Noticias
El calentamiento de la Tierra ocurre a un ritmo cada vez mayor. Entre 1970 y 2015, la temperatura media global ha aumentado 0,18 °C por década, pero esa cifra ha aumentado a 0,35 °C
Mario Picazo
Mario Picazo
29 de julio de 2026 a las 14:08
Añade ElTiempo.es a Google
La velocidad a la que aumenta la temperatura del planeta está creciendo de forma preocupante. Los estudios más recientes concluyen que la Tierra no solo sigue calentándose por la actividad humana, sino que ahora lo hace aproximadamente el doble de rápido que durante las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI.
El hallazgo supone una de las evidencias más claras hasta la fecha de que el cambio climático está entrando en una fase de aceleración, con implicaciones directas para las olas de calor, las sequías, los incendios forestales, las inundaciones y la subida del nivel del mar.
El ritmo del calentamiento se ha duplicado
Durante varias décadas, entre 1970 y 2015, la temperatura media global ha ido aumentando a un ritmo cercano a 0,18 °C por década. Sin embargo, ahora los expertos muestran que en los últimos diez años ese ritmo se ha elevado hasta cerca de 0,35 °C por década. Es un incremento que muestra la primera evidencia estadísticamente sólida de una aceleración del calentamiento global desde que existen registros instrumentales modernos.
El análisis de varias bases de datos de temperatura global. De ellas se ha eliminado la influencia de fenómenos naturales como El Niño, las erupciones volcánicas o las variaciones de la actividad solar. Incluso después de descontar estos factores, la tendencia de fondo sigue mostrando una aceleración muy clara atribuible al incremento de los gases de efecto invernadero emitidos por la actividad humana.
El calor se hace fuerte en muchos rincones del planeta y las olas de calor son cada vez más frecuentes. Una mayor parte de ese calor llega de noches cada vez más cálidas. foro: Unsplash
¿Qué está amplificando el calentamiento?
El principal responsable continúa siendo el aumento de las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero procedentes de la quema de carbón, petróleo y gas natural, así como de la deforestación.
Pero los científicos creen que existen otros factores que pueden estar amplificando el calentamiento reciente. Entre ellos destaca la reducción de las emisiones de aerosoles ricos en azufre procedentes del transporte marítimo internacional y de determinadas actividades industriales.
Estos aerosoles reflejaban parte de la radiación solar al espacio y ejercían un ligero efecto refrigerante. Al disminuir su concentración en la atmósfera, una mayor cantidad de energía solar alcanza la superficie terrestre.
A ello se suma el intenso episodio de El Niño registrado recientemente, que ha contribuido temporalmente a elevar aún más las temperaturas globales, aunque los investigadores insisten en que este fenómeno natural no explica por sí solo la aceleración observada.
Cada vez estamos más cerca del límite de 1,5 °C de calentamiento
Si seguimos calentando el planeta al ritmo actual, las consecuencias pueden reducir el margen disponible para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Hay estudios recientes que indican que, si el calentamiento continúa al ritmo actual, el planeta podría superar un aumento de 1,5 °C respecto a la era preindustrial.
De ocurrir así, nos enfrentaríamos a un calentamiento prematuro que llegaría mucho antes de lo previsto inicialmente. Los cálculos realizados sitúan esa probabilidad entre finales de esta década y el comienzo de la siguiente, según la evolución de las emisiones. Aun así, no implica que se haya incumplido oficialmente el objetivo climático, ya que este se calcula a partir de promedios de varias décadas.
El sistema climático de la Tierra acumula cada vez más energia
El calentamiento tan acelerado que estamos experimentando refleja un desequilibrio creciente en el balance energético del planeta. Cada año, la Tierra retiene más energía de la que emite al espacio, y más del 90 % de ese exceso se almacena en los océanos.
El resto de la energía disponible sirve para calentar la atmósfera y las zonas continentales, lo que de alguna manera acelera el deshielo de glaciares y capas de hielo, y aumenta el nivel del mar. Este exceso de energía alimenta fenómenos meteorológicos más extremos y favorece olas de calor más largas e intensas, lluvias torrenciales, incendios forestales de mayor magnitud y una mayor frecuencia de récords de temperatura.
La sequía se acentúa en muchas zonas de Europa y España es uno de los países más vulnerables a esos cambios. foto : Unsplash
¿Qué implica este calentamiento para España?
La ubicación de España en el Mediterráneo la convierte en una región especialmente vulnerable debido a la aceleración del calentamiento global. El Mediterráneo se está calentando a un ritmo superior a la media global, lo que incrementa la probabilidad de olas de calor más persistentes, noches tropicales y tórridas más frecuentes, sequías prolongadas y episodios de lluvias torrenciales cuando llegan masas de aire frío tras largos periodos de calor.
Las temperaturas elevadas también alargan la temporada de incendios forestales. Los más peligrosos, llegan cuando hay vegetación muy seca, vientos intensos y humedades relativas bajas. A eso se suma un mar Mediterráneo cada vez más cálido, que aporta más vapor de agua a la atmósfera, lo que incrementa el potencial de precipitaciones extremas en episodios de lluvias torrenciales.
Los efectos ya son visibles. España encadena años entre los más cálidos desde que existen registros, las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas y el verano meteorológico se está alargando. Todo ello obliga a reforzar las medidas de adaptación en sectores como la gestión del agua, la agricultura, la salud pública y la prevención de incendios forestales.
Aún es posible limitar el calentamiento
Los expertos del estudio subrayan que esta aceleración no significa que el futuro esté completamente determinado. La evolución de la temperatura global dependerá en gran medida de la rapidez con la que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.
El objetivo es alcanzar emisiones netas próximas a cero que permitan estabilizar el calentamiento a largo plazo. Con ello se conseguiría reducir el riesgo de cruzar puntos de no retorno en componentes clave del sistema climático, como las grandes capas de hielo, la circulación oceánica o determinados ecosistemas especialmente sensibles.
El calentamiento global no solo continúa, sino que se está acelerando. Pasar de un incremento de 0,18 °C por década a aproximadamente 0,35 °C por década supone un cambio de enorme relevancia científica y climática.
No hay comentarios:
Publicar un comentario