Las huellas de los que murieron están aquí (canta la canción)

        En un lugar desolado, lleno de viento y de mar, vivían los onas, aunque en realidad, su nombre era los selk´nam. Nada queda de ellos, sólo el recuerdo. Un documental filmado entre los años 1966 y 1977 nos trae a la memoria la desaparición de este pueblo, que no es desaparición: es genocidio.
        En este documental, de la antropóloga y etnóloga Anne Chapman, investigadora franco-estadounidense, se muestra muy claramente qué fue lo que sucedió: como en toda América Latina, los pueblos originarios fueron barridos por la llegada de los colonizadores, que aún hoy van quitándoles sus tierras para hacer dinero y obtener ganancias. Pero una ganancia obtenida bajo la ley de la sangre derramada, no es ganancia. Es asesinato y muerte. Así les pasó, como a tantos, a los onas.
        En la voz de la última de ellas, Lola, cuyo nombre real es Kiepja, vamos conociendo su cultura, su lengua (hoy extinguida para siempre), sus costumbres. Nadie supo nunca de dónde habían llegado. Vivía este pueblo tranquilo, cazando guanacos y cosechando mariscos. Todos los años cumplía con el rito del pintado del cuerpo, en una ceremonia que intentaba recordar el momento  en que los hombres había vencido al matriarcado: en un tiempo mítico, las mujeres se disfrazaban y pintaban para dominar a los hombres, haciéndose pasar por dioses, hasta que los hombres se dieron cuenta, y la situación se invirtió.  Con cada ritual, el poder del hombre se afirmaba sobre la mujer.
        Viento y mar, tierra de ballenas, a las que los chamanes llamaban con su canto. Los chamanes eran las figuras más importantes del grupo, ya que tenían el don de curar. Todo se perdió con la llegada de los primeros blancos, que venían en busca del ansiado oro, y por eso los fueron matando, los fueron corriendo de sus tierras, los fueron asesinando. Las flechas ya no pudieron vencer a los temidos winchester.
 Disfraces y pinturas corporales para el rito del H'ain

        Luego vinieron los criadores de ovejas, los Menéndez, los Behety. Con ellos, un capataz temido, el famoso “Chancho Colorado”. Cuando se le preguntó si se podía educar a este grupo de “salvajes”, el Chancho sostenía que era muy complicado: había que mantenerlos, darles de comer, vestirlos, educarlos. Él, como decía, con una bala resolvía esta situación mucho más rápidamente. Y mucho mejor.
        Así la muerte de cada habitante ona se pagó a una libra esterlina por cabeza de indio muerto, y una libra y media por cada mujer muerta. Y la muerte y las enfermedades arrasaron con los selk´nam, y como ellos mismos dicen en el documental, “nadie quedó, no quedó nadie”. Misteriosamente, muchos hombres murieron en los primeros años de reclusión en las misiones protestantes. Luego llegaría Monseñor Fagnano, italiano de origen, quien fundó una misión de la que, con los años, sólo quedaría la última mujer, hasta que fue conminada a abandonarla.
Mujeres selk´nam 
        Muchos de  los descendientes, hijos de padre europeo y madre ona, no sabían cómo se las arreglarían para conseguir trabajo. El esfuerzo físico había hecho mella en ellos, ya no eran jóvenes. Quizá hoy ya no estén. Quizá sus hijos hayan venido a trabajar a Buenos Aires. Sus nietos y bisnietos, seguramente, no hablen la lengua de sus antepasados.
        Quizá el viento se haya llevado su voz, la voz de la sangre que se derrama siempre en tierra para que otros hagan dinero.
        Mucho, mucho dinero.
        Mucho dinero de sangre.
        Y sin embargo, como canta la canción selk´nam, "las huellas de los que murieron están aquí".
Los rituales intentaban reforzar el patriarcado asustando a las mujeres del grupo 
El documental “Los Onas, Vida y Muerte en Tierra del Fuego” en el sitio de Pehuén Editores 
"La antropóloga y etnóloga franco-estadounidense, y autora de Pehuén Editores, Anne Chapman, dedicó gran parte de su vida a investigar las culturas de los pueblos de Tierra del Fuego.
Una de las obras que evidencia su recorrido es justamente el pionero documental “Los Onas: vida y muerte en Tierra del Fuego”, ganador del Gran Premio en el Primer Festival Nacional de Cine Antropológico y Social (1985). En este trabajo, Chapman registra (junto a Ana Montes y Jorge Prelorán, y entre 1968 y 1977) la vida de la última generación de los selk’nam, también conocidos como Onas:  su modo de vida, economía, ritos, cantos, tradiciones y extinción tras las sucesivas llegadas europeas.
En esta línea también se encuentra su libro “Fin de un Mundo. Los Selk`nam de Tierra del Fuego“, de Pehuén: análisis sobre la relación de los fueguinos con su tierra, las estructuras de su sociedad, sus ceremonias y, también, sus cantos. Historia que,  al igual que en el documental, es guiada por la última chamán selk’nam,  Lola Kiepja,  y otros descendientes de su pueblo, para reconstruir sus historias y costumbres".
 Para el H'ain o rito de iniciación, los jóvenes debían pintarse las caras 
Los Selk´nam fueron capturados en 1888 y trasladados a Europa para formar un “zoológico humano” en plena celebración de la Revolución Francesa, en la Exposición Mundial de 1889, ver en Youtube
https://www.youtube.com/watch?v=uyoh4QnxVG8
El documentalista argentino Jorge Prelorán 
Entrevista con el documentalista más importante de la República Argentina, Jorge Prelorán, del Diario Página 12, del 5 de mayo del 2003, quien participó en este documental
https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-19677-2003-05-05.html
 Extraños vestidos para el ritual 
Canción selk´nam del video de Anne Chapman, Ana González Montes y Jorge Prelorán 
...Aquí estoy cantando.
El viento me lleva.
Estoy siguiendo las pisadas
de los que murieron.
Se me ha permitido
venir a la montaña del poder,
he llegado a la gran cordillera
del cielo.
El poder de aquellos
que murieron, a mi 
del infinito me 
han hablado....
(La última mujer selk´nam, Kiepja, año 1966)

Vean este estupendo trabajo "Los Onas, Vida y Muerte en Tierra del Fuero" en Youtube, una verdadera joya 
https://www.youtube.com/watch?v=A1VV5jey904
Nuestra sociedad no llegó a aprender el significado de sus costumbres ancestrales 
Información sobre el documental, del sitio de Pehuén Editores
https://lecturaspehuen.cl/2017/07/11/mira-aca-el-documental-los-onas-vida-y-muerte-en-tierra-del-fuego-de-anne-chapman/
 Los onas, privados de su caza y comida, se vieron obligados a tomar ovejas, por lo que fueron masacrados y sus tierras pasaron a mano de los nuevos ocupantes 
Las fotos pertenecen a la publicación del sitio Pueblos Originarios, con la investigación que realizó el misionero alemán Martín Gusinde
https://agenciadenoticiaspueblosoriginarios.wordpress.com/2016/04/17/fotos-increibles-del-rito-ona-que-desaparecio-hace-un-siglo-en-tierra-del-fuego/

Más fotos, pertenecientes al sitio De Nómades, con los rituales del H'ain
https://www.denomades.com/blog/los-onas-y-sus-misteriosos-rituales/

Etapas de aprendizaje hacia la Santidad

¡Cada pequeño error, o enorme transgresión,
que generalmente crea un gran dolor,
no es nada menos ni nada más
que una etapa de aprendizaje hacia la Santidad!

