𝐕𝐈𝐕𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐔𝐍 𝐀𝐑𝐓𝐈𝐋𝐋𝐄𝐑𝐎 𝐄𝐍 𝐌𝐀𝐋𝐕𝐈𝐍𝐀𝐒- 𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐚 𝐌𝐚𝐥𝐯𝐢𝐧𝐚𝐬- (𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞𝟐)
𝘌𝘯𝘵𝘳𝘦𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘢 𝘊𝘰𝘴𝘮𝘦 𝘓𝘶𝘯𝘢- 𝘙𝘦𝘭𝘢𝘵𝘰 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢í𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘵𝘵𝘱://𝘸𝘦𝘣.𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘴𝘪𝘰𝘯.𝘶𝘯𝘪𝘤𝘦𝘯.𝘦𝘥𝘶.𝘢𝘳/𝘮𝘢𝘭𝘷𝘪𝘯𝘢𝘴/2
"Antes de subir al avión. - Primero se prepara todo,… porque los aviones tienen determinada capacidad. Ese es otro tema. Independientemente de la capacidad, todo depende del tipo de carga que llevás. El personal de embarque te dice: “esto sí, esto no, esto sí, esto no”. Te dice dónde cargar las cosas, y entramos a cargar los cañones, lo primero que cargamos. Y lo bueno que tenían estos materiales de artillería -que había comprado el país-, es que eran para crear unidades de montaña. Eran aptos para la operación en montaña, por la versatilidad que tienen, la facilidad para armarlos, desarmarlos y armarlos, cargarlos en helicóptero, en camión, en lomo de burro, en lo que se te ocurra. Lo podés desarmar totalmente, transportarlo, y volverlo a armar, en poquitos minutos, en tres minutos, o siete minutos estás tirando. Luego de transportarlo determinada distancia, determinado tiempo… - Y ese cañón tiene un mecanismo de armado de una determinada forma para remolcarlo con camión, otra forma para remolcarlo con mula y otra forma para helitransportarlo. Y de acuerdo a los modos de transporte que vos usaras, el cañón se armaba más grande o más chico. Para nosotros resultó bastante cómodo movernos, además nosotros llevábamos semejante cantidad de pertrechos además de los cañones, de herramientas, de municiones, en un solo jeep. Un jeep tiene capacidad de llevar 250 kilos de carga y llevamos uno solo y con ese jeep nos movilizamos todo el tiempo, con un sacrificio humano enorme.
- Cuando por fin viajamos y aterrizamos, el salir del avión fue duro, porque el primero golpe que uno siente es el frio y el viento… Es decir, el primer impacto es ese. Bajamos en el aeropuerto, fuimos haciendo 500 metros, nos dijeron: “acá vamos a hacer carpas”. Y nadie pudo levantar una carpa del viento que había. Esa noche dormimos a la intemperie, ahí. Primero porque estábamos esperando órdenes, y cuando se esperan órdenes generalmente no se arman carpas… y porque además, el poco tiempo que tenés lo empleás para descansar. O para alimentarte. Entonces, lo primero que bajamos fue el cocinero, Herrera de apellido. Era un tipo muy nervioso, por ahí se enojaba… le faltaban las primeras falanges, pero nunca dejó sin comida a nadie. Y bueno, estuvimos esperando órdenes hasta que a las 4 de la mañana nos dijeron que siguiéramos adelante, 10 kilómetros, 12,. El jeep llevaba bolsos, llevaba las partes más pesadas, las municiones (y esos materiales tienen un calibre de 105 mm.). Son de 10, 5 cm. de diámetro. En cada casco vienen dos proyectiles y son de un sistema semidesacelerado que vienen todos de seis partes, el proyectil por un lado, la pólvora, que es la propulsora, por el otro, y la vaina que es donde se encaja el proyectil, para poder meterlo después dentro del tubo de cañón, para poder disparar. Todas esas cosas vienen en un cajón que pesa 43 kilos. Y solamente son dos proyectiles. Nosotros llevábamos 9000 cajones. Después había un camión que debe haber sido de la Armada, un Mercedes Benz y hacíamos algunos viajes y estábamos con ese camión día y noche, día y noche, imaginate transportar 9000 cajones de 105mm.
