El gaucho


por Jorge Luis Borges,
poeta argentino (1899-1986)  

Hijo de algún confín de la llanura 

abierta, elemental, casi secreta,

tiraba el firme lazo que sujeta 

al firme toro de cerviz oscura. 


Se batió con el indio y con el godo,

murió en reyertas de baraja y taba,

dio su vida a la patria, que ignoraba,

y así perdiendo, fue perdiendo todo. 


Hoy es polvo de tiempo y de planeta,

nombres no quedan, pero el nombre dura.

Fue tantos otros y hoy es una quieta 

pieza que mueve la literatura. 


Fue el matrero, el sargento y la partida. 

Fue el que cruzó la heroica cordillera. 

Fue soldado de Urquiza o de Rivera,

lo mismo da. Fue el que mató a Laprida. 


Dios le quedaba lejos. Profesaron 

la antigua fe del hierro y del coraje,

que no consiente súplicas ni gaje. 

Por esa fe murieron y mataron. 


En los azares de la montonera 

murió por el color de una divisa;

fue el que no pidió nada, ni siquiera 

la gloria, que es estrépito y ceniza.


Fue el hombre gris, oscuro en la pausada 

penumbra del galpón, sueña y matea,

mientras en el Oriente ya clarea 

la luz de la desierta madrugada.


Nunca dijo: Soy gaucho. Fue su suerte 

no imaginar la suerte de los otros. 

No menos ignorante que nosotros,

no menos solitario, entró en la muerte.


Jorge Luis Borges

"El oro de los tigres" (1972)

Imagen: "Martín Fierro", obra de Vito Campanella, 

pintor ítalo-argentino

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