La opinión del ego nos juzga rápido,
nos catalogan de enfermos, locos o malos,
que golpeamos nuestras almas con enorme palo.
Todos los Santos y Sabios, sean grandes o pequeños,
al igual que tú y yo, todo lo han hecho,
hasta que finalmente oyeron el llamado,
y vivieron sus vidas con un Amor Dorado.
Ellos también se revolcaron en el polvo,
como la mayoría de nosotros con codicia y odios,
aprendieron que la ira nunca es justa
hasta que vieron la Luz.

Entonces, cuando miren profundamente los ojos
de los Santos y Sabios, dense cuenta,
ninguna historia de pesares es una sorpresa,
ellos han pasado por todo
es por eso que exhiben esa paciente sonrisa,
ya que han quemado karmas, en más de una milla.
Con la mente encadenada, 
creando una montaña de Karma,
repitiendo duros aprendizajes
tal cual tú lo haces.

Si realmente existe un enemigo,
ése es el deseo y el ego,
que nos encadenan a ti y a mí,
a estos ciclos de ilusión.
Ellos nos mantienen bien atados al cuerpo,
y la mente justifica cada episodio
de nacimiento y muerte
como un campo sagrado hasta que vemos la falla.

Oh, cómo defendemos este juego del Ego,
manteniéndolo vivo, para que actúe día tras día.
Hasta que nos cansemos y le oremos a Dios,
para que nos otorgue la Liberación.
La falsa identificación, el dulce beso de Maya,
nos mantiene separados de la Bienaventuranza perfecta,
dense cuenta de que ya tuvieron suficiente,
y emprendan el camino hacia la Santidad.
Nosotros somos Dios, el Alma, el Todo,
la Comprensión Eterna,
proyectando el cuerpo, la mente y el alma,
que todos pretenden tener control,
en los juegos cósmicos del amor.

La verdad es simple, lo confieso,
todos somos la Conciencia Eterna.
Nuestra mente y nuestro cuerpo es el vestido
que usamos para nuestros sentidos.
Los cinco sentidos son las puertas para aprender,
damos y quitamos, gastamos y ganamos,
hasta que finalmente empezamos a anhelar,
conocer nuestro “Yo Verdadero”, en verdad.

Cada acción buena o mala que pensamos que hicimos
es sólo una experiencia, muchacho,
una experiencia de aprendizaje hacia la Santidad.
¿De qué otra manera piensas aprender?
Un niño conoce el fuego cuando se quema,
el correcto conocimiento nos ayuda a regresar
a nuestra verdadera Alma, Dios.

La experiencia ayuda a que la comprensión se incremente,
siempre cosecharemos lo que hemos sembrado,
hasta que una vez más conozcamos realmente
nuestra verdadera alma, Omnipresente.
La verdad es que siempre somos Uno.
La verdad es que nada ha existido.
Sólo ha habido sueños de efervescencia,
somos la Conciencia completa y plena,
la Comprensión que no tiene fin,
el resto sólo se pretende,
imaginaciones al alcance de la mano,
ilusiones que defendemos,
dominados por nuestro Ego,
pero eso es sólo ilusión.

Porque simplemente siempre SOMOS AMOR,
El radiante PARAMATMA. 

“Etapas de Aprendizaje – Hacia la Santidad” 
Lightstorm
del libro “¿Quiénes somos realmente?”
Prólogo y traducción de
Claudio María Domínguez,
Colección “Un Mundo Mejor”
Segunda edición,
Año 2011

