Cuentos para niños

        Don Pulpo se quedó con la pelota
        Una tardecita muy tranquila en la playa, cuando el sol ya se iba escondiendo en el horizonte, una pelota cayó al mar. Uno de los chicos que jugaba en el borde de la playa la había pateado fuerte y ¡paf! la mandó lejos, lejos. Tan lejos que no la volvió a ver, y  se fue a su casa para seguir jugando con otra parecida que tenía en el ropero.
        Una ola grande atrapó la pelota y la fue llevando hasta donde nadan los delfines. Uno de ellos, Pipo, cuando la vio, se puso loco de contentó y gritó:
        -“¡Qué linda pelota! ¡Qué partidazo le vamos a jugar a los delfines de enfrente!”
        Y llevándola en la trompita, se fue enseguida a llamar a sus amigos. Así, el equipo de Pipo desafió a los delfines de Pelusa, que nadaban más allá. El árbitro siempre es el pez pinza, porque tiene una boquita finita que le permite soplar bien el silbato si algún jugador hace lío.
        Lo demás es fácil:  se eligen dos torres de coral de un lado, dos de otro, y se usan de arcos. Y al equipo ganador se lo premia con una hermosa y colorida estrella de mar. ¡Qué empiece el campeonato!
        Los delfines estuvieron jugando hasta que oscureció. Sentaditas en los corales, las medusas alentaban a unos, y los caballitos de mar, a los otros. La música de la hinchada la ponen los cangrejos violinistas. Los demás peces no le sacaban la vista ni al partido ni a la pelota.
        Pero Don Pulpo tampoco. Cansado de los gritos, de la música y de los goles, dio un manotazo con uno de sus ocho brazos y se escapó con la pelota. Cuando los delfines lo quisieron correr, lanzó uno de sus famosos chorros de tinta y se escondió entre las piedras, donde vivía.
        -“¡Uy, sonamos, Don Pulpo se llevó la pelota!”– dijo Pipo.
        -“¿Y ahora qué hacemos? Don Pulpo es un gruñón, y no la va a devolver porque le molesta el ruido...” – dijo Pelusa. “Encima nunca escucha a nadie: es más solitario que el cangrejo ermitaño”.
        -“Hablaré con él...” – dijo Pipo, muy resuelto, mientras los demás se miraban entre sí y pensaban, moviendo negativamente la cabeza: “Es inútil, jamás lo va a convencer...” 
        Y se fue Pipo nomás, y detrás de él fueron todos, desde Pelusa hasta las medusas.
        Le costó convencerlo a Don Pulpo, pero al fin le devolvió la pelota a los chicos, digo, a los delfines. Pipo lo trató tan bien, que el viejo protestón no se pudo resistir, y aunque gruñó un poquito, les dijo que siguieran jugando.
        Y encima Pipo, sonrisa va, sonrisa viene, le hizo prometer  al pulpo que llamaría a algún pulposo viejo amigo, y  que vendrían los dos a jugar al fútbol, para divertirse un poquito y pasarla bien bajo el mar. Pipo dice que eso es lo que Don Pulpo necesita: momentos de diversión para cambiar un poquito su malhumor.             ¿En qué lugar de la cancha va a jugar? ¡De arquero, claro!
        ¡Con lo bueno que se va a poner el partido  cuando los delfines traten  de meterle un gol a un arquero de ocho brazos!.
Vean en este video de youtube a un delfín pidiendo ayuda a un buzo, en las islas de Hawai:
Foto del portada, delfín y pelota amarilla - Del sitio El Maravilloso Mundo de los Delfines
http://maravillosomundodelosdelfines.blogspot.com.ar/
Foto de las medusas marinas - Del sitio Geo Una nueva visión del mundo.
http://www.mundo-geo.es/naturaleza/animales/medusas-fotos-de-medusas-marinas?image=3
Imagen de los delfines nombrados "Personas no humanas" por la India - Del sitio Ciencia y Espíritu.
Foto del pulpo naranja - Del sitio 123RF
http://es.123rf.com/photos-images/34/1/animals.html
Foto de delfines surfeando las olas - Del sitio La Bioguía.
http://www.labioguia.com/

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