No caminas solo, nunca lo has hecho

 (en preparación) 

 


Los Senderos del Chaman

 

No caminas solo. Nunca lo has hecho.

Hay noches en que el viento sopla diferente, hermano, hermana. No es el viento del mundo exterior… es el aliento de quienes caminaron antes que tú. Es el susurro de los que cruzaron ríos que ya no existen, que encendieron fogatas bajo estrellas que aún brillan, que plantaron raíces en una tierra que hoy sostiene tus pies.

Los ancestros no mueren. Se transforman.

Se convierten en la voz que te detiene antes de dar un paso en falso. En ese instinto que no puedes explicar pero que siempre ha tenido razón. En la fuerza que aparece cuando ya creías no tener más. En la calma que desciende sobre ti en medio de la tormenta, como el águila que abre sus alas y deja que el viento la eleve sin luchar contra él.

Los antiguos sabían algo que el mundo moderno ha olvidado: que los vivos y los que partieron no caminan en senderos separados. Caminan juntos. Cuando doblas tus rodillas al suelo de la Pachamama, ellos también tocan esa tierra. Cuando lloras en silencio, ellos sostienen ese llanto. Cuando te levantas después de caer, es también su fuerza la que mueve tus piernas.

No estás solo. Nunca lo has estado.

Cada intuición que sientes es un mensaje que viajó a través del tiempo para llegar a ti en el momento exacto. No la ignores. No la silencies con el ruido del mundo. Aprende a escuchar en el quieto espacio entre un pensamiento y otro. Ahí viven ellos. Ahí te hablan.

Recuerda quién eres, hermano, hermana: eres el resultado de miles de historias de supervivencia, de amor, de lucha y de sabiduría. Llevas en tu sangre la memoria de incontables amaneceres. No eres pequeño. Eres un río que viene de muy lejos.

Camina con esa certeza. Camina sabiendo que en cada paso que das, pisas también por ellos.

Aho. 🦅

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