Guarda Abajo, no sea que alguno se caiga de risa

"Tengo la intención de vivir para siempre, o morir en el intento"
 Groucho Marx 
        El día de la inauguración de un enorme edificio, el arquitecto, su artífice, decide morir. Por alguna razón que no conocemos, sube a la terraza, prepara champán, canta, baila, y saca un revólver con el que, aparentemente, se suicidará. Pero no lo hace.
        Y mientras canta “Extraños en la Noche”, la famosa canción de Frank Sinatra, prende velas, huele flores, cuenta dinero y lo arroja al aire. La decisión está tomada.
 El Arquitecto recibe la visita inesperada del Ángel Serafín Molinari, en la terraza del edificio
que él mismo construyó 
        Claro que no le será fácil. Allí está el Ángel Serafín Molinari para impedirlo, aunque se ve que le falta algo de experiencia y de contacto con los humanos: es demasiado bueno, cosa que nosotros no somos. Pero habiéndole asignado la misión de salvar al arquitecto, no le queda más remedio que cumplirla.
        Por su parte, el arquitecto no lo toma en serio, en ningún momento. Y le dice: “a mí me queda media botella de champán, me fumo un puro, hago unos llamaditos y, antes de que termine el día, me lanzo al vacío”. Y es el Ángel el que debe convencerlo de lo bella que es la vida, de todo lo que tiene a su alrededor. El éxito de su misión no está asegurado.
El Ángel Supervisor seguirá de cerca la tarea de Molinari 
        Molinari plantea toda la cuestión en estos términos: si uno se siente bien, mientras las cosas están bien, debería sentirse bien. Pero a veces eso no sucede, uno se siente definitivamente mal. Aunque los demás lo vean bien. Para el arquitecto, todo este pensamiento es pura retórica. Acostumbrado al trato con el mundo, sus placeres y sus maniobras para obtenerlos, toda filosofía le resulta vana. Por el contrario, la presencia del Ángel Molinari no hace más que ayudarlo a recordar bajezas que cometió, placeres que vivió, le da más tiempo para hacer lo que quiere hacer. Matarse.
 Una obra en construcción, que se parece mucho a nuestras vidas, que vamos construyendo...
        Pronto llegará un Ángel Serafín Supervisor, que reporta directamente al “Alto Mando”, y que intentará, por todos los medios, empujar a su empleado a que “cumpla su misión” de detener al suicida. “Apure ese trámite, Molinari, estamos colmados de trabajo”, le dice el Serafín Supervisor, pero Molinari no da con la solución.  Del arquitecto, sólo escuchan burlas y reproches: “Ah, pero ustedes son un campeonato de boludos todos juntos”, se ríe, se jacta de lo que ha vivido y conseguido y está firmemente convencido que esos dos ángeles son dos pobres tipos, dos empleados estatales que no ganan para vivir.
Hasta el final no sabremos qué sucederá en "Guarda Abajo" 
        “Pero usted, ¿por qué no asume sus errores?” preguntan ellos. “No, querido, no te hagás la cabeza; como decía el General, la única verdad es la realidad”, contesta convencido el hombre, y luego les pide que lo dejen en paz. “¡Basta, por favor! ¿Por qué se la han agarrado conmigo?, ¡Qué saben de mi vida; qué pueden ver desde ahí arriba!”, les recrimina.
        Ellos están dispuestos a insistir. “¿No quiere pensarlo un poquito más?”, pero él les dice que está todo pensado y los despide, no sin antes sacarse una selfie todos juntos. Queda solo y es su oportunidad de repensarlo todo, pero nosotros, amigo lector, no podemos contarle el final.
        Sólo podemos felicitar al Grupo Fray Mocho de Buenos Aires por su gran actuación, que nace desde el corazón, y que se presentara el pasado sábado 22 de julio en el Teatro Don Bosco de Bernal, con la acertada Dirección de Ernesto Michel. A la escenografía de obra en construcción, muy bien lograda, se suman y se muestran los tres actores, buenísimos: Pablo Palacio, en la piel de “El Arquitecto”, Daniel Gallardo como el “Ángel Serafín Molinari”, y Juan Sebastián Cruz como el “Ángel Serafín Supervisor”. La Asistencia de Dirección está a cargo de Jorge Caracciolo, muy precisa y “a punto”.
 El talentoso grupo de teatro Fray Mocho, de Buenos Aires: de izquierda a derecha, el Director Michel, el Ángel Molinari,
el Arquitecto, el Ángel Supervisor, y el Asistente de Dirección Caracciola 
         Y destaquemos, más que nada, la excelencia del texto que pertenece a Pablo Albarello, que mixtura risas e ironías, comentarios sobre la actualidad y la historia de un país como el nuestro, que muy bien puede considerarse por momentos cómica, por momentos delirante, por momentos absurda. La obra tiene el don de reflejar todas estas vicisitudes, en el cuerpo de estos personajes que viven como pueden y mueren (o no), no por lo que han vivido, no por lo que han disfrutado, no por lo que han reído. Eso les corresponde por derecho, por haber transitado la vida en este mundo difícil.
        Mueren (o no) porque la risa no puede esconder un dolor profundo que los hace morir. Un dolor que ya no pueden  seguir sobrellevando. Y aquí está la dificultad de comentar las obras cómicas: la risa siempre esconde un dolor que a veces es enorme. Cuando comentamos obras trágicas, el dolor está allí, frente a nosotros, sobre el escenario. Nada lo esconde, porque nada logra esconder el dolor humano cuando se presenta. Es pura lágrima. Es pura sangre derramada como lágrima.
Saludo final con merecidos aplausos 
        Pero la obra cómica tiene estos matices, este “decir para reír” que siempre, desde que el mundo es mundo, nos hace reír porque al fin… debemos aceptar la realidad de la que habla el arquitecto. La risa, tan humana, es una forma de asumir nuestra humanidad. “Guarda Abajo” cumple acabadamente esta misión. Desde "arriba" todo es fácil. Hay que estar "acá abajo" para saber qué difícil es vivir.
