Itálico inmortal, genio divino,
Pincel ilustre, inimitable Urbino,
Tu númen creador aquí en mi frente
Paréceme sentir, y me imagino
Artista como tú, cual tú eminente !
Graciosa emperatriz de la Natura,
Virgen más bella que el sereno día,
Protegida de Dios, de Dios hechura,
Admirada del orbe, estrella pura,
I eterna como él, ¡ oh Poesía !....
Tú, bellísimo sol, tú que iluminas
Del uno al otro polo, y que fecundo
Al cielo de la América te inclinas,
Cual si gozaras con ceñir divinas
Diademas de oro y luz al Nuevo Mundo:
A mi cabeza mísera desciende
Envuelto en nube de zafir brillante,
I mi animado corazón enciende
Con la llama sublime que desprende
La radiosa beldad de tu semblante.
Yo saludo extasiado tu armonía,
I tu grandeza empírica admirando,
Alíjero condor, a tí me iría
I tu áurea frente bendijera cuando
Arrebataras, sol, mi fantasía.
El arpa de David, el arpa imploro;
Dádmela ¡oh musa! que pulsarla, quiero
En holocausto de la hurí que adoro.
Como en la Grecia discantaba Homero
Su erótica ilusión con lira de oro.
Mas vano anhelo ! en mi afanar no fío !
Ah ! que la Diosa del cantor no imprime
Su augusta planta en pensamiento mío.
Bástame, hermosa, que tu faz se anime
Con esta flor que á tu criterio envío.
Al eco suave de acordada orquesta
Férvida gira en el salón Idalia,
Mas que la imagen del pudor honesta:
El fausto esplende en la animada fiesta
El brillo temblador de su sandalia.
Lo tiene el aura de su boca pura.
Ni el músico rumor de su garganta.
La clara aurora, ni la noche oscura;
Si afable ríe su beldad encanta,
I arroba la esbeltez de su cintura.
Es una rosa que brotó en el llano
De matiz y perfumes adornada :
Su rojo tinte embelleció el verano
Como embellece espléndida alborada
La augusta majestad del Oceáno.
De aljófares ceñida el alba frente.
Abrasadora como el sol de estío
I en actitud magnífica imponente.
Parece la Sultana del Oriente
Coronada de púrpura y rocío.
¡Idalia, Idalia ! arrebatado intento
Mirándote risueña, audaz contigo
El límite salvar del firmamento
I en estupor volcánico bendigo
Mi eterna esclavitud, mi sufrimiento.
La miel sabrosa que á tu labio afluye
1 que en frases purísimas derrama,
Ya de nuevo al placer me restituye,
Revive del amor la ardiente llama
I su calor benéfico le incluye.
Un tiempo esclavizado mi albedrío
La cítara pulsé, quise á Belisa;
Pero al nacer murió mi desvarío :
Palpé su corazón.... y estaba frío,
No tuvo para mí ni una sonrisa !
Por eso ¡ oh virgen ! como tú colmada
De gloria dejas mi pasión sagrada
I acudes a mi encuentro si te llamo.
Yo mi Musa mejor, privilegiada,
A la faz de los hombres te proclamo.
Isla de Cuba
Portada de Frank Leslie - Ilustración Americana, del año 1868
Fuente: Del sitio de la Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital - Frank Leslie, Ilustración Americana, ejemplar del 9 de junio de 1868, Nueva York, Estados Unidos. Volumen 4, Número 86.
https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=4eed3c69-4634-4c3b-8210-62cef9b0d25
*Idalia: El nombre Idalia es de origen griego y significa "la que proviene de Idalio" o "mujer de belleza y amor". Viene de la antigua ciudad griega de Idalio en Chipre, un lugar sagrado dedicado a Afrodita, la diosa del amor y la hermosura. También se relaciona con la frase "la que contempla el sol".





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