clepsidra, la primera que he visto, fuera de algún grabado en acero. El hombre me indicó una de las sillas.
Ensayé diversos idiomas y no nos entendimos. Cuando él habló lo hizo en latín. Junté mis ya lejanas memorias de bachiller y me preparé para el diálogo.
-Por la ropa -me dijo- veo que llegas de otro siglo. La diversidad de las lenguas favorecía la diversidad de los pueblos y aun de las guerras; la tierra ha regresado al latín. Hay quienes temen que vuelva a degenerar en francés, en lemosín o en papiamento, pero el riesgo no es inmediato. Por lo demás, ni lo que ha sido ni lo que será me interesan.
(...)
-¿No te asombra mi súbita aparición?
-No -me replicó-, tales visitas nos ocurren de siglo en siglo. No duran mucho; a más tardar estarás mañana en tu casa.
La certidumbre de su voz me bastó. Juzgué prudente presentarme:
-Soy Eudoro Acevedo. Nací en 1897, en la ciudad de Buenos Aires. He cumplido ya setenta años. Soy profesor de letras inglesas y americanas y escritor de cuentos fantásticos.
-Recuerdo haber leído sin desagrado -me contestó- dos cuentos fantásticos. Los viajes del capitán Lemuel Gulliver, que muchos consideran verídicos, y la Suma Teológica. Pero no hablemos de hechos. Son meros puntos de partida para la invención y el razonamiento. En las escuelas nos enseñan la duda y el arte del olvido. Ante todo el olvido de lo personal y local. Vivimos en el tiempo que es sucesivo, pero tratamos de vivir sub specie aeternitatis. Del pasado nos quedan algunos nombres, que el lenguaje tiende a olvidar. Eludimos las inútiles precisiones. No hay cronología ni historia. No hay tampoco estadísticas. Me has dicho que te llamas Eudoro; yo no puedo decirte cómo me llamo, porque me dicen alguien.
-¿Y cómo se llamaba su padre?
-No se llamaba.
En una de las paredes vi un anaquel. Abrí un volumen al azar; las letras eran claras e indescifrables y trazadas a mano. Sus líneas angulares me recordaron el alfabeto rúnico, que, sin embargo, solo se empleó para la escritura epigráfica. Pensé que los hombres del porvenir no solo eran más altos sino más diestros. Instintivamente miré los largos y finos dedos del hombre.
Este me dijo:
-Ahora vas a ver algo que nunca has visto. Me tendió con cuidado un ejemplar de la Utopía de More, impreso en Basilea en el año 1518 y en el que faltaban hojas y láminas.
No sin fatuidad repliqué:
-Es un libro impreso. En casa habrá más de dos mil. aunque no tan antiguos ni tan preciosos.
Leí en voz alta el título.
El otro se rio.
-Nadie puede leer dos mil libros, En los cuatro siglos que vivo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer sino releer. La imprenta, ahora abolida, ha sido uno de los peores males del hombre, ya que tendió a multiplicar hasta el vértigo textos innecesarios."
"El libro de arena", 1975.
Ilustración: Carlos Alonso.
Fuente: Del sitio de facebook de JLBorges II, por Silvia Wahlers.
El hacedor
"Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologias del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Asi mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. No sé cuál de los dos escribe esta página."
Fuente: Del sitio de facebook Se dice de Borges, por Enrique Osornio.
El calentamiento global se acelera a ritmo nunca visto en el registro
"La velocidad a la que aumenta la temperatura del planeta está creciendo de forma preocupante. Los estudios más recientes concluyen que la Tierra no solo sigue calentándose por la actividad humana, sino que ahora lo hace aproximadamente el doble de rápido que durante las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI.
El hallazgo supone una de las evidencias más claras hasta la fecha de que el cambio climático está entrando en una fase de aceleración, con implicaciones directas para las olas de calor, las sequías, los incendios forestales, las inundaciones y la subida del nivel del mar.
El ritmo del calentamiento se ha duplicado
Durante varias décadas, entre 1970 y 2015, la temperatura media global ha ido aumentando a un ritmo cercano a 0,18 °C por década. Sin embargo, ahora los expertos muestran que en los últimos diez años ese ritmo se ha elevado hasta cerca de 0,35 °C por década. Es un incremento que muestra la primera evidencia estadísticamente sólida de una aceleración del calentamiento global desde que existen registros instrumentales modernos.