        Ya lo dice el genial Mark Twain: “No vayas por la vida diciendo que el mundo te debe algo. El mundo no te debe nada, estaba aquí primero.”
        La risa nos ayuda a aceptarlo así.
 El Grupo de Teatro Fray Mocho con la conductora del programa de radio Adriana Sylvia Narvaja 
Las fotos pertenecen a la conductora del ciclo "Algo Especial Protagonista del Presente", Adriana Sylvia Narvaja, periodista y docente de Quilmes, República Argentina. Agradecemos  al Teatro Don Bosco de Bernal, por su invitación y amabilidad de siempre.

El pez eléctrico que combate a las carreteras en la Amazonía

En una nota publicada el día 16 de julio de este año, 2017, el periodista José María León nos cuenta sobre el bote impulsado por energía solar que recorre la cuenca del Amazonas. Es el Tapiatpia, que llega a la comunidad Sharamentsa después de viajar 1.800 kilómetros a través de cuatro ríos. Conozcamos la historia, publicada en el New York Times Edición en Español.  En la foto de portada, Hilario Saant, el capitán achuar del barco solar, después de llegar a la comunidad Sharamentsa, en la Amazonía ecuatoriana, el 22 de abril de 2017.
        SHARAMENTSA, Ecuador — La tarde del sábado 22 de abril de 2017, una leyenda del pueblo amazónico achuar se volvió realidad: por una curva del sinuoso río Pastaza, en el centro de la selva ecuatoriana, dobló Tapiatpia, que en su mitología es un pez eléctrico que transporta a los seres que habitan debajo del agua (los tsunki).
        En la realidad, se trataba del primer bote impulsado por energía solar que recorre la cuenca del Amazonas. En su viaje inicial (un recorrido de 1800 kilómetros, la misma distancia que hay entre Quito y Lima) la canoa solar llegó con la mayoría de sus dieciocho puestos vacíos. Llevaba solo a sus tripulantes: Oliver Utne, el ambientalista que ideó la embarcación; Peter May, el ingeniero electrónico alemán encargado de los páneles solares del bote; Hilario Saant y Mario Gualinga, capitán y motorista achuar del barco.
        Apenas vieron la ribera de Sharamentsa, nombre de la comunidad achuar donde terminaría su viaje, los cuatro hombres hicieron sonar una sirena victoriosa: era el fin de un viaje de veinticinco días por cuatro ríos, pero también el último tramo de un viaje mucho más largo, que había comenzado cinco años atrás.
 Tapiatpia, el primer bote impulsado por energía solar que recorre la cuenca del Amazonas, llega a la comunidad Sharamentsa después de viajar 1800 kilómetros durante 25 días a través de cuatro ríos.  Isabela Ponce Ycaza para The New York Times en Español
       Tapiatpia, el barco bautizado en honor al legendario pez eléctrico achuar, es el producto del proyecto Kara Solar, una iniciativa que busca generar transporte público fluvial para nueve comunidades achuar en la Amazonía ecuatoriana. “La idea es usar esas autopistas ancestrales que son los ríos: están listas y no deforestan”, dice Oliver Utne, un estadounidense de 31 años nacido en la gélida Minnesota, que ha echado raíces en el sopor ecuatorial.
        La canoa que llegó esa tarde de abril a Sharamentsa es una pieza de ingeniería singular: combina el diseño ancestral de los indígenas cofanes de la selva norte del Ecuador y la tecnología de los páneles solares. Después de estudiar 200 kilómetros de ríos amazónicos, sus anchos, corrientes, profundidades y obstáculos para hacer el estudio de navegabilidad, los investigadores del Ocean Engineering School (Escuela de Ingeniería Oceánica)  del Massachusetts Institute of Technologies (MIT) y la Escuela Politécnica del Litoral del Ecuador (Espol) concluyeron que, de las muchas formas y tipos de embarcaciones, la canoa amazónica era la ideal para navegar esas aguas. El prototipo, además, no está hecho de madera, sino que fue construido con fibra de vidrio. “Usamos este material para no tener que deforestar”, explica el ingeniero Peter May.
        No tener que deforestar es una de las claves de la iniciativa: Utne, quien llegó a Ecuador como turista a finales de 2007 y se quedó trabajando para una organización achuar, se propuso el proyecto Kara Solar cuando vio cómo las carreteras no suelen llegar a la selva para conectar a los pueblos con hospitales y escuelas (como sus promotores dicen), sino para introducir industrias extractivas como el petróleo y la madera, que están arrasando con el mayor bosque tropical del planeta: la Amazonía es el hogar de unas doscientas cincuenta etnias, lo que la convierte en la región del mundo con mayor número de grupos indígenas en aislamiento.
        Los achuar, cuya visión del mundo tiene como eje a los sueños, son una de las trece nacionalidades indígenas que habitan el Ecuador. En su idioma, Kara significa “sueño que se va a cumplir”. Según una leyenda, sus ancestros habían soñado con un bote de fuego que recorría sus ríos. Por eso cuando Utne les habló de una embarcación que no se movía con gasolina sino con la luz del Sol, para ellos estaba claro: el gringo traía una idea para materializar aquel sueño mitológico.
 Guido Etsa, el chamán que propuso llamar al barco solar como el legendario pez eléctrico de los achuar, bendice a Tapiatpia al otro día de su viaje inicial 
        Pero Utne dice que el viaje triunfal de Tapiatpia le mostró una derrota ecológica, una Amazonía depredada y comunidades pauperizadas. “Sentí esa historia que viene desde la época del caucho: ver a la Amazonía como una fuente de recursos y a su gente como un medio para sacar esos recursos; y nada más”, dice, con el acento melódico de los extranjeros que aprenden español en los Andes.