Es Imposible hacerlos regresar , rapidamente se internan en la zona afectada , Pasan dos horas ,... y uno de los teléfonos suena en el puesto comando Y del otro extremo de la linea se oye la voz del Cabo Luna que dice !.....¿ Me escuchan bien ?? Estoy en la posiciones de los cañones!! .... Boludos!!!! ..¡Felicitaciones !Vuelvan por el camino ! Los esperamos con algo caliente , Fue la respuesta !! De inmediato el Tte 1ro Daffuncchio y sus muchachos , Continuaron haciendo escupir a los 155 MM , todo gracias a la desobediencia del Cabo Luna Y al Dragoneante González .
Durante el conflicto Tuvimos 28 heridos. Y había que sacarlos de la posición y llevarlos… Cuando las piezas están dispuestas y se producen acá los heridos, vos tenés que sacarlos y entregarlos a no más de 80 o 100 metros que están los elementos de auxilio. El 14 de junio nuestro jefe nos ordenó cesar el fuego, no disparar más y meterse a resguardo. Pero para esto ya veíamos que los ingleses ya estaban aguerridos, ya habían pasado 3, 4 ó 5 noches que eran atroces en cuanto al tiroteo en primera línea. Y nosotros hemos llegado a tirar en puntería directa también, que eso es cuando vos ves a la persona y le tirás derecho. En la indirecta vos nunca ves a la persona y tampoco ves los efectos. Y bueno, derribaron a las tropas de primera línea, que nos sobrepasaban. Y ya no había nada más para hacer. Y ahí fue cuando se produce la rendición. El 15 antes del mediodía cayó una patrulla inglesa ahí y nosotros estábamos con todo el armamento. Sin armas venían. Y vino un sargento inglés, justo había un soldado que sabía inglés y le dijo que no hiciéramos ninguna locura, que nos quedáramos donde estábamos, con las órdenes que nos habían dado nuestros jefes, que ya la guerra había terminado. Y que después íbamos a ir recibiendo órdenes… - Estuvimos dos días ahí, después nos llevaron al campo de concentración y de ahí nos llevaron a una Bahía que había, donde nos subían en unas barcazas. De esas barcazas íbamos al Canberra, un barco transatlántico que los ingleses habían tomado como Buque-Hospital que operó como transporte de materiales, de munición y esas cosas, aunque estaba prohibido. Todo barco hospital tiene la Cruz Roja, y los aviones argentinos cuando la vieron, no lo bombardearon y bombardearon uno, que lo hundieron aunque tenía la cruz pero estaba cargado con helicópteros, con tanques y con aviones. Esa fue una de las enormes pérdidas que tuvieron los ingleses. Venían con combustible y todo, que no pudieron bajar… bajaron apenas cinco tanques, no pudieron bajar más porque no tenían combustible. En el Canberra estuvimos como dos o tres días. Y después nos trajeron a Puerto Madryn y ahí me junté de vuelta con mi hermano.
En Malvinas estuve en contacto con el - El veintipico de abril. Viene un sargento conocido mío y me pregunta: “Usted tiene un hermano acá?” “No, que yo sepa…”. “pero hay allá un Luna”, “yo tengo un hermano…” “está ahí al lado!” y al rato llega Balza y me dice: “mañana se va a almorzar con su hermano”. Y al otro día fui a almorzar con él. Y fui con otro soldado, almorzamos, y a partir de ahí siempre estuvimos en contacto. Si bien él desembarcó el 2 de abril, estaba en un lugar donde estaba más cerca de donde llegaban las provisiones. Y siempre me mandaba un poquito de Whisky, me mandaba mantecol, chocolate, o yo por ahí pasaba cerca y le mangueaba algo… porque él no estaba en primera línea. Y ese lugar donde él estaba era el lugar donde tenían el cuartel los Royal Marine, los soldados ingleses. Cuando lo tomaron, se ubicaron ahí. Con mi hermano tuve contacto hasta el 13 él estaba ahí, porque habíamos hablado por teléfono… él es de comunicaciones. Ellos manejan todas las comunicaciones de la isla con todas las unidades, es decir que cada vez que quería comunicarse conmigo, no tenía problema. Él conmigo, yo no podía. Y bueno, terminamos de hablar… y al rato uno me dice: “che, mirá, ¿allá no es donde está tu hermano? Mirá cómo está ardiendo…” Habían pasado unos aviones ingleses y bombardearon todo. No quedó nada. Había quedado todo quemado y eso ardió toda la noche. Al otro día me voy hasta ahí. Mientras iba caminando me daba cuenta que no había quedado nada. Y veníamos caminando por el centro y me grita un soldado