Lola Mora, la gran escultora argentina y la estatua de las Nereidas

        Un recorrido por algunas notas publicadas por la afamada revista Caras y Caretas de la República Argentina de principios del siglo XX, para que veamos cuál era la recepción de su obra por parte de esta publicación. Y sin embargo, mucho tuvo que luchar nuestra gran Lola contra la discriminación, simplemente por el hecho de ser mujer. ¿Cómo una mujer va a dedicarse a esculpir estatuas? ¡Y mucho menos representar desnudos, provocativos e indecentes! Tanto fue así, que la famosa estatua de Las Nereidas terminó en la Costanera de Buenos Aires, alejada del Centro de la ciudad. Pobre y en casa de sus sobrinas, terminó sus días olvidada. Su obra, fraccionada y dispersa por varias provincias, para que nadie la reubique en Buenos Aires. El sistema de pensamiento fue impiadoso con ella. Pero ella triunfó al fin, y la estatua volvió a su sitio. Y ella a nuestro corazón! 

        "Ha llegado a Buenos Aires hace algunos días nuestra compatriota la señorita Dolores Mora o Lola Mora como la llaman sus compañeras y sus numerosísimos admiradores, de regreso de un largo viaje de estudio por las principales ciudades de Europa. Ha visitado lostalleres más afamados de Italia, Francia, España y Alemania, y trae consigo los modelos de los trabajos que han dado notoriedad a su nombre y entre los cuales hay algunos que son de indiscutible mérito,c omo lo han reconocido críticos de arte de la talle de Daniel Muñoz, el sin par Sansón Carrasco, que le han augurado un verdadero triunfo en estos países del Plata que comienzan a formar su gusto estético y saben apreciar ya los buenos productos del ingenio. 

        Como un homenaje a su patria, pues la señorita Mora es oriunda de Tucumán, trae en boceto dos obras de verdadera importancia. 

        Una es la fuente que va adquirir la Municipalidad de la Capital para la Plaza de Mayo y la otra un bajo-relieve que adquirirá el gobierno para la casa del Congreso y que es una alegoría represetando nuestra histórica asamblea, al proclamar la independencia en 1816. 

        La artista, que es excepcionalmente laboriosa, trae consigo también esbozos de obras para el futuro y una buena colección de estudios que ponen de manifiesto sus dotes artísticas. Un retrato de la dsitinguida matrona tucumana señora de Arauz es de notable parecido y ha sido muy apaludido por la seguridad de la eejcución y la delicadeza con que han sido tratados sus detalles, proijamente estudiados y observados. 

        Esta señorita es una de las primeras argentinas que dedican a la escultura yy seguramente la única que ha profundizado estudios artísticos capaces de constituir una personalidad. 

        ¡Ojalá la sociedad argentina sepa apreciar sus obras y estimule la labor inteligente de la artista que está llamada a ejercer la más alta influencia artística que haya hoy se haya sentido en el país!" 

https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=673d35ee-3af4-428b-995e-4d7f555b77d2&page=30

Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital, Revista Caras y Caretas, Buenos Aires, 18 de agosto de 1900, número 98, República Argentina. 


        "En breve el Paseo de Julio se ennoblecerá con un hermoso monumento artístico, el primero de mano de mujer se ha de erigirse en Buenos Aires. Signo es, este de la cultura de los tiempos, pese a los críticos dispépticos que todo lo hallan chocante o criticable en la inmensa Babel sudamericana. Lola Mora, la inteligente compatriota, ha dado cima, con viril esfuerzo, a una obra digna de figurar en cualquier capital del mundo.

        Es oportuno recordar a propósito de esta interesante creación de su talento, que los verdaderos estudios de Lola Mora, sólo datan de 1897, cuando fue a Roma pensionada por el gobierno para perfeccionar sus conocimientos de pintura. Discípula de Michetti, a cuyo taller logró entrar después de una labor asidua y abnegada, pasó luego, por consejo del maestro, al estudio del escultor Barbella, y de Monteverde, sintiéndose con mejores disposiciones para el modelado, en el que, en el efecto, logró descollar excepcionalmente.

        Era por entonces presentante del uruguay en Italia, el señor Daniel Muñoz, a qien fuera recomendada Lola Mora;  y excusado es decir que el conocido literato siguió con verdadero interés los progresos de la artista durante los seis años que permaneció en Europa. Sus continuas visitas al taller de la escultora, le instruyeron sobre los comienzos de la fuente, que se inaugurará en breve, habiendo visto allí, durante muchas semanas, al célebre esgrimista Greco, siviendo de modelo para el admirable torso de uno de los tres atletas que sujetas a un caballo. El marqués de San Giovanni y un hijo del señor Muñoz fueron también modelos".

https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=b16fafbf-f41b-4e1d-b5d2-a274b2a782c9&page=33

Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital, Revista Caras y Caretas, Buenos Aires, 24 de enero de 1903, número 225. 