‘La carretera tiene doble filo’
        Desde la época de El Dorado —ese lugar mítico inundado de oro cuya búsqueda enloqueció a los conquistadores españoles— Occidente ha visto a la Amazonía como una fuente de riqueza a ser extraída.  Un estudio de la Amazon Conservation Association publicado en 2015 estima que más de setecientas mil hectáreas amazónicas —un área más grande que Texas— están cubiertas por bloques petroleros y gasíferos. Para acceder a ellos, compañías petroleras de todo el mundo, con la venia de los gobiernos de países como Brasil, Perú, Colombia y Ecuador, se han dedicado durante décadas a construir carreteras en la Amazonía.
        Sacar el crudo, el oro, el uranio o el gas implica deforestar: no solo en los lugares donde están los yacimientos, sino para abrir espacios que hacen posible entrar y salir de ellos. La organización internacional WWF ha advertido que cada minuto de cada día tres hectáreas de bosque son taladas en la Amazonía para hacer vías. Unas vías que, antes o después, serán publicitadas como un emblema de “progreso” en las ciudades, y que en muchas comunidades amazónicas se traducirán en la destrucción del hábitat y la llegada de prácticas y costumbres ajenas a la cultura de los pueblos amazónicos como el alcohol, el juego y la prostitución.
        “La carretera tiene doble filo: desarrollo y problemas”, me explica Marco Aji Sumpinach, dirigente de la comunidad de Huasanga, mientras compartimos un pozuelo de chicha, una bebida tradicional hecha a base de yuca, en la celebración de la llegada de Tapiatpia  a Sharamentsa. “Nuestros hermanos shuar que viven al pie de la carretera cuentan, y nosotros vemos, que los problemas no son solo sociales sino también del ambiente”.
        Algo que vuelve especial al pueblo achuar, dice Utne, es que su territorio se mantiene intacto, y el deseo de preservarlo así es casi unánime entre ellos. En 2012, el mismo año que el ambientalista estadounidense y los achuar daban los primeros pasos del proyecto Kara Solar, el Ministerio de Obras Públicas del Ecuador promocionaba la creación de más de mil kilómetros de vías en las provincias orientales del país diciendo que iban a enlazar “una región de grandes riquezas petroleras”.
        Según el geógrafo Manuel Bayón, el Estado ecuatoriano ha tenido una posición históricamente racista: “Como si la Amazonía fuese un territorio vacío, lleno de recursos que hay que explotar”. Desde esa óptica, dice, “se explica la construcción de vías del norte, que de hecho construyó una trasnacional estadounidense que lo que hizo fue destrozar la Amazonía norte, generar enfermedades y despojar a los pueblos indígenas”.
        En los veinticinco días que duró el primer viaje de la canoa solar, los hombres de Tapiatpia se enfrentaron no solo a la selva (sus animales —como la anaconda que nadó junto al barco una noche—, los pantanos fantasmas que Hilario esquivaba con su ojo entrenado ancestralmente, las tormentas repentinas que los obligaban a arrimarse a la primera ribera que encontraran), sino también a lo que la selva se ha convertido.
Mario Gualinga, motorista achuar de la canoa solar, y Oliver Utne, el ambientalista estadounidense que ideó la embarcación, navegando por el río Pastaza, Ecuador, el 23 de abril de 2017
        “Vi basura en cantidades increíbles en lugares donde no hay seres humanos, solo restos de seres humanos”, dice Utne. El ambientalista recuerda que un día, mientras navegaban el Marañón —uno de los principales afluentes del Amazonas— se quedaron sin agua que beber. Cuando intentaron hervir el agua del río, una espuma blanca y viscosa se formó encima del líquido: en la mayor reserva de agua dulce del mundo estaban pasando sed. Y tuvieron que buscar un pueblo en el que encontrar agua relativamente limpia.
        La tripulación fue acompañada por un equipo de la fundación Nahual, especialista en seguridad y supervivencia al aire libre. Eran cuatro hombres —Francisco y Mathias Dammer, Joaquín Viver y Geovanny Guatemal— que armaban carpas y fogatas en minutos, llevaban y controlaban las raciones de comida y agua, y tenían teléfonos satelitales y equipos de emergencia.
        La selva se ha convertido, asimismo, en un territorio de contrabandos y bandoleros: de la madera, del petróleo, del tráfico de migrantes. En un momento del viaje, cuenta Francisco Dammer, un grupo de personas los llamaba desde una ribera, pidiéndoles que se aceraran, pero ya estaban advertidos de que era una trampa recurrente para asaltar embarcaciones. “Salimos soplados de ahí y decidimos que si nos alcanzaban en lancha, nos dejaríamos robar, porque habíamos decidido no llevar ni utilizar armas de fuego”.
        Llegar a Sharamentsa fue el alivio de esos peligros, pero también la constatación de que Tapiatpia, el barco, un prototipo único, funcionaba más allá de los límites para los que fue diseñado. Tal vez por eso tocaban con tanta insistencia la estridente bocina a su llegada: es el inicio de una solución no solo para la penetración de la carretera, sino para la dependencia de la gasolina.

