Espergesia

 

 por César Vallejo,

poeta peruano (1892-1938)


"Yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.


Todos saben que vivo,

que soy malo; y no saben

del diciembre de este enero.

Pues yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.


Hay un vacío

en mi aire metafísico

que nadie ha de palpar:

el claustro de un silencio

que habló a flor de fuego.

Yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...

Bueno. Y que no me vaya

sin llevar diciembres,

sin dejar eneros.

Pues yo nací un día

que Dios estuvo enfermo.


Todos saben que vivo,

que mastico... Y no saben

por qué en mi verso chirrían,

oscuro sinsabor de féretro,

luyidos vientos

desenroscados de la Esfinge

preguntona del Desierto.


Todos saben... Y no saben

que la Luz es tísica,

y la Sombra gorda...

Y no saben que el Misterio sintetiza...

que él es la joroba

musical y triste que a distancia denuncia

el paso meridiano de las lindes a las Lindes.


Yo nací un día

que Dios estuvo enfermo,

grave".

César Vallejo 

"Espergesia" 

        César Vallejo ocupa un lugar fundamental en la literatura hispanoamericana por la profundidad de su obra y la renovación que introdujo en el lenguaje poético. Nacido en Santiago de Chuco, Perú, en 1892, desarrolló una escritura que trascendió las formas tradicionales para explorar el dolor, la soledad, la injusticia y la fragilidad de la existencia humana. Su poemario Trilce (1922) marcó un punto de inflexión en la poesía en lengua española al romper con las estructuras convencionales y abrir el camino a las vanguardias literarias del siglo XX.

        La experiencia del exilio y las dificultades económicas influyeron profundamente en su visión del mundo. Establecido en París, Vallejo entró en contacto con los movimientos intelectuales de su época y consolidó una postura crítica frente a las desigualdades sociales. En sus últimos años, su cercanía con el pensamiento marxista enriqueció una poesía comprometida con el sufrimiento colectivo y la dignidad humana, sin abandonar la intensidad lírica que caracterizó toda su producción.

        Reconocido como una de las voces más influyentes de la literatura universal, César Vallejo legó una obra cuya fuerza expresiva continúa interpelando a los lectores. Su poesía demuestra que la palabra puede convertirse en un espacio de reflexión, solidaridad y permanente renovación estética.

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