No te sientas solo, no hay adiós

🦅 En Lakota no existe una palabra para "adiós"… y cuando entiendes por qué, nunca volverás a sentirte solo.

Los ancianos de las praderas no olvidaron inventar esa palabra. La descartaron a propósito. Porque en su sabiduría más profunda, comprendieron algo que nosotros tardamos una vida entera en aprender: que las almas que se encuentran, no se separan. Solo cambian de forma.

Cada persona que amaste y ya no está cerca sigue tejida en tu espíritu como los hilos de una manta sagrada. El abuelo que partió. El amigo que tomó otro camino. El amor que se fue sin terminar. Ninguno desapareció. Se convirtieron en raíces invisibles que sostienen tu árbol desde abajo.

Mitákuye Oyásʼiŋ "todos somos parientes"  no es solo una frase ceremonial. Es un mapa del universo. Un recordatorio de que la vida no se pierde, se transforma. Que el fuego que dos almas encendieron juntas, sigue ardiendo aunque ya no puedan verse.

La próxima vez que sientas el peso de una ausencia, cierra los ojos y escucha. En el viento, en el crepitar del fuego, en el murmullo del río… ahí están. Conectados contigo. Para siempre.

En su lengua sagrada, en ese idioma que nació de la tierra roja y del viento de las praderas, no existe una palabra para decir "adiós". No porque les faltara vocabulario. Sino porque su corazón nunca aceptó la idea de que dos almas pudieran desconectarse para siempre.

Cada vez que el dolor de una ausencia aprieta tu pecho, recuerda esto: no existe el adiós definitivo entre almas que una vez se reconocieron. Solo existe el "hasta que el círculo nos reúna de nuevo".

Tú no estás solo. Nunca lo has estado.

Aho 🦅

Fuente: Del sitio de facebook El Sendero del Chamán

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