Un ciclo sin fin
        A diferencia de otros sistemas eléctricos de transporte fluvial en la Amazonía, Tapiatpia no depende de estaciones de recarga: su techo de páneles solares le da autonomía de viaje incluso en la noche, cuando sus doce baterías pueden hacer funcionar a la embarcación entre tres y seis horas según la potencia a la que se someta el motor.
        “Es autosustentable social, técnica y económicamente”, dice May, el ingeniero alemán. “Tiene una vida útil de unos 20 años. Este barco nunca se descarga por completo. Y funciona más allá del proyecto: los 1800 kilómetros que hemos hecho lo demuestran”.
        Si Tapiatpa se multiplica, un sistema de transporte público eficiente, no contaminante y económico podría ser viable por los ríos de la cuenca amazónica, que abarca el 40 por ciento de toda América del Sur, más de tres veces el tamaño de México.
        “La idea de un sistema de transporte fluvial tiene su base en esto”, dice May, que lleva un cinta festiva achuar amarrada en la cabeza: “Un transporte económico y ecológico, entonces hay chance de producir, hay un valor agregado para mover y visitar a familias, y a nivel de microcomercio”.
Peter May, el ingeniero alemán a cargo de los páneles solares de la canoa, cree que el proyecto de un transporte fluvial autosustentable es totalmente factible, técnica, social y económicamente. 
        Monserrat Pérez González, una profesora mexicana que da clases de inglés en el colegio técnico de Tuna dice que sin un transporte fluido sus alumnos se quedan el semestre de clases entero en Tuna. “Una ruta con el barco les daría la posibilidad de volver a sus comunidades cada semana”.
        Utne coincide con el ingeniero May y la profesora Pérez González que uno de los grandes desafíos achuar ha sido el transporte y el combustible, cuyo tránsito le ha deformado la fisonomía y la vida a la Amazonía. En la Amazonía se ve la misma escena repetida hasta el infinito: “Buques enormes moviendo gasolina de un pueblo a otro para operar la maquinaria que va a sacar más de ese recurso”. Un ciclo sin fin, vicioso y absurdo.
        Aunque el proyecto de la embarcación solar comenzó hace cinco años, esos veinticinco días por los ríos amazónicos han sido cruciales. Kara Solar es un proyecto tan frágil como el entorno en que funciona. Hay apenas un Tapiatpia, y la forma de entenderse de los achuar podría poner en riesgo que el bote funcione. Según Utne: “Los achuar no funcionan a nivel intracomunitario ni comunitario, funcionan a nivel familiar”.
        No hace mucho, los achuar eran trashumantes que recorrían la selva en búsqueda de alimento y refugio. Asentarse ha significado la invención de una sociedad sedentaria por un pueblo errante. Esa particularidad ha hecho que lograr consensos entre las diferentes comunas que participan en el proyecto no sea sencillo ni barato.
        “Hay decisiones que sería más fácil tomar en Quito, pero hemos querido hacerlo siempre aquí”, dice Utne, y señala el centro comunitario de Sharamentsa, donde se reunían en asamblea para convenir los caminos que tomaría el proyecto. “Y esa transparencia ha hecho que el proyecto salga adelante”.
        La fragilidad de esos consensos, las decisiones que tomen los encargados del bote —ya en manos achuar— y la predisposición para identificar y rectificar errores que se descubran con la operación diaria serán vitales para la supervivencia del proyecto. No es la primera vez que hay una lancha haciendo de bus fluvial: hace unos años hubo un bote de motor a diésel para 45 personas, pero la falta de cuidado y el abandono terminaron con el bote hundido en el Pastaza.
        Tiempo atrás, cuando una de esas asambleas discutía el nombre que le pondrían al barco, un chamán propuso Tapiatpia. La leyenda del pez eléctrico hacía total sentido, pero algunos mayores se opusieron: mal pronunciada, la palabra podría significar “peste”. Al final, la figura de la criatura mitológica triunfó.
 Tapiatpia, el primer bote solar en recorrer la cuenca del Amazonas, pasea a algunos de los habitantes de Sharamentsa después de su primer viaje. 
        Es muy pronto para decir que Tapiatpia es la alternativa a las carreteras en la selva, pero es un comienzo alentador. La canoa está proyectada para servir a apenas nueve comunidades achuar en algo más de sesenta kilómetros, pero si el programa piloto tiene éxito, más botes podrían construirse y las rutas ampliarse.
        Ahora depende de los achuar que el naciente sistema de transporte fluvial con energía solar —la Kara Solar— sea como el pez eléctrico de las leyendas de los mayores, y no termine convertido en un error que se pronuncie como peste.

Las fotos pertenecen a la publicación del New York Times Edición en Español, y corresponden al trabajo de la fotógrafa Isabela Ponce Icaza para esta edición.
"El pez eléctrico que combate las carreteras en la Amazonia", del sitio New York Times Edición en Español
https://www.nytimes.com/es/2017/07/16/amazonia-pez-electrico-barco-solar/?em_pos=small&emc=edit_bn_20170717&nl=boletin&nl_art=0&nlid=78076839&ref=headline&te=1