El análisis de varias bases de datos de temperatura global. De ellas se ha eliminado la influencia de fenómenos naturales como El Niño, las erupciones volcánicas o las variaciones de la actividad solar. Incluso después de descontar estos factores, la tendencia de fondo sigue mostrando una aceleración muy clara atribuible al incremento de los gases de efecto invernadero emitidos por la actividad humana.
| El calor se hace fuerte en muchos rincones del planeta y las olas de calor son cada vez más frecuentes. Una mayor parte de ese calor llega de noches cada vez más cálidas. foro: Unsplash |
¿Qué está amplificando el calentamiento?
El principal responsable continúa siendo el aumento de las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero procedentes de la quema de carbón, petróleo y gas natural, así como de la deforestación.
Pero los científicos creen que existen otros factores que pueden estar amplificando el calentamiento reciente. Entre ellos destaca la reducción de las emisiones de aerosoles ricos en azufre procedentes del transporte marítimo internacional y de determinadas actividades industriales.
Estos aerosoles reflejaban parte de la radiación solar al espacio y ejercían un ligero efecto refrigerante. Al disminuir su concentración en la atmósfera, una mayor cantidad de energía solar alcanza la superficie terrestre.
A ello se suma el intenso episodio de El Niño registrado recientemente, que ha contribuido temporalmente a elevar aún más las temperaturas globales, aunque los investigadores insisten en que este fenómeno natural no explica por sí solo la aceleración observada.
Cada vez estamos más cerca del límite de 1,5 °C de calentamiento
Si seguimos calentando el planeta al ritmo actual, las consecuencias pueden reducir el margen disponible para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Hay estudios recientes que indican que, si el calentamiento continúa al ritmo actual, el planeta podría superar un aumento de 1,5 °C respecto a la era preindustrial.
De ocurrir así, nos enfrentaríamos a un calentamiento prematuro que llegaría mucho antes de lo previsto inicialmente. Los cálculos realizados sitúan esa probabilidad entre finales de esta década y el comienzo de la siguiente, según la evolución de las emisiones. Aun así, no implica que se haya incumplido oficialmente el objetivo climático, ya que éste se calcula a partir de promedios de varias décadas.
El sistema climático de la Tierra acumula cada vez más energía
El calentamiento tan acelerado que estamos experimentando refleja un desequilibrio creciente en el balance energético del planeta. Cada año, la Tierra retiene más energía de la que emite al espacio, y más del 90 % de ese exceso se almacena en los océanos.
El resto de la energía disponible sirve para calentar la atmósfera y las zonas continentales, lo que de alguna manera acelera el deshielo de glaciares y capas de hielo, y aumenta el nivel del mar. Este exceso de energía alimenta fenómenos meteorológicos más extremos y favorece olas de calor más largas e intensas, lluvias torrenciales, incendios forestales de mayor magnitud y una mayor frecuencia de récords de temperatura.
| La sequía se acentúa en muchas zonas de Europa y España es uno de los países más vulnerables a esos cambios. foto : Unsplash |
¿Qué implica este calentamiento para España?
La ubicación de España en el Mediterráneo la convierte en una región especialmente vulnerable debido a la aceleración del calentamiento global. El Mediterráneo se está calentando a un ritmo superior a la media global, lo que incrementa la probabilidad de olas de calor más persistentes, noches tropicales y tórridas más frecuentes, sequías prolongadas y episodios de lluvias torrenciales cuando llegan masas de aire frío tras largos periodos de calor.
Las temperaturas elevadas también alargan la temporada de incendios forestales. Los más peligrosos, llegan cuando hay vegetación muy seca, vientos intensos y humedades relativas bajas. A eso se suma un mar Mediterráneo cada vez más cálido, que aporta más vapor de agua a la atmósfera, lo que incrementa el potencial de precipitaciones extremas en episodios de lluvias torrenciales.
Los efectos ya son visibles. España encadena años entre los más cálidos desde que existen registros, las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas y el verano meteorológico se está alargando. Todo ello obliga a reforzar las medidas de adaptación en sectores como la gestión del agua, la agricultura, la salud pública y la prevención de incendios forestales.
Aún es posible limitar el calentamiento
Los expertos del estudio subrayan que esta aceleración no significa que el futuro esté completamente determinado. La evolución de la temperatura global dependerá en gran medida de la rapidez con la que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.
El objetivo es alcanzar emisiones netas próximas a cero que permitan estabilizar el calentamiento a largo plazo. Con ello se conseguiría reducir el riesgo de cruzar puntos de no retorno en componentes clave del sistema climático, como las grandes capas de hielo, la circulación oceánica o determinados ecosistemas especialmente sensibles.
El calentamiento global no solo continúa, sino que se está acelerando. Pasar de un incremento de 0,18 °C por década a aproximadamente 0,35 °C por década supone un cambio de enorme relevancia científica y climática".
Fuente: Del sitio informativo de El Tiempo, de España.







