por Alfonsina Storni,
poetisa suizo-argentina (1892-1938)
Ahora quiero amar algo lejano…
algún hombre divino
que sea como un ave por lo dulce,
que haya habido mujeres infinitas
y sepa de otras tierras, y florezca
su palabra en sus labios, perfumada:
suerte de selva virgen bajo el viento…
Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
blanda y tranquila como musgo espeso.
Tiembla mi boca y en mis dedos finos
se deshacen mis trenzas lentamente.
Siento un vago rumor… Toda la tierra
está cantando dulcemente… Lejos
los bosques se han cargado de corolas,
desbordan los arroyos de sus cauces,
y las aguas se filtran en la tierra
así como mis ojos en los ojos
que estoy soñando embelesada…
Pero
ya está bajando el sol tras de los montes…
las aves se acurrucan en sus nidos…
la tarde ha de morir y él está lejos…
lejos como este sol que para nunca
se marcha y me abandona, con las manos
hundidas en las trenzas, con la boca
húmeda y temblorosa, con el alma
sutilizada, ardida en la esperanza
de este amor infinito que me vuelve
dulce y hermosa…
Ilustración de Larco
Fuente: Del sitio de la Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital. Revista de Caras y Caretas, 28 de agosto de 1920, número 1.143, Buenos Aires, Argentina.
La obra pictórica de portada pertenece a William-Adolphe Bouguereau (1825-1905), "Flora And Zephyr" , 1875.

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