Cine ambiental, para que cada vez el Pueblo sea más Verde

        El pasado viernes 23 de junio, la Universidad Nacional de Quilmes hizo un nuevo aporte, de los tantos que realiza a la cultura y a la soberanía, con la proyección de uno de los filmes de su ciclo “Cine Ambiental”, en su sede de Roque Sáenz Peña 352, de la localidad de Bernal, Provincia de Buenos Aires.
        En esta oportunidad, y con la presencia de alumnos, docentes, y demás protagonistas de la lucha anti-agrotóxicos, se proyectó “Pueblo Verde – Un viaje al interior de la producción de alimentos”, del director Sebastián Jaurs, y contó con la organización y promoción de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UNQ, actualmente en formación.
        La película, que cuenta con gran cantidad de testimonios que apoyan la idea central, sostiene firmemente la idea que ya se está difundiendo, lenta pero indeteniblemente, en la mente de los ciudadanos: la agricultura moderna, tan alejada de los parámetros tradicionales, simplemente mata. Mata la vida en todas sus formas. Mata el aire, el agua y la tierra, y a todo lo que en ellas vive. Mata seres humanos. Y no tiene pensado dejar de matar…
        Y “Pueblo Verde”, en forma contundente, denuncia esta situación y concientiza sobre el auténtico peligro de estas prácticas que nos llevarán a todos a la destrucción. ¿Qué por qué decimos esto? Veamos.
La destructiva deforestación 
La supuesta “Revolución Verde”
        Fruto del concubinato de agricultura y técnica, nació la agricultura actual, hace más de 20 años. La idea era aprovechar al máximo los avances en biotecnología, para tratar de obtener mayor cantidad de cultivos de mejor calidad, en tiempos mucho más cortos y en épocas en que esos cultivos no se obtienen, luchando contra las plagas y malezas que dificultan la obtención de mejores rindes y hacen bajar los rendimientos económicos por tonelada obtenida. Hasta aquí, no parece mal.
        El problema es que este contubernio, que no es más que la unión de las rentas y la tecnología para obtener más ganancias a partir del mal uso de la ciencia, ocasiona contaminación y muerte, porque el uso de pesticidas (prohibidos incluso en otros países como el glifosato, en endosulfán y otros) destruyen la flora, la fauna, los insectos necesarios para realizar un trabajo sensato en el manejo de la tierra, matan abejas, cortan la polinización, en fin, los males no tienen número. Vamos ahora al aspecto humano: no sólo los pájaros mueren, mueren los niños después de que mueran sus mascotas. Nacen los niños con malformaciones, con pieles de cristal, y mueren. Todos en el mundo lo saben. Los argentinos no, porque no se quieren enterar.
        Claro, las ganancias son astronómicas. Son tan altas, como jamás en la Historia de la Humanidad lo fueron con relación a la agricultura. Y el dinero hace enloquecer a las grandes corporaciones que manejan el mundo, y que luchan centímetro a centrímetro para defender sus malhabidos réditos. Porque no les interesa la enfermedad que ocasionan. No les interesa la muerte que provocan. No les importa más que sus réditos.
        Es lo que se conoce con el ingenuo (no por eso menos interesado) mote de “Revolución Verde”. Que de verde, lo único que tiene es el color del dinero.
Momentos previos a la proyección de "Pueblo Verde", con la presencia de  muchos interesados en el tema 
La gran mentira de las corporaciones
        Claro que, como todo en este mundo moderno, no es cuestión de lo que “sucede”, sino de lo que “decimos que sucede”. Goebbels, Ministro de Propaganda del régimen Nazi,  lo sabía mejor que nadie, y las grandes empresas son muy rápidas para aprender de los “maestros”. Por eso han dicho hasta el cansancio que este manejo agrícola es “inevitable”, ya que es el único que asegura que “los que sufren hambre tengan qué comer”. Sería risible si no fuera tan despreciable como es: las ganancias se las quedan ellos, y los que sufren hambre, lo sufren más que nunca. Jamás les ha llegado una sola brizna de soja, ni de maíz a los hambreados pueblos del Planeta. Jamás. A ellos sí, el viento les ha dejado muchos, muchos billetes conseguidos a fuerza de obligar a los productores a comprar su semillas, a llevarlos a la ruina y a muchos, al suicido, como muestra la película “El Mundo según Monsanto”, empresa que, frente al descrédito en el que cayó su nombre, optó por “vender” a Bayer su capital. Como si Bayer no tuviera su propia historia…
        Lo cierto es que los años pasan, y han sido millones de millones de toneladas de agrotóxicos (palabra que hoy por hoy el INTA  -Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria-  prohibió, como si al prohibir palabras se prohibiera morir por culpa de ellas) los vertidos en los otrora fértiles campos argentinos. Algún desavisado se desgañita hablando de las “rutas que se mejoraron gracias a la soja”. De “la luz que llegó a los pueblos donde no había luz”, como si el supuesto “progreso” deba llegar de la mano de la destrucción y la muerte. Y que si el Estado Argentino lo debía, es culpa absolutamente del Estado Argentino. No se lo debemos agradecer a quien nos contamina y nos mata.
 Previo a la proyección, los asistentes se reunieron para comentar el tema en un sector de la prestigiosa UNQ 
Y que viva el desmonte
        Miles y miles de hectáreas de monte han sido talados. Hoy hay zonas en donde ya no queda ni siquiera el 5% del monte nativo que supo haber a lo largo de la Historia. Hace unos años se contabilizaba un 10% en promedio de zona de monte o boscosa comparándola con los números de la época de la Revolución de Mayo (1810, aclaramos…). Hoy, ya ni eso queda.
        Después vinieron las tragedias. Las inundaciones que lo devoraron todo. La aparición del dengue, el zika y el chikungunya que se llevaron vidas. La desaparición de la biodiversidad. Nada. Los ciudadanos argentinos siguen pensando en otra cosa. Y pueden hacerlo porque los medios de comunicación, que día a día los atosigan con crímenes y terrores nocturnos y diurnos, jamás les han comentado ni una sola palabra del tema. Jamás. Ni lo harán: las grandes corporaciones son avisadores de las corporaciones mediáticas, y se cuidan muy bien a sí mismas. Si hay una publicidad del temido herbicida Round Up, jamás se hablará de glifosato. Mostrarán a un supuesto chacarero, hoy con mucha plata y una enorme camioneta que compró gracias a la muerte de niños, manejando mientras se regodea mirando sus campos sojeros, y explicando que está contento porque su hijo también sigue sus pasos. Lástima los pasos de los chacareros pobres, que deben abandonar sus campos porque el avión fumigador les pasa por encima de sus casas y les mató a todos sus animales. Y a otros, sus hijos, que no seguirán a ningún padre. Ah, pero como diría Quevedo, “Poderoso Caballero es Don Dinero”. Poderoso, por cierto…
        Todos estos temas se tocan en "Pueblo Verde". La soja se plantó incluso en las cunetas de las autopistas, tanto que en la estupenda película que el director Jaurs presentó, están al costado de las autovías los carteles pidiendo que no se plante en las banquinas. Y así se van sumando testimonios que van desde los habitantes más pobres, dañados, enfermos, hasta los especialistas como Elio Brailovsky. Lo que comenzó con 50 testimonios, pasó los 100. Pero el dolor recién empieza…
El director del film comenta la historia de la producción y sus inquietudes como realizador 
Palabras del director de “Pueblo Verde” 
        El director del film, Sebastián Jaurs, explicó a los presentes que llenaban el aula 64 de la UNQ que la película que veríamos se pudo realizar gracias a un subsidio que el INCAA, el Instituto Nacional de Cine Argentino, ofrecía en años pasados a los realizadores de documentales, y que hoy ya no se dan. “La idea surgió a partir de ver ‘El Mundo según Monsanto’ y aunque el guión era crítico con la situación del agro, lo otorgaron igual”, comentó Jaurs.
        “Fue un largo proceso que comenzó en el año 2008; a finales del 2010 presenté el proyecto en el INCAA, y ellos me pidieron cambiar algunas pequeñas partes, pero el guión no se alteró” continuó.
        Pero lo fundamental es que no faltaran voces. “La película es un relato coral, que trata de incluir la mayor cantidad de voces para que se vea que no somos ‘cuatro gatos locos’, como se dice, sino un colectivo de gente que busca luchar contra este proceso” explicó el director. Y en relación a la polifonía de la película, a sus múltiples voces, agregó: “Pensábamos en 50 testimonios y al final fueron más de 100”, refrendando así el valor investigativo de esta cinta.
        Pero no fue desde un escritorio desde donde se investigó. “El viaje duró seis semanas, a los tres o cuatro meses fui a Ituzaingó (se refiere a la ciudad de Córdoba donde luchan las ‘Madres de Ituzaingó’ encabezadas por Sofía Gatica, quien fue amenazada de muerte en varias ocasiones y sigue adelante a pesar de todo), y se termina en 2015” narra Jaurs. Y se presenta en enero de 2017, luego de un complejo trabajo de seleccionar el material hasta que quedó conformada “Pueblo Verde documental completo” que puede verse en Youtube sin pagar un solo peso, y en Facebook, adonde se van  compartiendo nuevos testimonios que no entraron en la película, y se van sumando voces y voluntades para terminar con este abuso que nos enfermará a todos. Quitándonos el futuro, mientras otros juntan dólares y se aseguran el suyo, gracias a los venenos.
Carmelo Gaglioti, quien trajo en su bolsa semillas de arbustivas para que los presentes hagan su plantación en el hogar 
Los comentarios de los presentes
        Entre los asistentes, escuchamos la palabra de Carmelo Gaglioti, firme militante contra los agroquímicos y fuerte defensor de la huerta orgánica en todo el país, pero especialmente en el ámbito de la AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires, que incluye tanto la ciudad capital como el Conurbano Bonaerense). Gaglioti propuso que el director Jaurs realice un tráiler para difundir el contenido de la película, propuesta que apoyaron todos los presentes y fue muy bien recibida por el realizador.
        También se debatió la controvertida “propiedad” de la semilla de soja o maíz (y que se intenta llevar a todos los productos alimenticios), a la que se introduce un gen y pasa así a ser “propiedad” de esa empresa.  Estos temas están explicados en la cinta que se ha convertido en una de las películas de denuncia más famosa, “El Mundo según Monsanto”, a la que hace referencia el director de “Pueblo Verde”.
        Esperamos que “Pueblo Verde” también sea conocida por todos, para que no suceda lo que Eduardo Mallea, escritor y poeta argentino, profetiza en su libro: “Todo verdor perecerá”.
        Luchemos para que nunca se haga realidad.
El público asistió interesado a la proyección de la película "Pueblo Verde" 
Conozcan el trailer de la película "Pueblo Verde" que se comparte en Facebook, y no dejen de difundirlo, para que todos los ciudadanos puedan conocer sobre este tema
El INTA prohíbe el uso de la palabra agrotóxico - Diario El Argentino de Entre Ríos, Argentina.
http://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/175913/El-INTA-proh%C3%ADbe-el-uso-de-la-palabra-agrot%C3%B3xico

