Simplicidad y No Violencia

por E.F.Schumacher
        "Echemos una breve mirada al tipo de trabajo que hace falta. Para trabajar debemos tener alguna guía, cierta orientación. He llegado a la conclusión de que las tendencias suicidas del mundo moderno, bastante aparte de sus desastrosas implicancias espirituales, podrían resumirse bajo cuatro criterios. Cualquier lista de tal tipo es en cierta medida personal y arbitraria, pero las resumiré de este modo.
        Primero de todo, está la tendencia hacia el gigantismo, economías de escala, todo eso. Segundo (y todas éstas se hallan íntimamente interconectadas) está la tendencia hacia una increíble complejidad. Sin duda ustedes han visto autos en los que el progreso estaba representado por el hecho de que uno no debía someterse a la indignidad de girar una manijita para subir y bajar las ventanillas; se apretaba un botón y bzzz, bajan solas. Esas cosas por supuesto se rompen y cuesta un montón repararlas.
        "Uno ya no puede hacer por sí mismo ni siquiera las cosas más sencillas. Todo se ha vuelto demasiado complejo. Tercero, enormes gastos en términos de capital se requieren para empezar a hacer algo. Y el cuarto es una tendencia hacia una siempre creciente violencia en el mismísimo proceso de producción.
        De todo esto se deduce que si queremos hacer este trabajo, encarnar una idea más humana, más cristiana de ir delante, tendremos que mirar en la dirección opuesta y mirar no sólo con nuestros ojos sino también con nuestras manos. ¿No podemos hacer las cosas pequeñas nuevamente, reducirlas, a una escala humana, alejarlas de este gigantismo? ¿Tiene todo que ser tan complejo? ¿No podemos revisar la totalidad de nuestras ideas íntegras de pautas de consumo en la dirección de la simplicidad? ¿No podemos utilizar nuestra brillante tecnología para desarrollar métodos de producción donde hasta el hombre más pequeñito pueda valerse por sí mismo y no tenga que ser rico o poderoso a fin de poder comenzar? ¿Y no podríamos ir sistemática y determinadamente en la dirección de la noviolencia en vez de la violencia? Sólo con la ayuda de tales conocimientos y tal tecnología –no hay sólo herramientas duras, también las hay blandas- podremos crear un sistema que sirva al hombre, en vez del sistema actual que lo esclaviza. Pero  por supuesto, esto lo digo desde  un punto de vista cristiano, donde servir al hombre podría significar algo muy distinto de lo que significa desde el punto de vista de una civilización puramente materialista.
        Primero de todo, volvamos a la escala humana. Si uno tiene una tecnología pequeña, esta tecnología puede usar pequeñas fuentes de energía, algo altamente relevante para el problema íntegro de la energía. Uno podría calentar el edificio donde estamos con energía solar, pero no puede calentar el Rockefeller Center de Nueva York con energía solar, ni siquiera podría movilizar los ascensores. Si se tiene una tecnología en pequeña escala, por supuesto que la mayoría de los problemas ecológicos desaparecen porque la naturaleza posee márgenes de tolerancia: puede tolerar pequeñas escaramuzas pero no asaltos masivos. Si ustedes tienen una tecnología en pequeña escala, y solamente si la poseen, pueden obtener una mejor distribución de la población. El hecho es que aproximadamente el setenta por ciento de la población de este país vive en ciudades, que entre ellas cubren apenas uno por ciento de la superficie del país, ocasionando un inmenso uso de energía. Pero esto no puede superarse con la tecnología existente puesto que es producido por la tecnología existente. Así que la precondición de cualquier tipo de descentralización de la población es un nuevo concepto de pueblos pequeños y con mejor estructura: aldeas en torno del centro de mercados, centros de mercados en torno de la ciudad más grande, idealmente ninguna ciudad con más de un par de cientos de miles o algo así (más que eso representa un estorbo y no sirve para nada al espíritu humano). Yo diría que esto sería muy relevante también para el problema de la explosión demográfica, porque allí donde las comunidades han sido lo suficientemente pequeñas como para que la mente las abarque, se han comportado de un modo perfectamente razonable en términos de la procreación. Pero de nada sirve hablar acerca de la descentralización a menos que uno la encarne en sí mismo y cree el con qué, los medios para plasmarlo.
        Veamos alguna simplicidad inherente. La simplicidad es un valor en sí misma desde un punto de vista cristiano. Estamos aquí para hacer lo que sea necesario a fin de servir a nuestro propósito real. Esta excesiva sofisticación, complejidad y especialización produce, tal como ha sido previsto durante 150 años, gente de mentalidad tan estrecha y tan incómoda que no tiene tiempo para volverse sabia. La vida se convierte en una agitación constante con tanta tensión, que el espíritu queda despoblado…
        El tercer punto, digamos la baratura del capital, es de una profunda importancia política, sociológica y psicológica. Si uno tiene la posibilidad de ganarse la vida cuando todavía no es rico, y de crear algo al mismo tiempo, entonces montones de personas pueden abordar la mesa de la cena, gente que hoy es excluida de ella progresivamente. Tal es la infelicidad de los llamados países en vías de desarrollo, con toda esta elevada tecnología descubren que, a pesar de la independencia política, se vuelven más dependientes porque todavía no son ricos y poderosos. Quedan atrapados y sufren efectos inmediatos en el desempleo masivo.