que por ahí estaba Felipe. Se habían salvado, antes del bombardeo habían salido corriendo. No había quedado nadie ahí. De mi familia tenía noticias permanentemente porque a partir del momento en que me junté con mi hermano, él todos los días le hacía un telegrama a la mañana. Antes me llamaba a mí y después le decía “estamos bien”. No sé cuántas cartas les habré hecho. Creo que tiene como 5 ó 6 cartas por ahí. Incluso a la abuela de ella (señala a su esposa) también le hice una carta… porque en esa época no éramos novios. Pero la conocí a la abuela de ella. La conocía porque cuando entré al ejército no tenía familiares en Buenos Aires, la abuela de ella vivía en Buenos Aires y era suegra de un pariente mío. De Buenos Aires me voy a Corrientes, a Paso de los Libres, y después de la guerra vengo a Buenos Aires y ahí nos conocimos… Una vez prisioneros nos embarcaron y nos llevaron hasta Puerto Madryn. En Puerto Madryn se nos subió un poco la moral-Cuando uno viene así, emocionalmente destruido, y de repente bajás y la gente te recibe bien y te grita cosas, te hace sentir bien. Incluso nosotros bajamos en el aeropuerto, subimos a los camiones y durante kilómetros hubo gente de ambos lados de la ruta vivando y gritando cosas lindas y eso te hace levantar un poco el ánimo. Porque por ahí uno sabe que no cumplió. -De ahí, de Puerto Madryn, nos tomamos el avión, nos fuimos a Buenos Aires. Estuvimos 5 días, 2 días de viaje de vuelta a paso de los Libres. Habremos estado 10 días… recién el 12 de agosto vi a mis padres. Y ahí estuve más de un mes. En Campo de Mayo estuvimos 5 días más o menos porque nos hicieron un montón de estudios médicos, psicológicos, nos dieron equipos nuevos. Ahí se tardó mucho, imaginate que habíamos ido a parar a La escuela Sargento Cabral, y ahí había como cinco mil tipos. Había que darles de comer, había que vestirlos, un chequeo médico para todos… -En esos primeros años no se hablaba del tema… una vez… habrían pasado, no sé, sería en noviembre, o diciembre, ahí en paso de los Libres, en Corrientes, salimos a cenar una noche. Estábamos cenando, charlando así, despacito, estábamos hablando de la guerra. Y en un momento, cuando terminamos de cenar, viene el mozo a cobrarnos, se para uno de la mesa de al lado que había estado escuchando todo, agarró la boleta y dijo: “yo pago todo esto a los Héroes de Malvinas”. Ahí escuché por primera vez la palabra Héroes. La pagó. Y después escuché hablar de Malvinas muchos años después. Y lo mío fue muy particular en este sentido de poco hablar y charlar del tema porque después cuando me voy de Paso de los Libres, me voy a unidades que nunca estuvieron en la guerra. La caballería no fue a la guerra. Y me tocó ahí, en caballería. ¿cómo iban a hablar de la guerra si no estuvieron ni cerca? De Paso de los Libres no vine para acá, para Tandil. Estuve casi un año en Jujuy y de ahí me mandan de instructor a la Cabral. Por la experiencia en la guerra. De ahí me dan el pase a Tandil. Pero incluso en esa época no se hablaba de la guerra. -Desde que me retiré nunca lo pensé ni lo evalué porque ya estoy afuera… y no creo posible que me llamen de la institución, lo que sí, hemos dado hace algunos años encuentros para contar algunas cuestiones, pero lo hacemos muy jocoso, graciosos. Mezclamos el tema de contar la guerra y hacerla medio con algunos chistes para evitar ponerse sentimental y largar alguna lágrima. Para no llegar a eso, hacemos algunos chistes, porque por ejemplo, Larroza estaba con el tema de la comida, y si no teníamos comida no hubiéramos durado ni cinco días, porque en la guerra tenés tres cosas: sueño, hambre y miedo. Y la comida, por ahí en el caso nuestro no es que faltaba si bien hemos pasado algunos momentos de hambre, pero no porque no hubiera para cocinar: un jefe, a la cocina, te la trata de separar lo máximo posible del lugar donde probablemente te van a atacar y fundamentalmente de la artillería, porque si se funde eso, te funde todo el sector. A veces nos pasaba por ejemplo que estaba el guiso a las diez de la noche, suponte, y eran las doce, o una de la mañana y vos no te podes retirar para ir a comer."
Fuente: Del sitio de facebook de Malvinas Historias de Coraje.
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