Las fotos pertenecen a la periodista y docente de Quilmes, Adriana Sylvia Narvaja, conductora del ciclo radial (que no está en el aire momentáneamente) "Algo Especial Protagonista del Presente". Agradecemos a nuestra querida Yani Gam por la invitación, y a la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UNQ, y a la Universidad Nacional de Quilmes, por su lucha incansable en favor de los derechos de los pueblos.

La Cantante Calva, o la hoguera de las vanidades

“Lo que en un momento dado se llamó teatro del absurdo 
-terminología ya pasada de moda, totalmente- no era más que 
una aproximación poética y humorística a las cosas. 
De hecho, jamás me habría atrevido -en teatro y en otras áreas- 
a insinuar o a decir cosas si no es a través del humor”
Eugene Ionesco 
        “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” dice el Eclesiastés en el Antiguo Testamento. Y toda la vanidad que denuncia la obra del dramaturgo Eugene Ionesco, “La cantante calva”, se muestra aquí, sobre el escenario, en la puesta que presentó el Teatro Don Bosco de Bernal el pasado sábado 20 de mayo.
        Esta presentación, dirigida por Mabel Álvarez, nos muestra acabadamente un mundo que es un mundo común… pero no tanto. O al menos, no quisiéramos estar en él, porque es un mundo lleno de incomunicación. Que lamentablemente es “natural”. Y para entenderlo hay que desnaturalizarlo, mostrándolo, como Ionesco hace en escena.
 Los señores Smith y los Martin compartiendo el salón con la presencia imponente del reloj
        Empecemos por la obra. “La Cantante Calva”, se publicó y se estrenó en el año 1950, dentro de lo que se conoce como “Teatro del Absurdo”. Más tarde, en 1959, en “El Rinoceronte”,  Ionesco explicará su pensamiento: “La soledad me pesa. La sociedad también... Te contradices. ¿Es la soledad lo que te pesa o es la multitud? Te tomas por un pensador y no tienes ninguna lógica”.
        Aquí tenemos entonces el nudo gordiano de “La Cantante Calva”: la soledad, la incomunicación. Los personajes, el señor y la señora  Smith, están casados, no muy felizmente por cierto, pero no les pesa. Reciben a otro matrimonio, los Martin, que ya ni siquiera se conocen, a pesar de dormir ambos bajo el mismo edredón verde. ¿Le parece extraño? ¡Mire a su alrededor, y luego me comenta!
        Porque estas parejas, cuyos integrantes se conocen desde hace años, a quienes no les falta nada de lo material en el ambiente del suburbio de Londres, y son tan ingleses como el que más, ni se conocen, ni se escuchan. Todo es una parodia, una amable puesta en escena, destinada a ocultar la soledad  con frases que intentan ser “elegantes”, y “adecuadas” a las normas de vida de la sociedad.
La criada Mary atiende a los dueños y a los invitados sirviéndoles un pan 
        La única relación con la realidad la tienen con los objetos y con la criada Mary. Luego se habla de patatas bien cocidas, tocino, agua mineral inglesa, el tren, los cordones de los zapatos que alguien se ata (conmocionando a los que ven ese impactante momento), el diario que sí nos trae noticias, y que es, supuestamente, el ejemplo vivo de la comunicación. Es el diario que lee el señor Smith, mientras su esposa habla y habla y le trae noticias que a él no le interesan. No representan nada para él, mientras ella cose y cose unas medias que quizá tampoco le importen demasiado.
        Todo está armado para seguir fielmente los dictados de lo que corresponde, y ocultar lo que no corresponde, a una familia de clase media que se precie de tal. Y sólo Mary, la criada, cuestionará esa supuesta paz, ese supuesto amor, esa supuesta familia, llena de prejuicios y de vanidades.
        A los Martin no les va mejor, como ya dijimos, ni siquiera se conocen, a pesar de viajar en el mismo tren porque han salido de viaje desde el mismo hogar, que parecen no formar. Se supone que comparten una hija, con un ojo blanco y el otro rojo, y que no es lo único extraño en esta relación. Llegan tarde a la cena con los Smith, se reencuentran en su living y duermen la paz de los justos hasta que llegan los dueños de casa a despertarlos, ya que la criada Mary, que los plumerea, no lo hace.
        Pero ella es una verdadera “Sherlock Holmes” y viendo todo desde otro lado, verá y sabrá la verdad que se esconde detrás de los tapizados de raso, de los manteles color marfil, las tazas del té y el sonido omnipresente del reloj.
El gran elenco de la Compañía Teatral Didascalia 
        Porque el reloj va marcando el ritmo de una vida que es sólo vanidad, va entonando su canto de almuerzos, meriendas y cenas, lectura del diario y visitas. El reloj va dando la hora de una vida que, como todas, se acerca a la muerte que llegará un día, pero que no se ve feliz ni siquiera durante una hora de esa misma vida.
        Hasta que llega el Capitán de Bomberos a preguntar si no hay un fuego por apagar, ya que a él lo comisionaron a apagar todos los fuegos de la ciudad. Y cuando el silencio de la incomunicación recorre el salón y las dos parejas tosen y hablan del clima (tan poco es lo que tienen para decirse), le piden al Bombero que cuente anécdotas que al fin, resultan disparatadas.
Saludo final del Capitán de Bomberos y la criada Mary 
        Pero Mary conoce al Bombero. Es evidente que comparte con él, al menos, un objetivo de vida, que es el mismo objetivo que tienen todos los pobres: sobrevivir, salir adelante. Luchar por su vida, por la de su familia o por la de los demás, lo mismo da. Vamos de nuevo a “El Rinoceronte”, donde Ionesco dice: “La vida es una lucha, quien no combate es un cobarde”. Mary y el Bombero luchan, pero al querer contar una anécdota, Mary corre el riesgo de “desubicarse”, de querer “igualarse” con la gente elegante, ella que camina arrastrando chancletas de gusto dudoso. Puede luchar todo lo que le plazca pero siempre dentro de su clase. Dentro de márgenes muy precisos, que delimitan su lugar de tal forma que nunca pueda salir de él.
 El señor Smith y señora, y la señora Martin en el saludo final 
        El reloj sigue sonando, y el Bombero se ve obligado a irse. Habrá otros fuegos que apagar, en otra parte de la ciudad. Aquí, en este salón, todos los fuegos están extinguidos. Los del alma y los del espíritu. La señora y el señor Smith conversan  y parece que comparten lo que no comparten. Lo mismo le sucede a los Martin. Quién sabe cuánto más quedará por decir. Y por eso, en la escena final, todos van pronunciando frases incoherentes, con las poses adecuadas y las maneras elegantes, hasta terminar en palabras sueltas, que terminan siendo meros ruidos. Si se quita el sonido, si dejáramos sólo la imagen, casi parece que es una reunión normal. Pero no lo es. No lo es.
        Felicitamos desde ya la puesta de esta obra famosa, incisiva, donde lo que se muestra no es lo que se dice, y lo que se dice es lo más importante: todo es vanidad. Por eso hay que ir más allá. Buscarle el corazón a la vida.
Un final a todo aplauso 
        Excelentes actuaciones de Mabel Álvarez, en el rol de la criada Mary, Merlina Álvarez como la señora Smith, Dylan Schenfeld como su esposo el señor Smith, y luego la pareja de invitados, Christian Cremonte como el señor Martin y su esposa, la señora Martin en la piel de Natalia Miranda. Y un Capitán de Bomberos también de excelente actuación, con el cuerpo y la voz del actor Lautaro Elizaur.
        Todos dirigidos por Mabel Álvarez, como ya dijimos al comienzo de nuestra nota, y en un ambiente muy bien aspectado, que demuestra preocupación y atención a los detalles de la escenografía. ¡Y ni que hablar del vestuario, correcto, exacto, perfecto! Todo a cargo de la Compañía Teatral Didascalia, quien está a cargo tanto de la representación en el escenario como del Diseño de Vestuario, Maquillaje, Iluminación y Escenografía. El Diseño Gráfico corresponde a Merlina Álvarez, junto con la Prensa y Producción Ejecutiva.  El Diseño de Sonido, Música y Video, a Dylan Schenfeld, quien también es Asistente de Producción. La Producción Fotográfica, le corresponde a Gabriel Elizaur y Fabiana Sorbo.  Todos juntos forman Didascalia, y sí podemos afirmar que toda la obra es una gran didascalia, una gran acotación a la vida diaria, llena de “marcaciones” que cumplimos, a veces, sin saber porqué.
La conductora del programa, Adriana Sylvia Narvaja, junto con la Compañia Teatral Didascalia
        Finalizada la obra y luego de los merecidos aplausos, la Directora Álvarez agradeció a los presentes y muy especialmente a los Coordinadores del Teatro Don Bosco, Marisol Vecchi y Alejandro Pepe, por esta oportunidad de mostrar lo que hacen, y que lo hacen muy bien.
        ¿Y por qué la obra se llama “La Cantante Calva”? Hum, lo lamentamos, pero no podemos decirlo. Será cuestión de ir al Teatro Don Bosco el próximo 27 de mayo, puntualmente a las 20 horas, y averiguarlo, como si usted, amable lector, fuera también, un poquito, Sherlock Holmes.
        Y de entre las vanidades, sepa encontrar su verdad, sepa hallar su corazón.
        Que, como nos muestra esta obra excelente y sus actores, está más cerca de lo que usted cree.
        Ellos ya lo encontraron. Ahora le toca a usted.
Una de las ediciones de esta obra famosa, a cargo de la Editorial Distrididáctika
Biografíade Eugène Ionesco
Nacido el 26 de noviembre de 1909 en Slatina, Olt, Rumania, y fallecido el 28 de marzo de 1994 en París, Francia.
Escritor, novelista, ensayista y dramaturgo rumano en lengua francesa, autor de "Víctimas del deber" (1932), "La cantante calva" (1950), "El rinoceronte" (1959), "El rey se muere" (1962) y "Macbett" (1972).
De padre rumano y madre francesa, la infancia de Eugène Ionesco transcurre en París (Francia), realizando sus estudios secundarios y universitarios en Rumania.
Enseña francés durante tres años en un Instituto de Bucarest, hasta que en 1938 regresa a Francia para establecerse definitivamente allí.
En 1970 Eugène Ionesco fue nombrado miembro de la Academia Francesa y es uno de los máximos exponentes del teatro del absurdo, junto al irlandés Samuel Beckett.
Sus obras describen la ridícula y fútil existencia humana en un universo totalmente impredecible, en el cual, debido a sus innatas limitaciones, las personas son incapaces de comunicarse unas con otras.
Eugène Ionesco fue uno de los dramaturgos más creativos e innovadores del siglo XX, de un humor mordaz y agudo, que consiguió trasladar al medio escénico las técnicas expresivas procedentes del surrealismo.
El gran dramaturgo rumano Eugene Ionesco 
Fuente: del sitio Frases y Pensamientos, autor Eugene Ionesco.
http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/eugene-ionesco.html

Las fotos pertenecen a la conductora del programa "Algo Especial Protagonista del Presente", Adriana Sylvia Narvaja, periodista y docente de Quilmes.
El afiche pertenece a la Compañía Teatral Didascalia, y al muro de facebook de la Directora, Mabel Álvarez. 
La foto de Eugene Ionesco pertenece al sitio Wikipedia:
 https://es.wikipedia.org/wiki/Eug%C3%A8ne_Ionesco