  El tema final, la noviolencia, tiene valor en sí mismo también desde un punto de vista cristiano. El cristianismo nos dice que la vida es una escuela en la cual debemos aprender la paciencia y la indulgencia y que no la practicaremos con nosotros mismos, si no las practicamos también con la Madre Naturaleza.
  La noviolencia es particularmente necesaria en la agricultura, aquí le estoy hablando a los convertidos, no me cabe duda. Pero también presupone un modo mucho más descentralizado de hacer el trabajo porque el factor más productivo, que creo haber ayudado a establecer como un concepto de discusión, es el factor TAC, cuando uno lo aplica, es extremadamente productivo. La gente pregunta quién lo produce, pero TAC significa Tierno Amor Cuidador.
        La violencia de la medicina moderna apenas necesita ser mencionada. Un tipo vivo preguntaba: “Si un antepasado nos visitara hoy, ¿qué le asombraría más, la habilidad de nuestros dentistas o la putrefacción de nuestros dientes?” Pero en vez de esquivar el problema, que sabemos es solucionable el hacer que los niños crezcan con dientes sanos, nos metemos en esta continua escalada entre una mayor putrefacción de los dientes y una mayor habilidad de los dentistas. Así que siempre hallamos razones para estar enormemente agradecidos por la existencia de dentistas que no tendrían que existir del todo.
        Ahora bien, si juntan todo esto, entonces les sugeriría que las posibilidades de algún cambio real, no en la conversación sino en los hechos, puede provenir solamente de grupos pequeños de gente. En cierto sentido, no precisamos realmente una teoría de la descentralización. Los dinosaurios irán al colapso por su propio peso. Las minorías innovadoras son siempre pequeñas, y están descentralizadas ipso facto. Si alguno de nosotros espera aún alguna ayuda real de las grandes poderosas organizaciones, le sugiero que pierde su tiempo. Estas organizaciones son inmensas  poderosas precisamente porque, en este sentido, no están innovando. Así que lo mejor es olvidarlas, o todavía mejor, si ustedes son lo suficientemente astutos, úsenlas como vacas lecheras.
La batalla es concurrida por dos grupos de personas. (La gente que piensa que no hay problema alguno no es un factor, sucumbirá de todos modos). Al primer grupo lo llamo "la estampida hacia adelante". Su slogan es: “Un avance sensacional cada día mantiene la crisis en la bahía”. Recurren a cualquier tipo de violencia, promueven el Proyecto Independencia con un vasto y horripilante programa nuclear, desenfrenadamente. Como el demonio, poseen las melodías más atrayentes. Pero los otros, a quienes llamo "los que vuelven al hogar", se recuerdan a sí mismos; recuerdan sobre qué trata realmente la vida y llevan a cabo este trabajo que he tratado de describirles.
        Algunas veces, la mayoría de las veces, se me acusa de ser optimista o pesimista. Desafortunadamente, no sé cuál es el caso aquí. Mucho me acusan de ser indebidamente optimista al pensar que puede hacerse de todo, y lamento decir que ello proviene de gente muy joven. Otra gente dice que soy pesimista porque sé algo acerca del asunto y sé por lo tanto que no podemos seguir como íbamos antes, durante ningún lapso más. Hoy en día, quien llama negro a lo negro es llamado pesimista, y quien llama blanco a lo negro es llamado optimista. Pero lo que necesitamos son pesimista-optimistas, es decir, gente que conoce el peligro de nuestra situación, que está más allá de toda polémica que para aquello que conocen la cuestión, que conocen los hechos. Nadie puede discutir conmigo en lo que al tema combustibles se refiere. Nadie puede discutir verdaderamente con un ecólogo experimentado en lo que a la situación ecológica se refiere. Así que a ese respecto soy pesimista. Pero soy un pesimista-optimista porque creo que ahora hay montones de cosas sucediendo que vuelven posible el cambio. Materialmente no hay realmente problemas. Podemos vivir con una pequeña fracción de lo que usamos ahora para vivir, como la cultura de la pobreza, dondequiera que haya existido, ha demostrado ampliamente. La gran cosa sobre los pesimistas realmente optimistas es que no le temen al trabajo y no se quedan al nivel del charlar y charlar y charlar. En verdad, se ensucian las manos y encaran alguna faena. Esperemos que podamos graduarnos en esta materia.
Ernst F. Schumacher
El economista autor de “Lo pequeño es hermoso” desarrolló este tema durante las conferencias Lindisfarne 1974/75. Falleció en 1977.

¿Qué temas se trataron en las Conferencias Lindisfarne?
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