Cuentos para niños

Chivulerías
       Ésta es la historia de un chivo que vive en Chivilcoy. Este chivo, que se llama Chibáñez de apellido, tiene una peluquería en el centro de esa ciudad, adonde atiende los peinados de las chivas (las señoras de los chivos) y recorta las barbas de sus clientes. O sea, se ocupa también de emparejar las chivas de los chivos.
        Durante toda la tarde, tijerita va, tijerita viene, recibe amablemente a todo el chiverío del pueblo, o al menos, a aquellos que no quieren andar con los vellones desaliñados. Aunque a veces los chivatos jóvenes lo hacen chivar...
-  ¡Pero a usted le parece, Don Chivelli, que los muchachos tengan que andar así, con los pelos largos y aritos en las orejas! – se queja siempre el peluquero Don Chibáñez.
- ¡Pues si fueran hijos míos, ya les haría poner yo las chivas en remojo!
 contestaban los clientes viejos, Chivelli y los demás.
- ¡A mí ni me lo diga, que esto en mi país no pasa! Yo vengo de Chivacoa, allá en Venezuela, y no se les permite andar en el colegio con esas chuzas! – terciaba un chivo anciano, José Chivélez, medio en castellano, medio en venezolano (que es el idioma oficial de las telenovelas que pasan por televisión).
- ¡No se chiven, que les hace mal a la salud...! – dijo la señora del peluquero, trayendo café para todos. Estaba acostumbrada a las protestas de su marido y no se preocupaba: todos los peluqueros  se desviven por los peinados del prójimo. No pueden ver una mecha suelta.
-¡Ay, Doña Chibáñez! – le contestó una clienta que estaba debajo del secador, y por eso sólo había escuchado la mitad de la conversación, pero se metía igual - Eso usted lo dice porque no tiene nietos adolescentes. El mío se dejó el pelo hasta la cintura, y junto con otros formaron un grupo tropical, “Los Chivarras”. ¿A usted le parece hacer música con nombre de calzones de cuero de chivo?
Son jóvenes, señora Chivurriaga, y todos fuimos jóvenes alguna vez. Y mientras no se metan en líos... – replicó la mujer del barbero, rescatando a la señora de abajo del secador y sacándole los ruleros.
Bueno, en ese sentido, gracias a Dios se portan bien. Si quieren salir a tocar y divertirse, está bien, pero siempre con buena conducta y a volver a la hora convenida. ¡Nada de andar chiveando por ahí! – dijo doña Chivurriaga, retocándose el peinado y mirándose en el espejo.
        En ese momento, entró como una tromba el nieto de Doña Chivurriaga y agarrando al peluquero de los hombros, le dijo de prepo:
-¡Necesitamos su ayuda!.
        Al pobre Chibáñez, del sacudón, casi se le caen las tijeras.
Con “Los Chivarras” vamos a hacer un recital a beneficio de la Cooperadora de la Escuela y usted nos tiene que ayudar...- le dijo impaciente el chivato, músico novato.
-  ¿¿¿Que yo qué???  - dijo Chibáñez casi sin aire en los pulmones.
Sí, vamos a tocar el sábado que viene. Las chicas harán un número de baile y necesitan unos buenos peinados que llamen la atención. Nosotros también vamos a necesitar una arregladita. Pero como la plata es para una obra de bien, necesitamos un peluquero que no nos cobre. ¡Y ése es usted!
¡Lo que me faltaba, trabajar sin cobrar y en una fiesta tropical! – dijo el peluquero, agarrándose los mechones.
¡Dale, viejo! –intercedió la señora Chibáñez¡Decile que sí, no ves que los chicos tienen buena intención...!
Bueno, está bien, por esta vez y sólo porque es a beneficio de la escuela... – dijo el peluquero refunfuñando.
¡Grande, viejito! – lo abrazó el chivo joven, estampándole un sonoro beso en su mejilla chivuda. Después se fue corriendo, a llevar las buenas noticias a los otros chivatos.
Al menos los voy a dejar más prolijos, aunque sea por un día... – protestó enfurruñado el peluquero.
- ¿Ves que sos un cascarrabias? Lo que importa es el buen corazón de los muchachos, no la apariencia. Hay que saber mirar más allá de las chivas largas o cortas...
Tenés razón, querida, no me chivo más...

        Y así termina esta historia. “Los Chivarras” tocaron su música a todo trapo, las fans estaban chochas, el festival fue un éxito y se juntó un montón de plata. Y si alguno, por amargado, no quiso ir, se lo perdió. ¡Chiva-chiva!
Si quieren ver cómo se divierten las cabras, miren este video de Youtube
https://www.youtube.com/watch?v=ehUx3nUaKRU
Foto de portada - Cabra chistosa del sitio Mis-Chistes.
http://www.mis-chistes.org/imagenes/ver/1070
Fotos de cabras que quizá no estén muy bien de la cabeza - Del sitio Taringa.
http://www.taringa.net/posts/imagenes/5085041/Por-que-le-llaman-locas-a-las-cabras-30-Imagenes-comicas.html

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