"El triunfo artístico de Lola Mora

Boceto del Monumento a la Reina Victoria Premiado en Londres

        Lola Mora ha triunfado y en buena ley. En el concurso a que fueron llamados los escultores todos, para levantar un monumento a la memoria de la reina Victoria, en Melbourne, Australia, ha merecido el premio el boceto de la señorita Lola Mora.

        Se recuerdan las circunstancias en que fue ejecutado el proyecto. La escultora se encontraba entonces en Italia y ocupábase en los preparativos del viaje de regreso a la patria. En los últimos momentos delineó el boceto y lo envió al concurso el mismo día que salía para Génova con el propósito de embarcarse para Buenos Aires.

        El boceto se ajusta a las siguientes bases: El pedestal se levanta sobre una gran escalinata que a su vez descansa en una plataforma de rocas, simbolizando de este modo el triunfo de la civilización y las distintas escalas sociales. Cuatro animales figuran en los cuatro ángulos del basamento; el caballo, representa la Gran Bretaña; el oso, el Canadá; el tigre, la India, y el león, el África. La figura de la Australia aparece sobre la última grada en actitud de presentar al pueblo a la reina Victoria cubierta con el manto imperial y en la derecha el cetro del imperio. Debajo de esta estatua una figura simboliza las virtudes democráticas flanqueada por otros cuatro que representan el amor conyugal, el amor maternal, la equidad y la magnanimidad.

        Si el resultado del concurso representa para Lola Mora un triunfo indiscutible, para sus compatriotas constituye una grata satisfacción y un motivo de orgullo, pues no son las glorias artísticas, las que hasta hoy nos han dado más famas.

        Lola Mora conquista para el arte nacional positivos triunfos que congratulan el ánimo".

 Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital, Revista Caras y Caretas, Buenos Aires, 14 de marzo de 1903, número 232.

https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=6b7605e1-247a-4eab-97b7-c2e3993c865c&page=32


"INAUGURACIÓN DE LA FUENTE DE LOLA MORA

        En medio de ramajes y arboledas, se destaca dominando el panorama del puerto desmantelado y pobre y como prestando vida y animación y belleza al raquítico conjunto que forma sin terminarse lo que ha de ser paseo del puerto, la fuente de Lola Mora, la obra que concluida con felicidad y con talento viril, tanto que decir dio, por ser sin duda su progenitor una dama argentina, mujer al fin débil como tal, pero fuerte y de carácter tan firme y decidido que su obra será y es ejemplo de perseverancia, de trabajos vencidos con empeño robusto, y de una inteligencia tan poderosa como nutrida de sabios conocimientos.

        Aunque no figurase en el programa, éste puede considerarse como un número destinado a mostrar a nuestros huéspedes el espíritu artístico de Buenos Aires, que con tanto o mayor motivo que los progresos industriales y la expansión comercial deben enorgullecernos.

        En tal sentido nuestros visitantes, que se preocupan del desarrollo estético de su país, habrán sabido apreciar en todo lo que vale la labor de Lola Mora. Grandes plazas, extensas avenidas, enormes edificios e instalaciones de formidable aspecto como las  que ven los que desembarcan en nuestro puerto,  pueden ser indicio de riqueza y poderío, pero no prestan a una ciudad el sello de la civilización, si no se halla embellecida con monumentos y estatuas que den fe de la cultura y el amor a las artes del pueblo que los levanta.

        La discutida obra de Rodin y la fuente de Lola Mora parecen indicar que en nuestra populosa capital existe el deseo de  quitarle su apariencia de “fastuosa factoría”, como dijo un distinguido literato. La fuente fue inaugurada el 21 a las 4 de la tarde. Una concurrencia enorme de curiosos y un selecto grupo de admiradores de la artista y de entendidos, además de las autoridades municipales, algunos diputados y senadores, asistieron a  la ceremonia que resultó modesta por la resonancia oficial, pero hermosa por las manifestaciones de cariño y las entusiastas aclamaciones de que fue objeto la señorita Lola Mora.

        Al descorrerse el velo que cubría la fuente, la luz dorada de la luciente tarde dio de lleno en las blancas figuras que la  constituyen y que se destacaban hermosas e impecables, impresionando la mente de todos, la belleza de aquellos cuerpos suaves dispuestos con arte elevado y y cincelados en la dura piedra.  Sentóse Lola Mora al pie de su obra y retribuyó con una sonrisa las manifestaciones de entusiasmo.

Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital, Revista Caras y Caretas, Buenos Aires, 30 de mayo de 1903, número 243.

https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=1f94383b-e5a4-4eda-8be6-702e411a58c2&page=22

¡Compártelo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario