La tierra no te pertenece, tú le perteneces a ella

 (en preparación)




Los Senderos del Chaman


La tierra no te pertenece. Tú le perteneces a ella. 🌍

Hermano, hermana… detente un momento y coloca tus pies descalzos sobre la tierra.

¿La sientes? Esa vibración suave que sube por tus talones no es el suelo que pisas es el latido de una madre que ha estado respirando desde antes de que existieran palabras para nombrarla.

Los ancianos de las naciones originarias no hablaban de la tierra como se habla de una propiedad, de un recurso, de un bien que se compra y se vende. Ellos hablaban de ella como se habla de un abuelo. Como se habla de alguien cuya voz merece ser escuchada en silencio, cuyo cuerpo merece ser tocado con reverencia.

El río no te pertenece. Tú perteneces al río.

El bosque no es tuyo. Tú eres del bosque.

La montaña no es una frontera en un mapa, es un anciano de piedra que lleva siglos guardando memorias que ningún libro ha podido contener.

El mundo moderno nos enseñó a mirar la tierra con ojos de dueño. A trazar líneas. A extraer, a consumir, a explotar. Pero los pueblos que caminaron este sendero antes que nosotros sabían algo que hemos olvidado: cuando herimos la tierra, nos herimos a nosotros mismos. Porque no somos seres que viven sobre la Pachamama, somos seres que viven dentro de ella.

Amar la tierra no es un acto romántico ni poético. Es un acto de supervivencia sagrada. Es recordar que la mismo agua que corre por los ríos corre por tu sangre. 

Que el mismo fuego que calienta el centro de la tierra es el fuego que arde en tu vientre cuando algo te apasiona. Que el viento que mueve los árboles es el mismo aliento que entra y sale de tus pulmones ahora mismo.

Protégela. Escúchala. Ámala como amarías a tu madre más anciana.

Porque cuando la última gota de agua dulce desaparezca, ninguna moneda del mundo podrá devolverla.

Aho 🦅

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